El Poder Judicial de Santa Fe incorpora herramientas de inteligencia artificial generativa para asistir en la gestión de expedientes, pero magistrados y especialistas advierten que el algoritmo no puede reemplazar el juicio humano en la toma de decisiones jurisdiccionales.
En la justicia civil y comercial de Santa Fe, el uso de inteligencia artificial generativa (IAG) comienza a ser una realidad cotidiana. Un juzgado civil y comercial de Rosario gestiona en promedio cerca de 27.000 expedientes activos, con ingresos anuales de aproximadamente 800 nuevos casos y una producción de entre 1.200 y 1.500 resoluciones interlocutorias por año. Ante ese volumen, la IAG se utiliza para resumir documentos, redactar borradores y organizar información.
Sin embargo, desde el ámbito judicial se señala que la administración de justicia no se limita a la gestión de información. El acto de juzgar implica escuchar, ponderar y decidir sobre la vida, el patrimonio y los derechos de personas concretas. En ese contexto, el pensamiento crítico del magistrado es considerado una exigencia estructural del sistema.
La nueva Constitución de la Provincia de Santa Fe, en su artículo 29, reconoce el derecho de todo ciudadano a conocer los criterios y la lógica utilizados en sistemas algorítmicos de toma de decisiones, y a que intervenga una persona humana cuando esa decisión pueda afectar sus derechos. Las guías de buenas prácticas para el uso de la IAG aprobadas por el Poder Judicial de Santa Fe establecen que la herramienta complementa el juicio humano pero no lo sustituye, y que el juez es el responsable final de sus decisiones jurisdiccionales.
Especialistas advierten que los grandes modelos de lenguaje no razonan, sino que predicen la palabra estadísticamente más probable, y pueden generar jurisprudencia inexistente, doctrina con referencias falsas o reflejar sesgos presentes en los datos de entrenamiento. La Corte del Estado de Nueva York, en su Protocolo de uso de IA vigente desde octubre de 2025, indica que los programas de IA generativa no deben utilizarse como sustitutos del juicio humano dado que producen contenido que puede ser inexacto, completamente fabricado o sesgado.
El Papa León XIV, en la encíclica Magnifica Humanitas publicada recientemente, señaló que las inteligencias artificiales “no viven una experiencia, no poseen un cuerpo, no pasan por la alegría y el dolor, no maduran en las relaciones ni conocen desde dentro lo que significan el amor, el trabajo, la amistad y la responsabilidad”. Agregó que tampoco tienen una conciencia moral y no juzgan el bien y el mal.
Desde el Poder Judicial santafesino se sostiene que el núcleo de la función judicial que no puede delegarse incluye la valoración de la prueba en su contexto humano, el juicio sobre la credibilidad, la ponderación de los derechos en tensión y la responsabilidad ante las partes y la sociedad por lo que se resuelve.
