El reemplazo del exjefe de Gabinete por figuras del PRO y el foco en la economía definen el nuevo rumbo de la administración libertaria.
La renuncia de Manuel Adorni como jefe de Gabinete se concretó esta semana, tras casi cuatro meses de controversias vinculadas a una investigación judicial. El funcionario, que también se desempeñó como vocero presidencial, dejó el cargo en medio de un proceso que involucraba presuntas irregularidades en su gestión.
Según fuentes oficiales, el presidente Javier Milei aceptó la renuncia y designó a Adrián Ravier como nuevo vocero. Ravier, economista e integrante de la Fundación Faro, asume con la misión de concentrar la comunicación gubernamental en la agenda económica y reducir la confrontación política.
Paralelamente, se espera la confirmación de Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete. Santilli, exfuncionario del PRO y con experiencia en la administración pública, sería el encargado de coordinar las relaciones con gobernadores y aliados parlamentarios. Desde el oficialismo santafesino señalaron que Santilli mantiene un vínculo directo con el gobernador Maximiliano Pullaro, lo que facilitaría la gestión de temas clave como la deuda previsional.
El cambio en el gabinete se produce en un contexto donde el gobierno busca estabilizar la economía y ampliar apoyos legislativos. La salida de Adorni también implica un giro en el estilo comunicacional, dejando atrás la confrontación permanente para priorizar un discurso centrado en la estabilización financiera.
Por otra parte, la Corte Suprema de Justicia de la Nación rechazó una apelación del Ejecutivo por el financiamiento universitario, lo que compromete el equilibrio fiscal que el gobierno había establecido como prioridad. El fallo judicial podría tener implicancias en la relación entre el Poder Ejecutivo y el sistema judicial.
