En el marco del Día Interamericano de la Calidad del Aire, celebrado el 13 de agosto, el neumonólogo Martín Maillo analizó los riesgos del material particulado, el impacto de la quema de pastizales y la necesidad de un sistema local de alerta precoz.
En el marco del Día Interamericano de la Calidad del Aire, celebrado el 13 de agosto, la calidad del aire en Santa Fe y sus efectos en la salud respiratoria fueron el eje de un análisis realizado por el neumonólogo Martín Maillo (M.P. 3635). Según la Organización Panamericana de la Salud, la contaminación atmosférica doméstica y ambiental provoca unas 367.000 muertes anuales en las Américas, con un impacto desproporcionado en poblaciones vulnerables.
Maillo explicó que la mala calidad del aire actúa como desencadenante de patologías respiratorias y como factor de desmejoramiento de condiciones preexistentes. «La calidad del aire es un factor demostrado como causa de enfermedades y como elemento de desmejoramiento de varias patologías. No solo afecta a quienes padecen EPOC, asma o rinitis alérgica, sino que tiene la capacidad de descontrolar cuadros cardiovasculares en pacientes con antecedentes de angina de pecho, infartos o hipertensión», afirmó.
En relación con la geografía local, Maillo señaló que la condición de llanura de la ciudad de Santa Fe favorece la dispersión de contaminantes. Sin embargo, advirtió sobre la quema de pastizales en las islas como problema estacional. «Estamos en una época, entre el final del invierno y el principio de la primavera, donde culturalmente se recurre a la quema de pastizales para favorecer la producción ganadera. Esto genera en nuestra zona concentraciones muy elevadas de irritantes y material particulado en suspensión, lo que produce un daño brusco en el aparato respiratorio», detalló.
El especialista brindó recomendaciones para episodios de contaminación o humo: cerrar puertas y ventanas, evitar salidas innecesarias, usar barbijos en personas susceptibles al circular por la vía pública y utilizar el aire acondicionado en modo recirculación al desplazarse en vehículos.
Finalmente, Maillo subrayó la necesidad de implementar sistemas de monitoreo continuo en el ejido urbano. «Cuando el humo se hace visible, la contaminación ya está alrededor nuestro desde antes. Por eso se necesitan alertas precoces y un control constante. Garantizar un ambiente sano es un objetivo comunitario que requiere el compromiso de la sociedad y de las autoridades», concluyó.
