La empresa Khamsin, proveedora de marcas como Topper y Le Coq Sportif, paralizó su planta en Florida Oeste y adeuda salarios y aguinaldo a sus 50 operarios. El gremio AOT denuncia un cambio de control hacia la importación.
La industria textil de Argentina suma nuevos conflictos. Esta semana, Khamsin, proveedora de marcas como Topper, Le Coq Sportif, Quiksilver, Tucci y Volcom, paralizó su planta en Florida Oeste, en el norte del Gran Buenos Aires, argumentando tareas de desinfección y mantenimiento. La firma adeuda salarios y aguinaldo a sus 50 operarios.
La Asociación Obrera Textil (AOT), gremio que representa a los trabajadores, señaló un reciente cambio de control de la empresa que apunta a sustituir la producción propia por importaciones.
Según informes de Fundación Pro Tejer, Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) y Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), el sector textil y de indumentaria es el segmento industrial más castigado, con causas como el desplome del consumo masivo y la apertura de importaciones.
En la comparación interanual de los últimos 12 meses, las entidades estiman una pérdida de entre 12.000 y 16.000 puestos de trabajo formales directos en la cadena textil, de confección y calzado. Desde diciembre de 2023 hasta mediados de 2026, la cifra asciende a más de 24.000 empleos registrados perdidos, equivalente al 20% de la plantilla laboral total del rubro. Además, se registró el cierre definitivo o paralización de al menos 874 establecimientos y empresas, una destrucción del 14% del entramado pyme textil.
El delegado gremial Emanuel Vizgarra explicó que el conflicto comenzó el 16 de junio, cuando la firma cambió de conducción. El ex propietario Diego Niebisky transfirió el control al grupo Corigliano, vinculado a la firma Moon Sport, dedicada a la importación. Vizgarra señaló que desde mediados del mes pasado se profundizaron los incumplimientos laborales, incluyendo despidos, incluso de empleados con licencia médica, interrupción del pago a trabajadores con reposo médico e incumplimiento en el pago de salarios y medio aguinaldo.
El punto de inflexión fue el cierre del ingreso a la planta luego del feriado del 9 de julio, con un cartel que argumentaba tareas de reacondicionamiento, seguridad e higiene. El gremio pidió la intervención del Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, mediante una instancia de conciliación, pero la empresa no se presentó a las convocatorias ni recibió a las autoridades laborales.
