El rector de la Universidad Nacional de Rosario y presidente del Consejo Interuniversitario Nacional se refirió al desfinanciamiento universitario, la falta de ejecución de la ley de financiamiento y la defensa de la educación pública.
Franco Bartolacci es rector de la Universidad Nacional de Rosario desde 2019 y a partir de marzo de este año preside el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN). Ocupa uno de los lugares más complejos del mapa institucional argentino: la defensa de la universidad pública en un contexto de ajuste, desfinanciamiento y hostigamiento discursivo del presidente Javier Milei. Bartolacci repasó los trazos generales de su gestión y el proceso conflictivo con el gobierno nacional, pero también reclamó honestidad intelectual a la hora de privilegiar la educación en la agenda pública: «Todo el tiempo escuchás a gente que tiene responsabilidades institucionales en el ámbito de la educación decir que la educación es lo importante, que es lo que nos va a salvar. Pero después, en el ejercicio de la gestión, cuando tienen que hacer cosas para que eso sea efectivamente así, no pasa absolutamente nada. Entonces la pregunta que yo me hago es: ¿a quién genuinamente le importa la educación?».
«Estamos a la mitad de nuestras capacidades»
«En los últimos años cayó un 50% la transferencia al sistema universitario», sintetizó sobre la situación general desde la asunción de Javier Milei como presidente. Ese dato, dice, explica buena parte de lo que ocurre hoy: «Estamos a la mitad de nuestras capacidades y posibilidades». Pero el impacto llega aún más lejos: en el ámbito científico, donde el 70% de la producción nacional se desarrolla en el sistema universitario, la situación es crítica: «Estamos perdiendo recursos humanos muy valiosos que se nos van del país. Se están discontinuando proyectos de investigación. Cuando vos perdés algo ahí, no es que lo recuperás después en un acto administrativo».
Bartolacci advirtió que el problema excede lo salarial, aunque lo salarial sea «muy malo». Y consideró que lo más grave es «la desconsideración, el maltrato, el empecinamiento por desprestigiar lo que hace la comunidad universitaria y científica de la Argentina».
«Vos tenés hoy en el país una sola institución pública que conserva prestigio y reconocimiento social, que es la universidad. Es insólito que en vez de cuidar esa legitimidad, (el presidente) intente socavarla todo el tiempo. Es como que a lo único bueno que tenés en un país que tiene un montón de problemas, haces un esfuerzo también por socavarle su legitimidad», explicó el rector.
La ley que no se ejecuta y el antecedente peligroso
Sobre la larga pelea por los fondos universitarios, Bartolacci detalló: «Fuimos al Congreso un año, no logramos aprobar una ley. Volvimos a insistir el año siguiente, logramos que se aprobara. Cuando se vetó, construimos una mayoría agravada para sostenerla. Después intentaron derogarla cuando se discutió el presupuesto 2026. Ahí también pudimos sostenerla. Cuando se promulgó, pero se dijo que no se iba a ejecutar, hicimos lo que correspondía, que es ir a la justicia. Esperamos todos los pasos del proceso judicial. Fallo en primera instancia, fallo en segunda instancia, una orden de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Y sin embargo no hay respuestas todavía».
Para Bartolacci, la falta de cumplimiento de la ley y de los fallos judiciales amplifica el problema: «No es un problema para la universidad porque hoy puede ser la ley de financiamiento universitario, con discapacidad pasa algo similar, mañana puede ser cualquier otra ley. No está bien para el país, para la institucionalidad democrática. Es un antecedente peligroso que la ley se aplique solo si me gusta y si no me gusta tanto, miro para otro lado como si no pasara nada».
«¿A quién genuinamente le importa la educación?»
«Es bastante sintomático que cuando aparece el problema todos estén discutiendo quién tiene la culpa y no qué hacemos con el problema. Eso explica en buena medida que estemos como estamos», dijo en relación al debate de fondo sobre la educación. Y agregó: «Yo no me canso de repetir que los que nos cuidan y los que nos forman tienen que ser los mejor reconocidos, los mejores pagos en una sociedad. Y hace rato que en la Argentina eso no pasa. Todo el tiempo escuchás a gente que tiene responsabilidades institucionales en el ámbito de la educación decir que la educación es lo importante, que es lo que nos va a salvar. Pero después, en el ejercicio de la gestión, cuando tienen que hacer cosas para que eso sea efectivamente así, no pasa absolutamente nada. Entonces la pregunta que yo me hago es: ¿a quién genuinamente le importa la educación?».
«Hasta que no nos importe la educación, hasta que no volvamos a hacer de la educación nuestra preocupación central, hasta que no la pongamos como prioridad y asumamos que por más que la contingencia nos diga que la coyuntura hoy impone otros temas de agenda, sabemos que si no hacemos mejor las cosas en el ámbito de la educación, no vamos a resolver ninguno de esos problemas», advirtió.
Bartolacci resumió su estrategia al frente del CIN y de la UNR en tres verbos: «Reclamar, resguardar y reformar. Las tres R, todo junto y todo al mismo tiempo». Reclamar en el ámbito legislativo, judicial y público; resguardar el reconocimiento social que la universidad todavía conserva; y, sobre todo, reformar: «Yo estoy convencido que la mejor defensa de la universidad pública descansa en cuanto seamos capaces de transformarla todos los días para ponerla más a tono con los desafíos que tiene el mundo».
En ese marco, reivindicó su gestión como basada en el consenso. «Hoy todo el mundo grita y la pelea parecería ser para ver quién habla más fuerte y quién a partir del grito impone su idea. Y yo creo que la riqueza en lo que uno construye institucionalmente está cuando escuchás más de lo que decís, porque siempre en lo que piensa el otro, aunque esté en la otra punta de lo que vos pensás, seguro enriquece algo de lo que vos estás creyendo».
Hacia el 2027
Consultado sobre la posibilidad de un futuro electoral cuando termine su mandato como rector de la UNR, explicó: «Yo no tengo ninguna perspectiva todavía resuelta de qué hacer el día que deje de ser rector». Y fundamentó: «Tengo escenarios tan complejos que atender en la Universidad de Rosario y en todo el sistema universitario público nacional, que no tengo más desvelo que poder llegar a la finalización de mi mandato como presidente del CIN y como rector con la conciencia tranquila de haber hecho todo lo que estaba a mi alcance para defender y cuidar la universidad pública».
Pero aclaró: «Me interesan naturalmente los debates nacionales. La cuestión de la educación en términos generales, la universitaria, la científica, la agenda del conocimiento en particular, es un tema que no solo me interesa en términos personales, que creo que hay que hacer una contribución para ayudar al país a que esos temas tengan otra centralidad. Soy una persona del interior de la provincia de Santa Fe, adoptado por esta ciudad maravillosa. Conozco mucho a la provincia. Por supuesto que voy a hacer algo el día después, para seguir involucrándome por esas causas que yo considero causas nobles que necesitan voces que las defiendan».
Sobre una virtual candidatura de María Eugenia Schmuck a la Intendencia, afirmó: «No tengo ninguna duda que lo que mejor le puede pasar a la ciudad es que María Eugenia sea intendenta». Y agregó: «Conoce mucho a Rosario y sus problemas, como pocos. Tiene una gran capacidad de gestión, de resolución. Está en el punto de crecimiento personal y maduración ideal para asumir esa responsabilidad».
