InicioEconomíaPresupuesto 2027: el Ejecutivo negocia con gobernadores fondos discrecionales y reforma electoral

Presupuesto 2027: el Ejecutivo negocia con gobernadores fondos discrecionales y reforma electoral

La administración de Javier Milei busca la sanción del Presupuesto 2027 y la eliminación de las PASO. Las provincias negocian adelantos financieros y compensaciones. Un informe de la Fundación Mediterránea advierte que el gasto no automático debería caer un 6% anual para cumplir la meta de superávit primario.

La administración de Javier Milei transita el último trimestre de 2026 con el objetivo de asegurar la sanción del Presupuesto 2027 y la reforma electoral que elimine las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), mientras busca preservar el superávit fiscal.

Para lograr apoyo parlamentario, el equipo económico y la mesa política de la Casa Rosada aceleraron el diálogo con los gobernadores a través de Diego Santilli. La premisa oficial es reducir la incertidumbre política sobre el mercado de cara al año electoral, para lo cual Luis Caputo y la jefatura de gabinete alternan entre la persuasión financiera y la negociación política.

La moneda de cambio son los adelantos financieros o las compensaciones de fondos para Cajas de jubilaciones no transferidas (Santa Fe accedió a ambos recursos), así como el reparto de Aportes del Tesoro Nacional (ATN). Se trata de erogaciones que podrían afectar en parte la meta fiscal.

El colchón discrecional

La herramienta de negociación es el manejo de los fondos no automáticos. El 99% de los recursos destinados a Santa Fe en el proyecto de presupuesto 2027 son automáticos (coparticipación); el resto, incluyendo los fondos para la Caja de Jubilaciones, está sujeto a negociación aun cuando en parte son obligación nacional.

Un informe del diputado Guillermo Michel (Entre Ríos) advirtió que el proyecto de presupuesto 2027 transfiere gastos, reduce fondos para transporte, educación y obras, y eleva de $5,6 a $14,8 billones las Obligaciones a Cargo del Tesoro. En ese rubro aparecen $7,68 billones en otras asistencias financieras, sin metas físicas ni criterios de distribución establecidos en el proyecto de ley.

El peronismo reclama transparencia. Germán Martínez (presidente del bloque de Unión por la Patria) le pidió explicaciones a Carlos Guberman por más de $14 billones sin asignación específica en el proyecto del 2027. El secretario de Hacienda, en su informe a comisiones de Diputados, no le respondió, como tampoco a Victoria Tolosa Paz por $1,6 billones para obras no especificadas.

Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, el 64,2% de las transferencias no automáticas en 2027 ($1.661.802 millones) se prevén inicialmente sin imputación geográfica definida (Sin especificar / Nacional / Interprovincial), reservando su distribución efectiva para la fase de ejecución presupuestaria.

Algunas provincias reclaman que los fondos comiencen a repartirse de manera automática, pero en la Casa Rosada los mantienen en modo discrecionalidad.

El costo fiscal

Todo costo fiscal que la Casa Rosada asume pone en dilema la meta de preservar el superávit del 1,5 puntos del PBI. El costo de las concesiones a los gobernadores, sumado a las reformas ya implementadas, genera estrés en las proyecciones presupuestarias que no cuentan con la recaudación prevista.

Un informe de la Fundación Mediterránea advierte: «Dado que las erogaciones con ajuste automático (jubilaciones, pensiones no contributivas y AUH) tendrían un aumento del 3% en los últimos meses del año, podrían cerrar 2026 con una suba anual real del 1,9% y, de esa manera, las erogaciones no automáticas deberían exhibir un ajuste anual real de cerca del 6% para que el superávit primario resulte del 1,3% del PBI al finalizar el año». El informe prevé para el cierre de 2026 una caída real de los ingresos totales del 2,3% anual (-3,1% en ingresos tributarios).

A pesar de un repunte puntual en septiembre (+3,8%), la recaudación acumulada entre enero y septiembre registró una caída del 3% anual real, arrastrada por la eliminación del impuesto PAIS y la menor recaudación en tributos como el IVA y el impuesto al Cheque.

Los gastos automáticos muestran un crecimiento proyectado del 1,9% real anual en 2026 (con aumentos acumulados a agosto en rubros como subsidios energéticos, universidades y AUH). Ante esta dinámica, la proyección fiscal requiere un fuerte incremento del superávit primario en el cuatrimestre septiembre-diciembre (+155,9% interanual) para lograr cumplir la meta presupuestaria acumulada.

La principal vía señalada por el informe de Marcelo Capello y Gaspar Reynaes es profundizar el recorte de las erogaciones discrecionales, que son la moneda de cambio para los gobernadores.

Los mandatarios provinciales quieren garantías políticas y fiscales. Para cumplir la meta en el año, el Ieral calcula que el gasto nacional no automático debería caer un 6% anual en los últimos meses de 2026, acumulando una baja de 6,2% en todo el año.

De acuerdo con la ejecución a agosto de 2026, las alternativas de contención del gasto público han impactado principalmente en transferencias corrientes a provincias: -38% real; empresas públicas: -18% real; bienes y servicios: -14% real; inversión real directa: -13% real; subsidios al transporte: -10% real y gastos de personal: -7% real.

Según el Ieral, otra alternativa es compensar la caída tributaria general apoyándose en los impuestos que mostraron crecimiento real en septiembre, tales como Derechos de Exportación (+49,5%), Ganancias (+22,6%) y Combustibles (+15,7%).

Un margen estrecho

La estrategia de seducir a los gobernadores mediante rebajas de impuestos ya presenta una factura alta. Durante 2026, la caída en la recaudación impulsada por el fin del impuesto PAIS y la reducción de derechos de exportación, entre otras medidas, consolidó un costo fiscal neto equivalente al 3% del Producto Bruto Interno (PBI).

Nadin Argañaraz (Instituto Argentino de Análisis Fiscal) ha advertido que, de mantenerse esta dinámica de cesiones tributarias, el impacto negativo en los recursos del Estado podría escalar del 3% este año al 4,7% del PBI para 2027.

Ceder en el reparto de los ATN para garantizar los votos del presupuesto implicaría comprometer recursos adicionales sin un alto impacto aparente. La nacionalización y coparticipación de estos fondos representa un costo fiscal cercano a los $0,4 billones de pesos, lo que equivale a un 0,05% del PBI.

Aunque porcentualmente parece menor, en una macroeconomía que se promete no emitir ni recurrir al endeudamiento externo, cada décima de PBI que la Nación transfiere a las provincias requiere recortes proporcionales en otras áreas de la administración central.

El gobierno se encuentra en un laberinto donde la viabilidad política del modelo de desregulación exige pagar un peaje fiscal a las provincias. La tensión de las próximas semanas definirá si la Casa Rosada logra equilibrar la compra de gobernabilidad legislativa sin dinamitar la frágil contabilidad que sostiene la paz cambiaria y la confianza de los mercados.

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