Las crecidas del río Paraná movilizan vegetación flotante y animales silvestres hacia zonas urbanas. Especialistas y organismos de Protección Civil explican la dinámica natural del fenómeno y las pautas de actuación ante la presencia de fauna en la ciudad.
Las crecidas del río Paraná modifican temporalmente el paisaje de islas, lagunas y bañados, y pueden provocar el desplazamiento de animales silvestres hacia terrenos más elevados, incluidos sectores urbanos de Rosario. Según especialistas, este movimiento forma parte de la dinámica natural del valle de inundación y no necesariamente implica una situación de peligro.
Un río que conecta ambientes y transporta vida
La doctora en Ciencias Biológicas Silvina Chemes, integrante de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), describió el valle de inundación como un sistema dinámico en el que el agua y la tierra firme se relacionan de manera continua. Esa diversidad de ambientes permite el desarrollo de vegetación y de comunidades de organismos vertebrados e invertebrados, según explicó en la publicación institucional de la UNL «El Niño y el Paraná: las crecientes vuelven a conectar la vida del río».
El biólogo Pablo Scarabotti, investigador del Instituto Nacional de Limnología (INALI-CONICET) y docente de la UNL, indicó que las inundaciones pueden favorecer la reproducción de peces migratorios como el sábalo, la boga, el dorado y el surubí. Cuando el agua conecta el río con lagunas y bañados, los huevos y las larvas alcanzan zonas de menor profundidad, con mayor vegetación y disponibilidad de alimento. Scarabotti aclaró que los efectos de esos procesos se observan varios años después, en una entrevista publicada por El Litoral bajo el título «La fascinante estrategia de supervivencia de los peces del Paraná ante la creciente».
Camalotes: vegetación flotante y transporte de fauna
Durante las crecidas, la llegada de camalotes —formaciones vegetales flotantes— es uno de los fenómenos más visibles. Estas balsas naturales pueden desplazarse grandes distancias y transportar distintos organismos entre sus raíces y hojas.
Un estudio publicado en 2017 en la Revista del Museo Argentino de Ciencias Naturales, elaborado por Elián Guerrero y un equipo de investigadores, relevó la fauna asociada a estas formaciones en la costa del Río de la Plata tras las inundaciones de 2015 y 2016. El trabajo contabilizó 20 especies de tetrápodos, ocho de arácnidos y tres de hirudiniformes, además de peces, insectos y moluscos. Entre los registros se destacó la presencia de una culebra de agua (Helicops infrataeniatus) en todas las localidades relevadas y se documentó un ejemplar de yacaré overo. La investigación se realizó en la costa bonaerense del Río de la Plata y no constituye un relevamiento directo de animales llegados a Rosario, aunque aporta evidencia sobre las especies que viajan asociadas a la vegetación flotante. El trabajo completo está disponible en el repositorio de la Universidad Nacional de La Plata: «Inventario de la fauna transportada por balsas de vegetación flotante en el sistema fluvial del Río de La Plata».
Los camalotes también pueden afectar actividades humanas. En abril de 2026, una acumulación masiva de vegetación flotante obstruyó la toma de agua de la planta potabilizadora de Arroyito, lo que obligó a Aguas Santafesinas a realizar tareas de limpieza de emergencia y provocó interrupciones y baja presión en el servicio de agua potable de Rosario, Villa Gobernador Gálvez y Funes, según reconstruyó el diario La Capital en las notas «Rosario sin agua: una invasión de camalotes complicó la toma del Paraná y provocó cortes» y «Corte de agua en Rosario: el servicio empezó a normalizarse luego de tres días».
Antecedentes de crecidas y respuesta local
La crecida de 2015-2016 es uno de los antecedentes recientes más importantes para Rosario. En enero de 2016, la presencia de camalotes y animales en las costas motivó restricciones en sectores de la Rambla Catalunya y generó consultas de vecinos y usuarios de espacios recreativos. Crónicas periodísticas de esos días registraron avistajes de serpientes, arañas, roedores y otros animales, además del rescate de una mulita que fue entregada a personal especializado. También se informaron consultas por mordeduras y dificultades para actividades náuticas en sectores con acumulación de vegetación. Entre los registros se encuentran publicaciones de La Capital sobre «la aparición de nuevos insectos durante la subida del Paraná» y «la actividad de los kayaks en la Rambla Catalunya», además de la cobertura de Página/12 Rosario del 24 de enero de 2016. No existe una serie estadística pública y sistemática que precise cuántos animales fueron rescatados, cuántos avistajes se produjeron o cuántas mordeduras se registraron en esa temporada.
En el escenario actual, la presencia de fauna silvestre vuelve a formar parte de las consultas y tareas de prevención. Gonzalo Ratner, director de la Dirección General de Gestión de Riesgos y Protección Civil de la Municipalidad de Rosario, señaló que las crecidas pueden reducir temporalmente la superficie disponible para los animales y aumentar los encuentros con personas. Mencionó que entre las especies que pueden observarse en costas y sectores próximos al río se encuentran serpientes, carpinchos, coipos, iguanas, roedores y, eventualmente, yacarés. En una entrevista publicada por La Capital el 31 de octubre de 2026, Ratner remarcó que no todos los encuentros requieren intervención: si el animal está en la orilla o en un ambiente natural, corresponde respetar su espacio; si aparece en zona urbana o en una situación de riesgo, debe darse aviso a los organismos de emergencia para que evalúen cómo proceder. La nota se titula «Crecida del río Paraná: qué animales pueden llegar a las costas de Rosario y cómo actuar».
Efectos diferenciales sobre la fauna
Las consecuencias de las crecidas no son iguales para todas las especies. Mientras algunas se desplazan hacia zonas más elevadas, otras encuentran condiciones favorables para alimentarse y reproducirse. Los peces migratorios, por ejemplo, aprovechan la conexión entre el cauce principal y las lagunas para completar etapas de su ciclo de vida.
Un caso documentado de vulnerabilidad es el del ciervo de los pantanos en el Delta del Paraná. Durante la inundación extraordinaria de 2015-2016, investigadores del CONICET estudiaron la mortalidad de ejemplares en el sector del Núcleo Forestal del Delta inferior. El trabajo, registrado en el sistema de producción científica del CONICET bajo el título «Puntos calientes de mortalidad del ciervo de los pantanos durante la inundación extraordinaria de 2016 en el Delta del Paraná», contabilizó 142 animales muertos, de los cuales el 86 % estuvo asociado a la caza furtiva. La investigación advirtió que durante las inundaciones los animales tienden a concentrarse en albardones y sectores elevados, que se convierten en puntos de fácil acceso para cazadores.
La bajante extraordinaria y los incendios registrados entre 2020 y 2022 también dejaron secuelas sobre los humedales. Un relevamiento de investigadores de la UNL en 17 sectores de islas del Paraná medio documentó daños sobre vegetación, fauna y suelos. Según la publicación institucional de la universidad, el 70 % de los humedales relevados no registró revegetación a mediano plazo y se identificaron 83 especies afectadas entre plantas, anfibios, aves, reptiles y mamíferos. El trabajo fue presentado en la nota «Fuego en el Paraná medio: un estudio devela la degradación de ecosistemas».
Capacitación y protocolos de actuación
La aparición de animales silvestres en sectores urbanos requiere conocimientos específicos y coordinación interinstitucional. En noviembre de 2024, trabajadores de 13 municipios de la provincia participaron de una capacitación en rescate de animales silvestres en el refugio MundoAparte. La jornada reunió a más de 60 personas y abordó la identificación de especies y buenas prácticas operativas, según la nota de La Capital «Trabajadores de distintos municipios se capacitaron en rescate de animales silvestres».
El sábado 31 de octubre de 2026 se realizó una nueva instancia de formación en el Bosque de los Constituyentes, a cargo del equipo de MundoAparte, con alrededor de 100 inscriptos de más de diez localidades, entre bomberos, policías, guardavidas y agentes de Protección Civil. La jornada incluyó contenidos teóricos y prácticos sobre métodos de contención física de aves, mamíferos y reptiles.
Estas instancias se integran a un proceso de capacitación permanente del personal operativo de Protección Civil. En junio de 2026, la totalidad del personal participó de una capacitación junto a Litoral Gas para incorporar herramientas de actuación ante incidentes en instalaciones y redes de gas. Asimismo, mediante el trabajo conjunto con Bomberos Zapadores, los agentes recibieron formación en técnicas de rescate sobre barrancas y apuntalamiento de estructuras inestables.
En el contexto de las crecidas del Paraná, la capacitación en rescate de fauna permite al personal contar con herramientas para colaborar en el traslado de ejemplares que aparezcan en zonas urbanas. La intervención requiere reconocer las características de cada especie, aplicar procedimientos adecuados y articular el trabajo con organizaciones ambientalistas y especialistas. La preparación también contempla la articulación con las áreas de Ambiente municipales y provinciales. La sede Ribera, ubicada bajo el puente Rosario-Victoria, funciona como espacio de recepción de animales rescatados en zonas urbanas para su posterior evaluación médica y eventual restitución a su hábitat.
Recomendaciones ante la presencia de un animal silvestre
Ante el encuentro con un animal silvestre, la recomendación principal es mantener la distancia y evitar cualquier acción que pueda alterarlo o ponerlo en peligro. No se debe intentar capturarlo, perseguirlo, alimentarlo ni manipularlo. Asimismo, se debe evitar que otras personas se acerquen o lo hostiguen. Si el ejemplar se encuentra en su ambiente natural, como la orilla del río o un sector de islas, lo indicado es abstenerse de intervenir y respetar su espacio.
Cuando el animal aparece en una zona urbana, se encuentra herido, desorientado o representa un riesgo potencial, se debe dar aviso inmediato a las líneas de emergencia (103 o 911). Los equipos especializados determinarán si corresponde activar un protocolo de rescate y traslado.
Comprender el río y convivir con su biodiversidad
Las crecidas del Paraná forman parte de un ciclo natural que conecta ambientes, moviliza vegetación y modifica las condiciones de vida de numerosas especies. Los camalotes que llegan a las costas, los animales que buscan terrenos elevados y los peces que encuentran nuevos espacios para reproducirse son manifestaciones de esa dinámica fluvial.
Para Rosario, conocer los antecedentes y comprender estos procesos permite anticipar situaciones, evitar intervenciones innecesarias y optimizar la respuesta cuando existe un riesgo concreto. El seguimiento del río, la capacitación de los equipos y la coordinación institucional forman parte de las acciones de prevención y respuesta ante las crecidas.
