Estudiantes, docentes, no docentes y graduados se movilizaron este jueves 15 desde la plaza San Martín hasta el Monumento Nacional a la Bandera bajo la consigna «Milei, cumplí la ley». La jornada incluyó un intento de la oposición en el Congreso para derogar el DNU 70/2023, que no prosperó.
Bajo la consigna central de exigir la aplicación «efectiva e inmediata» de la Ley de Financiamiento Universitario, se llevó a cabo la quinta Marcha Federal Universitaria. Este jueves 15, una multitud marchó desde la plaza San Martín hasta el Monumento Nacional a la Bandera, con un reclamo recurrente registrado en pancartas: «Milei, cumplí la ley».
Estudiantes, docentes, no docentes y graduados se movilizaron en todo el país para visibilizar un paquete de reclamos: la recomposición salarial para el personal académico y administrativo, el incremento en el monto y la cantidad de becas estudiantiles, la restitución de fondos para ciencia y tecnología, y un Presupuesto 2027 que garantice el funcionamiento básico de las casas de altos estudios.
A la movilización se sumaron organizaciones políticas y gremiales, como las dos CTA (Trabajadores y Autónoma), la CGT Rosario, el Frente de Izquierda de los Trabajadores y La Cámpora, entre otras.
La jornada contó con un componente político: el intento de la oposición en el Congreso para derogar el DNU 70/2023, firmado en diciembre de 2023, que modificó regulaciones económicas, laborales y sociales. Entre otras medidas, derogó la Ley de Alquileres, desreguló la medicina prepaga, liberó condiciones de financiamiento y tasas de interés y la Ley de Tierras Rurales. Finalmente, el oficialismo logró evitar el tratamiento del DNU en Diputados al aliarse con sus socios y con sectores de la oposición, como Provincias Unidas.
Las razones para marchar fueron diversas. A través de historias personales y familiares, surgió un consenso sobre la defensa de la universidad pública como un derecho social fundamental y un motor para el desarrollo nacional.
«Vine a marchar porque siento que hay que defender lo nuestro, porque la educación pública es nuestra. Porque mis viejos no pudieron estudiar y la universidad pública me acoge, me abraza, me acompaña siendo de otra ciudad. Si no fuera por la universidad pública yo hoy no estaría acá», afirmó una estudiante.
Otra joven destacó el valor democratizador del sistema universitario: «Siendo de la comunidad, siendo parte de la universidad pública, el compromiso de venir a marchar es muy importante, no tenemos que dar a la universidad pública por sentado. La educación pública permite el ascenso social, nos da una libertad muy importante. La palabra libertad, en este sentido, está bien utilizada», reflexionó.
Tras la sanción de la Ley de Financiamiento Universitario en el Congreso en el 2025, el Poder Ejecutivo dispuso su veto bajo el argumento de resguardar el equilibrio fiscal. Ante esta situación, las universidades acudieron a los tribunales y obtuvieron fallos favorables que ordenan al gobierno aplicar los aumentos salariales correspondientes y restituir las becas. Sin embargo, según los manifestantes, la ley continúa sin ejecutarse.
La quita de presupuesto impacta en el día a día de los alumnos y en las posibilidades de desarrollo futuro. Así lo expresó una estudiante: «Me parece una vergüenza tener que marchar por algo tan simple y tan básico, como un derecho, el derecho a la educación. Quitar recursos, quitar computadoras, quitar becas, les cierra las puertas a muchas personas que no pueden acceder a otra cosa que no sea la educación pública; y por supuesto que arruina el futuro de muchos de los que estamos estudiando hoy en día y de los que puedan estudiar más adelante».
Para el cuerpo docente, la falta de respaldo estatal amenaza con transformar el clima escolar y universitario en un entorno cada vez más hostil. «Estas políticas de ajuste ya no se pueden soportar más. Estoy a punto de jubilarme, soy docente y madre de un joven que está a punto de comenzar la universidad. Vamos a defender siempre la universidad pública que es nuestro orgullo nacional. Estoy acá por mí y por todas y todos», señaló una profesora presente en la marcha.
Además, la crisis presupuestaria afecta a sectores como la atención e inclusión en discapacidad. «Soy docente y esta realidad nos está matando lentamente. Yo laburo en discapacidad, esa área se ve bastante afectada, los recortes están siendo cada vez mayores. Es una situación muy angustiante, pero no queda otra que seguir reclamando por nuestros derechos, que justamente son constitucionales y tienen que estar garantizados», relató otra docente.
La movilización demostró que el reclamo supera los límites de los claustros académicos y se consolida como una causa que abarca a diversos sectores de trabajadores. «La marcha es algo que nos vuelve a convocar como sociedad argentina. Como estudiante considero que trasciende al movimiento estudiantil, trasciende al movimiento universitario. Es una lucha del pueblo contra los cipayos entreguistas del gobierno de Milei. Venimos a resistir», afirmó el presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Humanidades y Arte.
La quinta Marcha Federal Universitaria evidenció la profundidad del conflicto presupuestario y la firmeza del reclamo institucional. Los manifestantes sostienen que la educación pública sigue siendo una de las fibras más sensibles de la identidad argentina y que, frente a los recortes, encuentran en las calles su espacio de reclamo.
