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El FMI recortó las previsiones de crecimiento de Argentina para 2026 y elevó la inflación estimada a 32,5%

El organismo internacional publicó la actualización de las Perspectivas Económicas Globales en el marco de sus reuniones con el Banco Mundial en Tailandia. La actividad económica crecerá 2,1% este año, 1,4 puntos menos que lo proyectado en abril y julio. La inflación acumulará una suba de 32,5%.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) difundió este lunes la actualización de las Perspectivas Económicas Globales (WEO, por sus siglas en inglés), en la que revisó las proyecciones para la economía argentina. Según el informe, el Producto Bruto Interno (PBI) del país crecerá 2,1% en 2026, 1,4 puntos porcentuales por debajo del 3,5% que el organismo había estimado en sus informes de abril y julio de este año.

En materia de precios, el FMI proyectó que la inflación acumulará una suba de 32,5% en 2026, 2,1 puntos más que el Índice de Precios al Consumidor calculado en abril pasado, cuando lo estimó en 30,4%.

Para 2027, el organismo modificó las previsiones de crecimiento del PBI argentino a 3,5%, contra el 4,5% de expansión dado a conocer en 2025. La inflación para ese año se desacelerará hasta 21,2%, 5,5 puntos porcentuales por encima de la tasa proyectada en abril pasado, que había sido de 15,7%.

Asimismo, el FMI vaticinó una suba de la tasa de desempleo a 7,6% en 2026, levemente superior al 7,4% del año pasado, al tiempo que para 2027 estima que bajará a 7,1%.

El informe se dio a conocer en el marco de las reuniones conjuntas del FMI con el Banco Mundial en Tailandia, de las que participa el ministro de Economía Luis Caputo, quien tiene previsto reunirse con la titular del organismo, Kristalina Georgieva.

Perspectivas globales

Respecto de la economía mundial, el FMI afirmó que «está demostrando más su resiliencia, aunque de forma desigual y con márgenes de ajuste a corto plazo», ya que la actividad durante el primer semestre de 2026 «resistió mejor de lo previsto, pese a la prolongación de la guerra en Oriente Medio y a las continuas presiones derivadas de las tensiones comerciales».

En este contexto, proyecta un crecimiento mundial de 3,1% en 2026 y de 3,4% en 2027, casi los mismos porcentajes que tenían las proyecciones de abril de 2026. En tanto se proyecta que la inflación general mundial aumente hasta 4,7% en 2026, fundamentalmente por el alza en los precios de la energía y los alimentos, y que luego se modere hasta 4,1% en 2027.

El FMI resaltó el impulso a la demanda mundial que le ha imprimido la inversión en inteligencia artificial (IA). «La interacción de estas fuerzas —la geopolítica y la tecnología— ha dado lugar a una economía mundial dividida: los términos de intercambio favorables y las exportaciones y las inversiones relacionadas con la tecnología proporcionan un colchón a algunos países, mientras que otros se enfrentan a un mayor costo total de las importaciones y a una demanda más débil», sostuvo.

«El uso de los márgenes de maniobra y la capacidad de adaptación han ayudado a las economías a absorber los shocks adversos hasta el momento. La flexibilidad de las respuestas de la oferta, el redireccionamiento de cargamentos, la reducción de las existencias, las medidas de apoyo fiscal y una menor intensidad energética que en décadas anteriores han ayudado a amortiguar el impacto de la guerra sobre la actividad económica. Las empresas privadas han seguido adaptándose a shocks sucesivos, entre ellos los riesgos geopolíticos y los cambios en la política comercial, mientras que los mercados financieros han mantenido una valoración más bien benigna de estos retos, alentada también por la euforia en el segmento tecnológico», dice el reporte.

En el reporte se hace una distinción entre «los países con escasa exposición directa al shock de la guerra y con una fuerte participación en el auge tecnológico, donde la actividad económica se mantiene firme o incluso se fortalece, y de los exportadores de energía situados fuera de la zona inmediata del conflicto que se benefician de unos términos de intercambio favorables».

Por el contrario, señala, «las economías importadoras de energía poco vinculadas a la cadena de valor tecnológica hacen frente a una situación más difícil: mayores costos de importación y presiones cambiarias, menores ingresos reales, un espacio fiscal más limitado y menos factores que compensen la debilidad de la demanda. Muchos países de ingreso bajo y vulnerables pertenecen a este último grupo, lo que aumenta el riesgo de que los shocks recientes amplíen las brechas de ingreso tanto entre países como dentro de ellos».

Respecto del comercio mundial, el FMI proyecta que se desacelere el crecimiento del volumen en 2026 y que se estabilice en 2027 «como consecuencia de la política de aranceles impulsada sobre todo por Estados Unidos, a los ajustes en las cadenas de producción y a la persistente fortaleza del comercio relacionado con la tecnología».

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