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Maitena presenta su muestra en Rosario: «Las mujeres tenemos que volver a explicar todo otra vez»

La artista presenta en el Centro de Expresiones Contemporáneas la muestra «Las mujeres de mi vida», una retrospectiva que reúne más de 40 años de trabajo.

Maitena Burundarena, una de las dibujantes y humoristas gráficas más importantes de la Argentina, llegó a Rosario para presentar en el Centro de Expresiones Contemporáneas (CEC) la muestra «Las mujeres de mi vida», una exposición que reúne más de cuatro décadas de trabajo. Luego de su paso por el Centro Cultural Kirchner, donde convocó desde 2022 a miles de visitantes, la retrospectiva desembarca ahora en Rosario.

Con curaduría de Liliana Viola, «Las mujeres de mi vida» reúne obras emblemáticas como Mujeres Alteradas, Superadas y Curvas Peligrosas, e incorpora material inédito —originales, bocetos y piezas— que permiten asomarse al detrás de escena de su proceso creativo. La exposición se inaugura este miércoles, a las 19, con entrada libre y gratuita, y podrá visitarse de jueves a domingo, de 15 a 20, en el CEC (Paseo de las Artes y el río).

En la previa a la inauguración, el gran galpón está en movimiento: obras que van y vienen, dibujos apoyados, mientras Maitena camina por el espacio, mira, reorganiza y ajusta detalles. De a poco, el lugar empieza a teñirse con las caras inconfundibles de sus mujeres. El recorrido se organiza en distintos sectores que revelan facetas de su obra. También hay una sección dedicada a bocetos y originales que recrea su mesa de trabajo, permitiendo ver el proceso detrás de cada tira, y un recorrido a modo de laberinto en «Superadas en su laberinto».

En ese ida y vuelta, entre sus propias historietas y el armado de la muestra, la artista conversó con los medios rosarinos sobre esta exposición que no solo revisita su obra, sino también las múltiples mujeres que la atravesaron y que siguen dialogando con el presente. «Revisitar mis obras fue un shock. Porque yo pensaba que ya había pasado, que era un material anticuado y que no tenía sentido. Y hace cuatro años, cuando armé por primera vez esta muestra, tenía dudas. Hoy, cuatro años después, tengo cada vez menos dudas porque el mundo ha ido para atrás y hay que decir todo de nuevo», explicó la artista. Y agregó: «Las mujeres tenemos que volver a explicar todo otra vez. Entonces esta muestra tiene mucha actualidad, curiosamente».

Su obra acompaña —y sigue acompañando— la vida de quienes la leyeron y se sintieron parte de esas historias. Hay algo reconocible: cuando alguien se cruza con una viñeta de Maitena, sabe que es de ella. En ese sentido, señaló: «Yo no lo puedo dimensionar mucho, no termino de caer, pero me da mucha satisfacción y mucha alegría en hacer que la gente sea más feliz. Yo creo que al hacer que te puedas reír de lo que te hace llorar, ya es una ayuda enorme… Después no sé si te lo podré solucionar, pero me conmueve mucho haber sido la que soy, haber encontrado este lugar en el mundo», señaló.

A lo largo de más de cuatro décadas de trayectoria, Maitena Burundarena construyó un universo de mujeres en las que no solo se reconoce ella misma, sino también miles de lectoras que encontraron en sus tiras un espejo de lo cotidiano. Con el paso del tiempo, su mirada también se fue transformando. Hoy, comentó, su humor convive cada vez más con la reflexión. «Quino decía que los humoristas nos ponemos menos graciosos y más reflexivos. Y siento que eso me pasó a mí», admitió. Y agregó: «Yo soy totalmente antisistema, me gusta estar del otro lado, ver si se puede aportar una mirada sobre las cosas que hacen daño, como la desigualdad o el maltrato».

Su recorrido, que hoy se materializa en «Las mujeres de mi vida», también implicó volver a mirar su propia obra desde otro lugar. En ese proceso fue clave el trabajo de curaduría junto a Liliana Viola, con quien revisó años de producción. «Las semanas con Liliana fueron tremendas: yo le di el comedor para trabajar y yo me fui al living. Lo único que quería era escucharla reír… y no se reía. ‘Lo miro de otra manera, no me puedo reír’, me decía. ‘Por favor, reíte’, le pedía yo», detalló entre risas sobre la construcción de la muestra.

Con el paso del tiempo, su mirada también se fue transformando. Hoy, comentó, su humor convive cada vez más con la reflexión. «Quino decía que los humoristas nos ponemos menos graciosos y más reflexivos. Y siento que eso me pasó a mí», admitió. Y agregó: «Yo soy totalmente antisistema, me gusta estar del otro lado, ver si se puede aportar una mirada distinta sobre las cosas que hacen daño, como la desigualdad o el maltrato». Esa mirada no queda al margen del presente. «Estamos en un momento muy triste donde se quieren destruir cosas de la Argentina como la educación pública, la universidad y los hospitales. Todo eso está mal visto y lo único que importa es vender nuestros recursos. No estoy para nada de acuerdo», concluyó.

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