La inteligencia artificial modificó la forma de trabajar, estudiar y producir contenidos, y junto con las nuevas herramientas apareció una nueva ansiedad laboral: el FOBO (Fear Of Becoming Obsolete), el miedo a volverse obsoleto.
La irrupción de la inteligencia artificial modificó la forma de trabajar, estudiar y producir contenidos. Pero junto con las nuevas herramientas también apareció una nueva ansiedad laboral. Ya no se trata del conocido FOMO (fear of missing out, o miedo a quedarse afuera de algo), sino del FOBO: Fear Of Becoming Obsolete, el miedo a volverse obsoleto.
Sobre este fenómeno habló en Una Tarde+ la especialista en empleo, tecnología y docente universitaria Ximena Gauto Acosta. En esta instancia explicó que cada vez más trabajadores atraviesan la sensación de que sus conocimientos podrían dejar de ser útiles frente al avance de la inteligencia artificial.
«El FOBO es de alguna manera el miedo a sentirnos obsoletos. La pregunta que aparece es: ¿lo que hago todavía sirve? ¿Tiene sentido?», señaló la especialista durante la entrevista.
La inteligencia artificial y el desafío de reinventarse
Según Gauto Acosta, el fenómeno impacta especialmente en personas que construyeron durante años una especialización muy concreta y que ahora observan cómo la tecnología puede reproducir parte de esos procesos.
Sin embargo, la docente universitaria planteó que el desafío no pasa por competir contra la inteligencia artificial sino por utilizarla para liberar tiempo y enfocarse en tareas de mayor valor.
«Tenemos que pensar qué hacemos nosotros con la información. Ahí sigue estando el diferencial humano», sostuvo.
La experiencia vuelve a cotizar
Uno de los fenómenos que observa el mercado laboral es la revalorización de trabajadores con experiencia.
«La inteligencia artificial no tiene la capacidad de adaptarse al cambio en contexto como lo hacen las personas», explicó Gauto Acosta.
Por eso, habilidades asociadas a la experiencia acumulada, la toma de decisiones, la resolución de conflictos y la capacidad de adaptación vuelven a ganar protagonismo.
La especialista señaló que incluso trabajadores de la denominada Generación X, históricamente asociados al riesgo de obsolescencia laboral, hoy encuentran nuevas oportunidades gracias a la combinación de experiencia y capacidad para incorporar tecnología.
El problema de los empleos junior
Uno de los interrogantes más frecuentes es qué sucede con quienes buscan su primer trabajo.
Gauto Acosta reconoció que las primeras posiciones laborales fueron algunas de las más afectadas por la automatización, ya que muchas tareas repetitivas pueden ser realizadas por inteligencia artificial.
Sin embargo, advirtió que las empresas comenzaron a detectar un problema. «Si no contratás perfiles junior, después no vas a tener talento con experiencia», explicó.
Por eso, aseguró que en los últimos meses comenzó a observarse una recuperación en las contrataciones de perfiles iniciales, ya que las organizaciones necesitan garantizar el desarrollo futuro de sus equipos.
Qué trabajos son más difíciles de reemplazar
Consultada sobre cuáles son los empleos menos expuestos a la automatización, la especialista fue clara.
«Todas las tareas que impliquen integrar múltiples habilidades son mucho más difíciles de reemplazar», señaló.
Entre ellas mencionó liderazgo, resolución de problemas complejos, pensamiento estratégico, empatía, creatividad, comunicación y toma de decisiones en contextos inciertos.
Aunque la inteligencia artificial puede simular empatía o generar recomendaciones, explicó que las personas siguen buscando vínculos humanos reales.
«Lo que queremos es ser vistos por otro. Hay algo de la interacción humana que sigue siendo irremplazable», afirmó.
El error que están cometiendo muchas empresas
Otro de los puntos que destacó fue el uso improvisado de la inteligencia artificial dentro de las organizaciones.
Según explicó, muchas compañías exigen a sus empleados utilizar herramientas de IA sin ofrecer capacitación ni criterios claros sobre cómo hacerlo.
Incluso mencionó un fenómeno cada vez más frecuente conocido como «bot sitting». Se trata del tiempo que los trabajadores dedican a corregir, revisar y verificar los resultados producidos por la inteligencia artificial.
«En promedio, las personas terminan dedicando casi un día por semana a corregir lo que devuelve la IA», explicó.
Qué hay que aprender hoy
Para quienes sienten temor frente al avance de la tecnología, Gauto Acosta aseguró que la habilidad más importante ya no es dominar una plataforma específica. «La clave es aprender a preguntar», resumió.
Según explicó, ser competente en inteligencia artificial implica saber definir problemas, brindar contexto adecuado, formular pedidos claros y mantener siempre una mirada crítica sobre las respuestas obtenidas.
«La herramienta te refleja y te potencia. Pero quien está detrás sigue siendo la persona», concluyó.
