El próximo 8 de julio se conmemora el 87° aniversario de la Maternidad Martin de Rosario. La institución pública fue inaugurada en 1939 gracias a la donación de Ángela Joostens, quien prometió el aporte económico si su hijo, secuestrado por una banda mafiosa, era liberado ileso.
Este 8 de julio se recordarán los 87 años de la Maternidad Martin, que desde 2006 ocupa dos pisos del Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias de Rosario (Cemar, San Luis y Moreno). La emblemática institución pública abrió sus puertas en 1939, en un edificio contiguo construido y equipado desde cero gracias al aporte de la vecina Ángela Joostens, entonces sexagenaria. La mujer se comprometió a realizar la donación si su hijo, secuestrado por la mafia, volvía ileso. Cumplió su promesa.
En vísperas de un nuevo aniversario de la inauguración, La Capital dialogó con su nieto Alberto Martin y con Graciela Grondona, jefa del voluntariado que actualmente mantiene activa la labor solidaria. La entidad, que cubrió un vacío en la atención ginecológica y materno infantil en los años 30, depende de la Secretaría de Salud de la Municipalidad de Rosario.
Descendientes de sus artífices, incluido el nieto del intendente que aceptó la donación y ofreció los terrenos, Miguel Culaciati, participarán del acto del próximo miércoles, promovido por la asociación civil Valor Rosario. Se exhibirán fotos históricas inéditas sobre los inicios de la maternidad, concebida para mujeres embarazadas de bajos recursos y de diseño similar al Saint Mary Hospital de Nueva York.
Alberto Martin, de 76 años, conserva documentos sobre el período en el que su abuela paterna, Ángela Joostens, decidió invertir en la maternidad un monto similar al pagado por el rescate de su primogénito. Secuestrado por una banda mafiosa afín al siciliano Juan Galiffi (Chicho Grande), Marcelo Enrique Martin fue liberado tras dos días en cautiverio y la entrega de 150 mil pesos en el Cruce Alberdi, en el verano de 1933.
“Mis abuelos tenían preocupación por las madres que no contaban con familia que las ayudara. Ser madre soltera en la década del 20 o del 30 era mala palabra”, recordó Alberto sobre sus ancestros inmigrantes, Julio Ulises de origen suizo y Ángela, hija de belgas. “Querían agradecer al país todo lo que les había dado. Ya lo tenían conversado pero, al quedar viuda en 1934, mi abuela decide sola: en 1937 la Municipalidad acepta la donación, llama a licitación y se presentan cuatro empresas. La construcción se adjudica al ingeniero Juan Spirandelli, que había presupuestado 156.740 pesos, y se levanta en Moreno 960”, detalló.
La maternidad se entregó llave en mano, íntegramente equipada. Un año después, la benefactora falleció en Misiones, aunque está enterrada junto a su esposo en Villa Ángela, localidad chaqueña que Julio Ulises fundó en su homenaje.
“Hoy cuesta encontrar solidaridad entre los más pudientes. No hablo sólo de dinero, sino de tiempo. La generación de mis abuelos pensaba en el futuro, pensaba que si recibía era porque el sistema lo permitía y quería retribuirlo”, señaló Alberto. Su familia siguió efectuando donaciones a la maternidad a través de los fondos de la sucesión de Ángela, e involucrada en la cooperadora hasta la década del 2000.
En la actualidad funciona un equipo de 28 voluntarias ad honorem, coordinadas por Graciela Grondona. “Empezamos como servicio de ayuda y acompañamiento a las mamás y a los bebés. En 2021 formamos una asociación civil sin fines de lucro, lo cual nos dio otro vuelo y jerarquía, porque tenemos socios, podemos recibir donaciones y compramos insumos que luego donamos”, relató Grondona. En el quinto piso del Cemar se producen unos 200 nacimientos por mes, mientras que en el sexto está la sala de neonatología, con una treintena de incubadoras.
“Las madres salen con un bebé y con una sonrisa, porque las mimamos, les damos el ajuar, ropa de cama, ropa. Además, el personal de salud es de diez, como desde el principio”, añadió Grondona, voluntaria desde hace 17 años. Todas sus compañeras son mujeres, el 70 por ciento en etapa de jubilación.
Alberto Martin señaló que en un principio el pabellón iba a emplazarse en zona sur, pero la Municipalidad prefirió que se hiciera en un sector de la plaza que rodeaba la Asistencia Pública. Tras la mudanza al Cemar en 2006, en Moreno 960 se habilitaron otras dependencias municipales. La cuadra enmarcada por las calles Rioja, San Luis, Balcarce y Moreno se denomina Manzana de la Salud.
“Queremos que la conmemoración del 8 de julio se convierta en una tradición anual, como reconocimiento a una institución que acompañó el nacimiento de generaciones de rosarinos y constituye un valioso patrimonio histórico y humano de la ciudad”, adelantó Miguel Culaciati, al frente de Valor Rosario. El evento será a las 10 en el auditorio del primer piso del Cemar.
Para colaborar con las voluntarias, se puede donar pañales, ropa y otros elementos, realizar un aporte económico por única vez o asociarse a Amigos del Voluntariado de la Maternidad Martin (asociación civil). Más información al teléfono 341-5-106238, WhatsApp 341-6-432986 o correo [email protected].
