Una vecina de Funes City denunció que desde hace más de un año sufre acoso por parte de una familia que reside en la vivienda lindera, quienes arrojarían un líquido de olor extraño sobre su propiedad, afectando su salud y la de su hija.
Melina B., residente del barrio abierto Funes City desde hace 11 años, denunció que desde la llegada de nuevos vecinos en 2020 su vida se ha convertido en un calvario. La mujer adquirió el terreno y construyó su vivienda mediante un crédito hipotecario, y tanto ella como su marido trabajan en relación de dependencia, mientras ella lo hace desde su hogar. Tienen una hija de dos años.
Según su relato, los conflictos comenzaron en 2023 con el hijo adolescente de la familia vecina, Dylan, de 16 años, quien reproducía música a alto volumen y pateaba una pelota contra su puerta y el tapial divisorio, impidiéndoles dormir. Melina aseguró haber solicitado en repetidas ocasiones que cesaran esas conductas.
Ante la falta de respuesta, realizó denuncias en el Centro Territorial de Denuncias (CTD) de Funes, donde le sugirieron una mediación que resultó imposible. Posteriormente, el caso fue derivado a la Fiscalía de Rosario.
La situación se agravó cuando, según Melina, los vecinos comenzaron a regar su patio con un líquido de aroma penetrante a través del tapial. La mujer, que padece asma, notó que el olor también afectaba a su hija. Denunció el hecho en la Dirección de Medio Ambiente de Funes, donde un ingeniero indicó que podría tratarse de glifosato o acetona, pero no entregó un informe firmado y sugirió un análisis de laboratorio.
Melina sospecha que la sustancia podría estar vinculada a actividades ilícitas, aunque no cuenta con pruebas concluyentes. Señaló que observa movimiento constante de personas y encomiendas en la vivienda vecina.
La mujer relató que intentó dialogar con la familia, pero recibió insultos y amenazas para que se fuera. Llegó a mudarse por más de un año a una casa alquilada en la misma cuadra, pero no pudo sostener el gasto. Al regresar, la situación continuó.
Actualmente, el caso está en el Centro de Justicia Penal (CJP), donde se le insiste en una mediación que ella considera inviable. Su abogado, Guillermo Chiesa, envió más de cinco cartas documento e inició una acción civil. Melina afirma que en el patio vecino observó veinte bidones con el producto que sería arrojado a su jardín.
“Desde Fiscalía nunca me citaron a declarar más allá de las denuncias. Quieren que mediemos, pero si esto va más allá y las amenazas se concretan, no sé qué puede pasar. Ya estoy brotada en el brazo por ese líquido. ¿Quieren que me muera intoxicada?”, se preguntó la denunciante, mostrando su preocupación por la falta de avances en la investigación.
