Después de años de escasez, listas de espera y departamentos que se alquilaban en cuestión de horas, el mercado inmobiliario rosarino atraviesa un escenario completamente distinto. La oferta de inmuebles para alquiler se multiplicó, los tiempos de ocupación se extendieron y los propietarios comenzaron a flexibilizar valores y condiciones.
El mercado inmobiliario de Rosario experimentó un cambio significativo en el segmento de alquileres. Según datos del sector, la cantidad de inmuebles disponibles se triplicó entre diciembre de 2023 y la actualidad, pasando de aproximadamente 800 a 3.000 unidades.
Andrés Gariboldi, referente del mercado local, afirmó: “La oferta se amplió. Hoy hay muchas unidades en el mercado”. Gariboldi indicó que desde enero de 2024 la cantidad de inmuebles en alquiler se triplicó.
La recuperación de la rentabilidad aparece como uno de los principales motores detrás del aumento de la oferta. Gariboldi señaló que actualmente una propiedad destinada a alquiler genera una renta cercana al 5% anual en dólares, muy por encima de los niveles registrados durante la vigencia de la anterior ley de alquileres. “Comprás una unidad de 80 mil dólares y tenés una renta aproximada de 450 mil pesos mensuales”, ejemplificó. Según precisó, anteriormente la rentabilidad oscilaba entre el 2% y el 2,4% anual debido a las actualizaciones anuales en un contexto de alta inflación y dólar elevado. “La ventaja ahora es que las partes pueden definir plazos, ajustes y rescisión. Eso genera un mejor clima para quien invierte en inmuebles”, sostuvo.
El vicepresidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios de Rosario, José Ellena, señaló que tras la derogación de la ley “ingresó al mercado una gran cantidad de inmuebles que estaban retenidos en ofrecimiento producto de las condiciones poco ventajosas que regían”. Además, sostuvo que la propiedad “puede volver a ser un bien capitalizable”, algo que hacía años no ocurría. “Además de generar una renta, existe la expectativa de que aumente su valor”, indicó.
En el mercado de venta, la compraventa de propiedades usadas continúa estancada. Según Gariboldi, actualmente existe una brecha de entre 30% y 35% entre el valor de las propiedades usadas y las nuevas, cuando históricamente esa diferencia rondaba entre el 10% y el 15%. “El usado quedó estable por falta de demanda y lo nuevo aumentó por el crecimiento de los costos de construcción”, explicó. Ellena advirtió que “quien necesita vender sabe que si lo alquila, directamente lo deja fuera de mercado”.
Uno de los cambios más notorios tiene que ver con los tiempos de ocupación. “Antes en una semana estaba alquilado. Hoy el plazo promedio es de 90 días”, afirmó Gariboldi. El excoordinador del departamento de Estadísticas del Cocir, Alejandro Bassini, aseguró que el mercado atraviesa “un cambio de paradigma” respecto de los tiempos de reubicación de los inmuebles. “Llegó a haber lista de espera para ocupar casas. Se desocupaba una unidad y en la primera visita ya se alquilaba. Hoy no pasan menos de 30, 60 o 90 días entre que se va un inquilino y entra otro”, señaló. Ellena coincidió y explicó: “Hoy un departamento promedio está entre un mes y medio y dos meses sin alquilarse, cosa que antes en una semana lo tenías colocado”.
Bassini aportó otra mirada sobre el fenómeno: el cambio en las necesidades económicas de los propietarios. “Durante mucho tiempo hubo gente que prefería tener el departamento vacío antes que alquilarlo barato. Pero hoy son pocos los que pueden darse ese lujo”, sostuvo. “Hoy la renta del alquiler se usa para pagar la tarjeta, la prepaga, el supermercado. Entonces hay propietarios que prefieren bajar un poco el valor antes que tener el inmueble vacío dos meses”, concluyó. Para Ellena, el inmueble volvió a recuperar valor simbólico como refugio económico: “Después de algunas situaciones desagradables y estafas, volvió a ser un bien perdurable, confiable y tangible”.
