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Il Piccolo Navío: un restaurante familiar de Rosario mantiene su esencia desde 1961

Fundado el 16 de agosto de 1961 por Hugo Cejudo, el restaurante Il Piccolo Navío, en calle San Luis 719, continúa operando bajo la gestión de su hija Andrea y su esposo Diego Palacio. El local preserva su carta original y su atención personalizada.

El restaurante Il Piccolo Navío, ubicado en calle San Luis 719 de Rosario, fue fundado el 16 de agosto de 1961 por Hugo Cejudo, quien tenía 26 años en ese momento. Desde entonces, el establecimiento mantiene la misma fachada y el cartel en forma de timón que lo identifica. Actualmente, el local es administrado por Andrea Cejudo, hija del fundador, y Diego Palacio, su esposo.

Al momento de su creación, el restaurante propuso un menú basado en mariscos y pescados de mar, una oferta poco común en la ciudad. El primer cocinero fue Lucio Portillo. El nombre del local, en italiano, proviene de una canción que era del agrado del fundador, según relató Andrea Cejudo.

Andrea y Diego asumieron la dirección tras el fallecimiento de Hugo Cejudo. Durante su gestión, enfrentaron la crisis económica de 2001 y una caída en la concurrencia. Andrea recordó: “Había que sostener y seguir. Trabajábamos de lunes a sábado. Muchas veces, levantábamos la persiana y no venía nadie a comer. Salíamos a repartir volantes por el centro para tratar de atraer gente”.

El carácter familiar fue señalado como un factor clave para superar las dificultades. La tripulación del restaurante incluyó a Pablo Cejudo, hermano de Andrea, quien trabajó hasta 2020, y a Susana, madre de Andrea, quien a sus más de 80 años aún prepara postres caseros. Durante la crisis, el cocinero Lucio Portillo postergó su jubilación para facilitar la transición hacia Ramón Giménez, quien actualmente está al frente de la cocina junto a Antonio Monzón.

Diego Palacio afirmó: “Cuando les preguntamos a los comensales cómo está un plato, la respuesta que dan es ‘rico, como siempre’. Esto es artesanía pura, no tenemos ninguna máquina ni procesos estandarizados. Sin embargo, la tasa de rechazo de platos es casi cero”.

El salón del local tiene capacidad para 55 cubiertos y su decoración incluye una gigantografía del interior de un barco, fotografías de sus primeros años y artefactos de navegación. La atención es personalizada: los dueños reciben a los comensales y suelen conversar con ellos.

La carta prácticamente no ha cambiado desde la década del 60. El arroz con mariscos es uno de los platos más solicitados, junto con el abadejo a la manteca negra. Los proveedores de materia prima fueron mayormente locales; trabajaron durante un tiempo con la pescadería Santa María, y tras su cierre diversificaron sus opciones.

En 2019, el Concejo de Rosario distinguió al restaurante como “comercio destacado” y le otorgó una excepción para mantener su cartel saliente.

La empresa no ha considerado expandirse mediante franquicias. Andrea Cejudo declaró: “Todas las noches doy gracias de hacer algo que después de tantos años me sigue dando esta satisfacción, además de darme de comer”. También señaló: “Soy muy feliz haciendo esto”.

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