Durante el BCR Agtech Forum en Rosario, tres startups argentinas expusieron cómo la inteligencia artificial reduce los tiempos de investigación y desarrollo de bioproductos, de años a meses, y mejora la precisión de las decisiones.
La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta utilizada en el desarrollo de bioproductos, según lo expuesto durante el panel «Biología digital: cómo la IA está acelerando el desarrollo de bioproductos», realizado el martes en el marco del BCR Agtech Forum en la Bolsa de Comercio de Rosario.
Silvana Spinelli, cofundadora de Kresko RNA Tech; Carlos Morgan, jefe de Desarrollo de Negocios de Elytron; y Ramiro Olivera, CEO y cofundador de Cálice, coincidieron en que la IA acelera los procesos de investigación y desarrollo, reduce costos y disminuye riesgos asociados al lanzamiento de nuevas tecnologías.
Spinelli afirmó que «la inteligencia artificial vino para quedarse» y explicó que su empresa, dedicada al desarrollo de ingredientes funcionales a partir de moléculas de ARN, utiliza machine learning y deep learning para analizar miles de secuencias biológicas. «Analizar cientos o miles de secuencias de ARN sería inviable sin inteligencia artificial», sostuvo, y agregó que su productividad aumentó un 200% en el último año.
En Elytron, la IA se utiliza para acelerar el desarrollo de productos biológicos basados en microorganismos. La empresa cuenta con un banco de aproximadamente 1.500 cepas. Morgan explicó que «lo que antes llevaba entre dos años y medio y tres años hoy podemos hacerlo en aproximadamente seis meses», y destacó que la incertidumbre se reduce porque se realizan menos ensayos de prueba y error.
Por su parte, Cálice desarrolla «redes de ensayos virtuales» que simulan millones de escenarios productivos. Olivera señaló que «hay correlaciones que sería imposible encontrar con herramientas estadísticas tradicionales» y mencionó que en un programa de mejoramiento de soja identificaron el 90% de las variedades comerciales con solo dos años de datos, cuando el proceso convencional requería entre cuatro y cinco campañas.
Los panelistas coincidieron en que el principal desafío es regulatorio. Spinelli manifestó que «la IA vive en el mundo de los datos, mientras que la regulación sigue funcionando con los tiempos del mundo físico». Morgan agregó que «la regulación y la innovación avanzan por carriles distintos» y que el sistema debería acompañar los nuevos ritmos de desarrollo.
Olivera propuso que la IA podría utilizarse para agilizar los procesos regulatorios mediante modelos predictivos que complementen los ensayos exigidos para la aprobación de nuevos productos.
Como conclusión, los tres representantes afirmaron que la IA dejó de ser una tecnología complementaria para convertirse en el núcleo de la innovación. Spinelli declaró: «No existe la opción de seguir trabajando únicamente con métodos tradicionales». Morgan consideró que «el futuro ya es hoy», y Olivera sostuvo que «estamos recién rascando la superficie» del potencial de estas herramientas.
