El palista santafesino Rubén Voisard Rézola obtuvo la medalla dorada en la prueba K4 500 metros masculino junto a Agustín Vernice, Vicente Vergaugen y Gonzalo Carreras. Tras la competencia, anunció que retomará su trabajo en un taller mecánico y solicitó la construcción de un pozo de 2.000 metros para el canotaje.
El palista Rubén Voisard Rézola, de 35 años, ganó este viernes la medalla de oro en la prueba K4 500 metros masculino de los Juegos Suramericanos 2026, que se disputan en la Laguna Setúbal de Santa Fe. Integró la embarcación junto a Agustín Vernice, Vicente Vergaugen y Gonzalo Carreras.
Nacido en el barrio Alfonso de la ciudad de Santa Fe, Rézola compitió en un escenario que conoce desde su infancia. Fue abanderado de la delegación argentina en la Ceremonia de Apertura, realizada en el Monumento a la Bandera de Rosario.
«Esto lo pongo entre lo más alto de mi carrera, estoy feliz», declaró el palista. «La verdad que estoy muy contento, primero por haber tenido la posibilidad de llevar la bandera argentina en el Monumento a la Bandera frente a toda una provincia y un país, fue un orgullo enorme. Después, acá nuestra medalla se hizo esperar (el jueves hubo suspensión por viento), era mi única prueba y no había manera de fallar. Es un orgullo competir en esta ciudad y con mi gente», agregó.
La competencia del jueves fue suspendida debido al viento y a la presencia de camalotes, lo que generó postergaciones y finalmente la cancelación de las pruebas programadas para ese día. Rézola explicó que esas condiciones afectan la corriente: «Antes de salir a hacer nuestra prueba había muchas olas, por suerte después se calmó. Pero eso justamente lo hace difícil porque en este escenario hay mucha correntada, no había un largador automático y se hacía un poco dura la partida. Por suerte salimos bien y pudimos manejar la carrera».
El palista también se refirió a la necesidad de infraestructura para el deporte: «Estoy agradecido por lo que la ciudad y la provincia han aportado a nuestro deporte, lo único que nos queda es poder contar con un pozo de 2.000 metros, una pista y la infraestructura en torno a eso para que podamos seguir creciendo. Creo que se puede, para poder alojar a otros países», remarcó.
En la jornada del viernes, el canotaje argentino sumó cuatro medallas: tres oros y un bronce. Rézola sostuvo: «Vamos a pelear por que Argentina quede en el segundo puesto del medallero, que sería histórico. Nuestro deporte siempre aportó grandes resultados y ojalá eso se vea reflejado».
Consultado sobre sus planes inmediatos, el deportista indicó: «Ahora se vienen mis vacaciones, necesito dormir, descansar». Y añadió: «Voy a volver a trabajar en mi taller que lo dejé un poco de lado. A mí me gustan mucho los motores, así que me entretengo un poco con eso que me relaja la mente. Si bien es una responsabilidad también es mi momento de juego».
Rézola es mecánico y aprendió el oficio en el taller de su abuelo. Respecto a la situación económica para sostener su carrera, comentó: «Este año fue un poco duro de sostener, sobre todo, como hablan todos los deportistas, a nivel económico es muy difícil y yo tengo una nena de tres años». También mencionó el apoyo de sus patrocinadores: «Rubén, vos volvé que nosotros te bancamos, me dijeron».
Sobre su retorno a la selección nacional, explicó: «Yo sabía que el trabajo iba a ser duro y que no tenía mi lugar asegurado, porque yo volví justo hace un año a competir y en marzo se hizo el selectivo nacional, para el que tenía muy pocos meses de preparación y había que clasificar. Pero el entrenador vio algo en mí, seguramente mi experiencia, que sabía que iba a poder aportar y mejorar. Hacia fin de año pudimos sacar la mejor embarcación y eso dio sus frutos».
Durante la premiación, Rézola vio entre el público a su madre, Miriam, quien lo acompañó desde sus inicios en el club El Quillá. Ella llevaba una remera con el nombre de su hijo y una fotografía de él en competencia. También estaba presente Clara, la hija del deportista, de tres años.
En los días previos, Rézola participó del Fan Fest y cantó junto a Cacho Deicas, exlíder de la banda Los Palmeras. Sus compañeros de equipo comenzaron a llamarlo «Cachito» en redes sociales. Consultado al respecto, respondió entre risas: «Bueno, mi segundo nombre es Oscar… Me lo puso mi mamá. Así que ahora los chicos me dicen Cachito… Y bueno, para mí es un placer estar acá. Mirá, mirá, están todos mis amigos ahí».
