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Un neurólogo advirtió que las guardias médicas de 24 horas comprometen la seguridad del paciente

Claudio Aldaz, especialista en trastornos del sueño y profesor jubilado de la UNR, señaló que las residencias mantienen jornadas de hasta 48 horas sin descanso y que la currícula no se ha modificado pese a las quejas.

Claudio Aldaz es médico neurólogo, especialista en trastornos del sueño y profesor jubilado de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). En una entrevista en el programa Al Gran Pueblo Argentino, que se emite los miércoles de 11 a 12 por el canal de YouTube de El Ciudadano, el profesional se refirió a los hábitos que afectan el descanso y a las guardias médicas de 24 y hasta 48 horas que se mantienen en la formación de residentes y concurrentes.

El médico admitió al inicio de la charla: «No estás muy lejos, tengo mis dificultades también, y no duermo demasiado». Esa declaración, señaló, refleja una contradicción en el sistema de salud: quienes tratan el insomnio ajeno también lo padecen.

Diagnóstico y duración del sueño

Aldaz explicó que un trastorno del sueño aparece «cuando empieza a ser, por algún motivo, deficitario». El diagnóstico requiere una historia clínica completa, que incluya el testimonio de la pareja del paciente, antes de decidir qué prueba objetiva orientar el tratamiento.

El especialista cuestionó la recomendación de dormir ocho horas diarias: «Ese es un dato estadístico de quizás otras épocas. Hoy, realmente, el sueño de ocho horas, prácticamente, en la población activa no existe». Calculó que la mayoría de los adultos en actividad laboral y familiar apenas supera las 6 horas y media o 7 horas de descanso. «Antes se decía que el sueño era un tercio de nuestras vidas. Hoy ya no es un tercio, es un cuarto», graficó.

Mencionó que cenas tardías, pantallas antes de dormir y jornadas que comienzan a las 6 de la mañana completan un escenario que, según el médico, «no significa que sea sueño efectivo».

Hábitos perjudiciales

Uno de los hábitos más nocivos, advirtió Aldaz, es revisar el teléfono durante un despertar nocturno. «La ansiedad nos come, a ver si recibimos algo que tenemos pendiente. No sé qué tenemos que hacer a las 4 de la mañana viendo eso, pero lo hacemos muchas veces», señaló. El resultado es que después cuesta reconciliar el sueño, incluso sin haber tocado el celular.

A esto sumó la automedicación con lo que «recomienda la suegra» antes de consultar a un especialista. Aldaz desaconsejó el recurso automático a sedantes sin indicación profesional.

Guardias de 24 horas y currícula

El tramo más incómodo de la entrevista llegó al abordar la formación médica. Consultado sobre las guardias de 24 y hasta 48 horas que todavía atraviesan las residencias —incluidas las de hospitales con guardia permanente en Rosario—, Aldaz se preguntó: «¿Hasta dónde una persona que hace 24 horas que no duerme está en condiciones de atender a un paciente?». Indicó que se trata de «una gran discusión de muchos años».

El médico distinguió entre una guardia «tranquila», en la que el residente puede dormir si no hay urgencias, y una guardia real de 24 horas sin descanso, donde «el tiempo necesario para reparar funciones en el sueño no se cumple». Son los residentes más jóvenes, dijo, quienes más sufren esa exigencia.

Al preguntársele si el plan de estudios de las residencias debería modificarse, respondió: «Que yo sepa, no ha cambiado, a pesar de las innumerables quejas». Ni el reconocimiento del propio sistema de que el esquema es riesgoso alcanzó, hasta hoy, para transformarlo.

Deuda de sueño y turnos rotativos

Aldaz recordó su charla TEDx titulada «La deuda de sueño» para explicar por qué recortar horas de descanso todos los días, durante años, genera un déficit prácticamente irrecuperable. «Mucha gente se autoconvence pensando que el sábado duerme una siesta y se recupera. Hay un sueño de recuperación, sí, pero si en la semana recorté dos horas por día, no voy a recuperar todo durmiendo diez horas un sábado», explicó.

El escenario más perjudicial, coincidió, es el de los trabajadores con turnos rotativos: «Cuando tienen deseo de ir a dormir, tienen insomnio, y cuando quieren estar alertas, tienen somnolencia». Es preferible, dijo, un turno nocturno fijo antes que la alternancia constante entre horarios diurnos y nocturnos, algo que, remarcó, se agrava después de los 60 años, cuando disminuye la plasticidad para adaptarse a cambios de horario.

Alimentación y sueño

Para el especialista, la cena es un factor clave para la higiene del sueño: debe ser temprana, liviana y fácil de digerir, evitando llegar con «todo el apetito del día» acumulado. El alcohol y las infusiones estimulantes después de las 17 quedan desaconsejados para quien busca descansar bien.

Sobre el final de la entrevista, Aldaz también respondió si las relaciones sexuales facilitan conciliar el sueño: «Es un buen factor para la conciliación», dijo, y agregó que las recomienda.

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