La defensa de la pasajera de 59 años involucrada en el incidente a bordo de un vuelo de Copa Airlines con destino a Rosario asegura que todo lo que se dijo es falso y que su clienta sufre acoso y daños irreparables tras la viralización del caso.
El episodio ocurrido días atrás en un vuelo de Copa Airlines con destino a Rosario, que inundó las redes sociales con relatos de un supuesto escándalo sexual, sumó este miércoles un capítulo clave: la palabra de la defensa. La abogada Victoria Scoccia, integrante del estudio jurídico de Jorge Resegue, salió al cruce de las versiones mediáticas y fue tajante: “Todo lo que se está diciendo es falso”.
Una versión bajo sospecha
Según la letrada, la mujer de 59 años —cuya identidad y rostro fueron filtrados masivamente— quedó envuelta en una situación de la que no formó parte. Si bien Scoccia reconoció que existió un «incidente» a bordo vinculado a un hombre que también fue demorado, aclaró que su defendida “se vio involucrada de repente en una situación en la que no tiene nada que ver” y que ambos no se conocían previamente al vuelo. «Ella se vio involucrada circunstancialmente en un hecho ajeno. No existe ninguna evidencia que la involucre», subrayó la abogada en diálogo con Cadena 3 Rosario.
El peso de la viralización
Desde el entorno de la mujer denuncian una «viralización violenta» que escaló a niveles internacionales. La defensa hizo hincapié en el daño irreparable que genera la difusión de datos personales antes de que exista siquiera una imputación formal.
- Salud mental: La mujer se encuentra actualmente bajo monitoreo médico y asistencia psiquiátrica.
- Acoso digital: Su teléfono celular colapsó por mensajes de odio, burlas y humillaciones de desconocidos que obtuvieron su número privado.
- Muerte civil: «Es una vida destruida. Tuvo que cambiar sus lugares habituales, su actividad laboral y tiene miedo de circular por la calle», detalló Scoccia.
El debate por la privacidad
Más allá de la investigación penal que tramita en la Fiscalía de Rosario —donde aún no hay imputaciones ni condenas—, el caso abre un debate urgente sobre los límites de la información. El equipo jurídico ya evalúa acciones legales contra la aerolínea, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y los medios que difundieron imágenes sin filtro.
La mujer, que regresaba de un viaje familiar para visitar parientes en el exterior, hoy vive recluida. Para su defensa, el daño ya está hecho: una condena social ejecutada a la velocidad de un clic, basada en un relato que, aseguran, dista mucho de lo que realmente sucedió en el aire.
La causa continúa en etapa de investigación para determinar qué ocurrió efectivamente dentro de la aeronave y si existió algún tipo de delito o contravención por parte del pasajero masculino involucrado.
