El riesgo país argentino cerró en 611 puntos básicos, mientras que el de Brasil se mantiene en torno a 170. El Gobierno nacional proyecta ingresos de divisas por RIGI, un corredor con Estados Unidos y un posible récord agroindustrial, en un contexto de caída de la actividad y aumento de la pobreza.
El riesgo país de Argentina cerró la semana en 611 puntos básicos, mientras que el de Brasil se mantiene estable en torno a los 170 puntos básicos. La diferencia se registra en un contexto en el que Argentina presenta superávit fiscal y Brasil un déficit superior al 9% de su PBI.
El presidente Javier Milei afirmó en Nueva York: «Los dólares nos salen por las orejas» y sostuvo que se construyó «una bazooka de 75 mil millones de dólares». Las declaraciones se produjeron en un escenario de incertidumbre política y bajos niveles de inversión externa directa. Un bono del Tesoro estadounidense a 10 años superó el 5,1%, alcanzando niveles máximos de las últimas dos décadas.
Brasil cuenta con 374.427 millones de dólares en reservas internacionales al cierre de agosto, según datos oficiales.
Vencimientos y financiamiento
El país enfrenta vencimientos por 27 mil millones de dólares el próximo año. El plan financiero del ministro de Economía, Luis Caputo, para 2027 establece la necesidad de cubrir 24.900 millones de dólares. Para ello prevé un remanente del programa financiero de 2026 por 3.700 millones; emisiones locales por 5.000 millones; créditos de organismos internacionales (excluyendo al FMI) por 4.200 millones; préstamos bilaterales por 2.000 millones y privatizaciones por 1.500 millones.
El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, se reunió esta semana en Nueva York con el alcalde Zohran Mamdani y el presidente español Pedro Sánchez. No presentó un plan financiero propio. En julio, el diputado Máximo Kirchner presentó un proyecto de ley que «fija un techo legal a la deuda externa, e instruye al Poder Ejecutivo a exigirle al propio FMI una revisión del excedente que hoy carga el país», y otro para gravar la salida de capitales.
Proyecciones de ingreso de divisas
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) contabiliza alrededor de 49.766 millones de dólares en 23 proyectos aprobados a septiembre de 2026. La normativa exige una inversión mínima temprana de entre el 20% y el 40% del capital computable en los primeros dos años desde la aprobación. Para 2027, se proyectan ingresos efectivos por desembolsos obligatorios de entre 3.500 y 5.800 millones de dólares.
El «Corredor Andes-Atlántico», acordado entre Argentina y Estados Unidos, contempla herramientas de financiamiento por hasta 7.000 millones de dólares hacia 2027. Incluye una propuesta indicativa del Export-Import Bank of the United States (EXIM Bank) por hasta 6.000 millones destinada al megaproyecto Argentina LNG liderado por YPF, Eni y XRG. Horacio Marín, CEO de YPF, declaró: «si firmamos en noviembre, en febrero empezamos a hacer el gasoducto, la planta de separación de gas en Neuquén y un equivalente a refinería en Río Negro de 200 hectáreas». Las inversiones involucradas suman unos 24 mil millones de dólares entre 2027 y 2031.
La Bolsa de Comercio de Rosario proyecta que, si las condiciones climáticas acompañan, la producción agrícola alcanzará 155,8 millones de toneladas, generando exportaciones agroindustriales por 42.200 millones de dólares. Las proyecciones del Ministerio de Economía y el BCRA elevan el saldo neto combinado de energía y minería a 24.000 millones de dólares en 2027. Las exportaciones brutas de energía bordearán los 21.000 millones, con más de 18.500 millones explicados por petróleo y combustibles, dejando un superávit energético neto de aproximadamente 15.000 millones.
Indicadores sociales y económicos
La pobreza estadística semestral subió del 28,2% al 32,3% en el primer semestre de este año. La actividad económica cayó 2,9% mensual (vs. junio) y 1,4% interanual. La industria, según FIEL, retrocedió 0,9% mensual y 4,2% interanual, acumulando -1,2% en los primeros ocho meses.
Facundo Gómez Minujín, CEO de JPMorgan en Argentina, advirtió a Bloomberg que «no basta con que a mineras y petroleras les vaya muy bien», y señaló la necesidad de reconstruir el empleo formal, el consumo y la recaudación. Sugirió el desarrollo urbano e inmobiliario regional, encadenamientos logísticos y Pymes proveedoras, además de la rehabilitación de vías navegables, puertos, tendidos eléctricos y ramales ferroviarios.
