La labor de las voluntarias en el sistema de salud pública fue distinguida este jueves con la Orden del Rosario. El acto se llevó a cabo en el Teatro La Comedia para rendirles homenaje a quienes trabajan en la Maternidad Martin, el Hospital Roque Sáenz Peña y el Hospital de Niños Víctor J. Vilela.
El intendente Pablo Javkin encabezó la ceremonia a partir de un decreto municipal que destaca la «noble y solidaria tarea» de las organizaciones ligadas a los tres efectores de la red local. La resolución pondera el «esfuerzo individual de sus integrantes y la valiosa colaboración de particulares e instituciones» en el trabajo de cada grupo.
La jefa del voluntariado de la maternidad céntrica, Graciela Grondona, fue una de las referentes elegidas para recibir la Orden del Rosario en su quinta edición. Clarisa Eguinoa Arteaga asumió esa responsabilidad en el caso del Vilela y Susana Martínez hizo lo propio con respecto al Roque Sáenz Peña.
«Este reconocimiento también es un mensaje para la ciudad. Esta noche, todos tenemos que irnos de acá siendo parte de la red de voluntarias y voluntarios», manifestó el titular de la Municipalidad de Rosario durante el acto. Luego, remarcó: «Sobre todo, tenemos que irnos hoy a buscar más y más gente buena, que se sume a esa trama de cariño. La solidaridad es la forma más efectiva que tiene una sociedad para colaborar y ser mejor».
El mensaje de Javkin tomó como referencia los colores de la indumentaria que se utiliza en cada centro de salud. En este sentido, anunció: «Desde hoy, sus guardapolvos verdes (identificatorios en el caso de la Martin y el Vilela) y las chaquetas rosas (Sáenz Peña) llevarán con orgullo la medalla de la Orden del Rosario».
El jefe del Palacio de los Leones recordó que la distinción se lleva a cabo habitualmente antes del 20 de junio y el homenaje a Manuel Belgrano. «Rosario levantó también otra bandera para reconocerse como la ciudad que orgullosamente es: la bandera de la solidaridad, que todos los días flamea en lo más alto gracias a la gente buena, la que entiende que la vida del otro importa, y mucho», expresó.
El funcionario reconoció a «la gente que extiende la mano para ayudar, que cuida con vocación y de forma desinteresada, por el simple hecho de dar sin esperar nada a cambio, en un acto de amor y voluntad que se transforma en misión de vida». A la hora de describir la labor de quienes integran las organizaciones que contribuyen con los servicios sanitarios, indicó: «Casi todas son mujeres. Muchas han sido docentes, también son madres y abuelas, y aún así se hacen un ratito en su día a día para poner el corazón en la tarea del voluntariado».
«Nada necesita más Rosario para sanar que construir redes de solidaridad», enfatizó Javkin. A continuación subrayó que el sistema de salud pública generó «una gran esfera donde se encuentra el personal con los grupos de voluntarias y voluntarios, las familias, donde se le gana a la indiferencia con compromiso, entrega, calidez y mucho amor».
El acto en el Teatro La Comedia contó con la participación de la presidenta del Concejo Municipal, María Eugenia Schmuck; directores y directoras de hospitales; miembros de la Secretaría de Salud Pública; excombatientes de Malvinas y miembros de las instituciones que también son portadoras de la Orden del Rosario.
En el caso del voluntariado de la Maternidad Martin, en 2026 se cumple el 18° aniversario de su creación. Sus primeros pasos fueron la Residencia de Madres y en su largo devenir se destacan iniciativas como el Taller «Tejiendo Sueños». Después se incorporó el acompañamiento de las madres durante el almuerzo y gracias a un convenio con Pampers se comenzó con la entrega de pañales. Se abrió un espacio propio para almacenar donaciones, conocido como «El Roperito», ubicado en el segundo subsuelo. Entre muchos de los proyectos impulsados se cuentan la organización de bonos solidarios, desfiles y eventos para recaudar fondos, y la compra de elementos quirúrgicos para el área de neonatología.
Por otro lado, la institución abrió un espacio especial en el quinto piso para alojar a madres provenientes del interior que deben permanecer en Rosario acompañando a sus hijos internados. Actualmente hay 31 mujeres dentro de esta red de asistencia.
Por el lado del Vilela, el delantal verde es uno de los símbolos distintivos del grupo. El motor de la asociación es el amor hacia el niño, contribuir a su recuperación y a su bienestar, bajo el lema: «Hacer que el paso de cada niño por el hospital sea lo menos traumático posible y que nunca le falte el juego porque los niños no dejan de ser niños».
El servicio de voluntariado del nosocomio de Virasoro e Italia cumple 58 años desde su creación. Entre sus actividades se cuentan lectura y entrega de cuentos, música y juguetes para acompañar a los niños, celebración de cumpleaños, Navidad, Reyes Magos y Día del Niño y articulación con escuelas, empresas y organizaciones que realizan donaciones. El equipo cuenta con un costurero propio donde se confeccionan ropa y distintos elementos destinados a pacientes que lo necesitan. Allí confluye la labor de 80 mujeres y una decena de costureras.
En tercer lugar, el Hospital Roque Sáenz Peña cuenta desde hace varias décadas con colaboradoras que usan batas rosas. Ellas se encargan de elaborar distintos elementos de uso frecuente en el efector, como las batas de los médicos y las compresas, entre otras cosas. Además, reciben y entregan donaciones y regalos.
