La actriz y escritora se presentó en el Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires, donde explicó los motivos de su salida del proyecto teatral y se refirió a su libro El libro de los reproches, entre otros temas.
La actriz y escritora Camila Sosa Villada participó este sábado por la tarde en una entrevista en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), en el marco del Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires (Filba). En diálogo con el periodista Bartolomé Armentano, ante un auditorio lleno, se refirió a su renuncia a la puesta teatral de Un tranvía llamado deseo, de Tennessee Williams, en la que iba a interpretar el personaje de Blanche DuBois bajo la dirección de Juan Parodi.
Consultada sobre los motivos de su decisión, Sosa Villada declaró: “Mi mamá está teniendo unos problemas de equilibrio, por momentos pierde el equilibrio y se cae, entonces estamos haciendo todos esos estudios, y además estoy bebiendo mucho alcohol; tengo un problema con el alcohol y con otras sustancias”. Agregó que temía “por la oscuridad de Blanche, por lo siniestro que es un personaje que pierde absolutamente todo, va a pedirle ayuda a su hermana y termina seduciendo a su cuñado”. La renuncia se produjo dos semanas antes del inicio de los ensayos; la obra iba a estrenarse en el Teatro San Martín.
Durante la entrevista, la autora leyó fragmentos de su próxima novela, El libro de los reproches, que publicará la editorial Tusquets. Explicó que el origen del libro fue el concepto psicoanalítico de “diques anímicos”: “Son aquellos diques que construís para contener la vergüenza, el asco, el miedo. Y se supone que el amor es el único que puede tumbar esos diques”. En la novela, un hombre está enamorado del fantasma de su madre.
Al ser consultada sobre su método de escritura, respondió: “No me preocupa innovar en la literatura. No soy tan talentosa, tan inteligente para hacer esa operación. Lo que sí hago es cerrar los ojos: es como apagar todas las luces de una casa y cerrar las ventanas y salir a la casa a andar y a encontrar cosas que preciso en ese momento, con la luz apagada”.
También se refirió a la envidia en el ámbito literario: “Nunca vi tanta envidia y tanto narcisismo en el mundillo literario. Prefiero estar con travas en Palermo sacándonos los ojos por un tachero que en un evento con veinte escritoras que están tratando de ver cómo te sacan un pedazo de cuero porque te tienen rabia”. Mencionó al escritor Pablo Guebel, quien, según recordó, “dijo que me habían dado un premio porque era trava”. Con Las malas, la autora ganó el Premio Sor Juana Inés de la Cruz en 2020.
Sobre el Gobierno nacional, sostuvo: “Creo que estamos en una guerra y que frente a los discursos de odio, hay que meter miedo también. Hay que salir a atacar. No hay que quedarse en casa viendo cuál es la mejor respuesta, la respuesta más amable hacia un discurso de odio. […] ¿Somos víctimas? Sí, por supuesto que somos víctimas. O fuimos víctimas. Pero ahora es tiempo de otra cosa. Nos van a dejar de pegar cuando nos tengan miedo”.
La entrevista completa se puede ver en el canal de YouTube del Malba.
