La Editorial Universitaria de Entre Ríos publicará novelas, cuentos y artículos periodísticos del autor paranaense, fallecido en Rosario en 1932. La edición incluye textos inéditos y recupera su vínculo con la Zwi Migdal.
La Editorial Universitaria de Entre Ríos (Eduner) prepara un volumen que reunirá novelas, cuentos y artículos periodísticos de Nicolás Jacinto Jozami (Paraná, 1905 – Rosario, 1932). La edición, a cargo de Paola Calabretta, incluirá La señorita de los siete pecados capitales, publicada en 1929, cuentos, obras de teatro y colaboraciones periodísticas aparecidas en los diarios El Tiempo y El Diario, de Paraná, y en las revistas Cinema, de Rosario, y La Novela de Hoy y Mundo Argentino, de Buenos Aires.
Jozami se inició como periodista en Paraná, en El Diario. Entre fines de la década de 1920 y principios de 1930 se mudó a Rosario, donde integró la redacción de La Tierra, el periódico de la Federación Agraria Argentina, y colaboró en otras publicaciones. También publicó en Montevideo ¡Vendida! Cómo una muchacha rusa cayó en las garras de la Migdal, su texto más difundido.
Según Calabretta, la obra reunida recupera relatos inéditos, entre ellos una novela y una ficción basada en el crimen y descuartizamiento de Virginia Donatelli, caso célebre de 1929. También incluye testimonios de contemporáneos, como una conferencia del escritor y editor paranaense José María Gangli.
“Los contemporáneos destacan a Jozami como un escritor y periodista muy curioso y muy inteligente, y eso se refleja en su producción para Cinema, donde firmó colaboraciones con su nombre y con seudónimo. En esa revista escribió sobre la mafia de la época, entrevistó a personalidades de Rosario e hizo crónicas sobre edificios y paseos de la ciudad. Aparte cubrió las sesiones del Concejo Deliberante para La Tierra”, declaró Calabretta.
¡Vendida! se publicó como folletín por entregas en el diario El País, de Montevideo, antes de la edición en libro de Editorial Tor. Eduner reeditó la obra en 2022, con prólogo de Edgardo Cozarinsky, y previamente otro título de Jozami, Poemas a las cosas de la calle sucia, publicado originalmente en 1929.
La “calle sucia” del título remite a la calle Diamante, en Paraná, y también a “las ochenta casas públicas que embellecen el barrio de Sunchales”, en Rosario. Un poema del libro, “Parrilla La Carmelita”, alude a un lugar de reunión de rufianes en la calle Ovidio Lagos 106.
Jozami presenta ¡Vendida! como las memorias de Cosia Zeilón, una joven rusa que llegó a la Argentina engañada para trabajar como prostituta. El libro relata un itinerario por burdeles de Campana, Rosario, Bahía Blanca, Tres Arroyos, Ensenada y Buenos Aires, menciona a personajes históricos y contiene secuencias sobre violaciones, torturas y el crimen de una francesa por negarse a la prostitución. “Parece una novela de no ficción o en todo caso puede ser leída desde ese lugar”, propuso Calabretta.
Cosia Zeilón adoptó el nombre de Esther Jadzikoba, según las presuntas memorias. “No puede ser leída sino como un personaje de novela. Pero más allá de su existencia inverificable, Jozami escribe con conocimiento de lo que narra”, apuntó Cozarinsky en el prólogo de la reedición.
A pedido de los lectores de El País, Jozami escribió un artículo para contar cómo accedió a la historia de Cosia Zeilón. Según su versión, un amigo llamado José Castilla, cronista policial de un diario porteño, se la presentó en el bar del Hotel Savoy, en Rosario.
Jozami parece haber aprovechado el escándalo que rodeaba a la Zwi Migdal después de la denuncia judicial presentada por Raquel Liberman el 31 de diciembre de 1929 y del centenar de allanamientos ordenados por el juez Manuel Rodríguez Ocampo en los primeros meses de 1930.
¡Vendida! introduce como personaje a María Fizzer, alias “Emma la millonaria”. Detenida en mayo de 1930, esta prostituta devenida en madama llamó la atención del periodismo por su fortuna y porque era la única mujer entre los dirigentes de la Zwi Migdal.
“Escribía muy en diálogo con sus contemporáneos y con alusiones al cine y la literatura que dan cuenta de un lector muy formado -dice Calabretta-. Si bien es difícil reconstruir quiénes eran sus interlocutores, en sus textos hay referencias por ejemplo a una novela de Enrique González Tuñón”.
Según la necrológica de El Diario de Paraná, Jozami murió “por el flagelo de una enfermedad cruel y divorciada con la ciencia”. En la familia dieron por cierto que fue emboscado en el puerto de Rosario y sometido a una paliza que le provocó la muerte un mes después; el ataque habría sido una represalia de rufianes, aunque no existe ningún dato que respalde la versión.
Jozami también escribió Medianoche… Buenos Aires (Maipú, Corrientes, Sarmiento, Esmeralda), otra novela sobre el ambiente prostibulario, y Tres historias malas de tres telefonistas buenas y otros cuentos picarescos. “Tenemos referencias de obras de teatro y otros textos que no aparecen por ningún lado. A la muerte de Jozami sus papeles quedaron en manos de su hermana, después de unos sobrinos y más tarde de un periodista. Por alguna razón no hubo interés en publicarlos”, dice Calabretta.
“Pareciera que un instinto de muerte cercana ampliara las facultades creadoras de Jozami, ofreciendo un fenómeno pocas veces visto de fecundidad”, se asombró El Diario en una nota póstuma. Casi un siglo después, el misterio de esa obra empieza a ser develado.
