El uso de la bandera de Malvinas por la Selección Argentina en el Mundial generó repercusiones políticas internas y externas, incluyendo un cruce entre el oficialismo y la vicepresidenta Victoria Villarruel, y la postergación de una ley de tierras en el Senado.
El Mundial de fútbol en curso ha generado una serie de debates políticos en Argentina, a raíz de la intersección entre el evento deportivo y temas de agenda nacional. La prohibición del uso de la bandera de Malvinas o de referencias a la soberanía argentina sobre las islas fue ignorada por jugadores de la Selección, lo que generó reacciones del Gobierno y repercutió en el ámbito internacional, según informaron fuentes oficiales.
El presidente Javier Milei retuiteó mensajes que descalificaban la acción, mientras que referentes políticos y medios internacionales como The Guardian se pronunciaron a favor de la causa. A nivel interno, la presidenta del bloque del Senado de La Libertad Avanza, Ezequiel Atauche, impulsó la ley de Inviolabilidad Privada, que incluye reformas a la ley de Tierras y amplía las posibilidades de adquisición por extranjeros. Esto motivó un cruce con la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien se opuso a tratar el proyecto después del partido con Inglaterra.
Villarruel contradijo públicamente al oficialismo y fue invitada a abandonar su cargo por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. La vicepresidenta respondió: “A mí también me votaron. Y no te votaron a vos”. El Senado finalmente sesionó para aprobar pliegos judiciales y diplomáticos, pero postergó la ley de Tierras para agosto.
El capitán de la Selección, Lionel Messi, declaró: “Estamos orgullosos y felices de poder regalarle esta alegría a la gente, sabemos que los mundiales para nosotros son especiales y nos olvidamos de todo lo mal que nos toca pasar. Que hay gente que la pasa mal, que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes o que la vive peleando”.
