El gobernador Axel Kicillof busca repetir el salto de La Plata a Olivos, mientras el peronismo analiza alternativas para la presidencia y se discute la eliminación de las PASO.
Elecciones enlazadas de postulantes que reclaman por el liderazgo contemporáneo. El gobernador Axel Kicillof contiene un enjambre de aspiraciones que inspiran al escenario político actual. Kicillof planifica ser el primer gobernador que se eleve desde La Plata hasta la residencia presidencial de Olivos. Pretende lograr lo que no pudieron Antonio Cafiero, Carlos Ruckauf o Daniel Scioli. Solo Eduardo Duhalde fue el mini gobernador de Lomas de Zamora que llegó a ser gobernador, pero desde la vicepresidencia de Carlos Menem. Además, Duhalde también desembocó en la presidencia desde la senaduría, merced a la Asamblea Legislativa de 2001. Fernando De la Rúa se había evaporado, y el vicepresidente Chacho Álvarez también se había borrado. 25 años después, dista de repetirse aquel drama. La vicepresidenta Victoria Villarruel persiste para asumir en media hora y tomar juramento al gabinete.
Julio Alak quiere ser el primer mini gobernador que salta hacia la gobernación. Compite con otros mini gobernadores como Mayra Mendoza, Federico Otermín, Mariel Fernández, Gabriel Katopodis y Federico Achaval. Desfilan eventuales protagonistas, trabados por el obstáculo legal que les evita la continuidad eterna en las mini gobernaciones. Probablemente por el afán de eliminar competidores presidenciables, desde el axelismo se impulsa a Sergio para gobernar la Provincia. Es quien la conoce en detalle. “Si se larga Sergio, barre”. Trasciende que Emilio Monzó comparte el criterio de los futuristas. El profesional sabe que es la apuesta más sólida.
Para despejar el panorama se impone acabar con el obstáculo que paraliza a los personajes que suplican por la reelección indefinida. La llave la tiene el ideólogo de la norma. Se impone evitar también la cancelación de las PASO. Primarias que sirven para invertir bien el dinero del Estado en la resolución sistemática de las oposiciones fragmentadas. En la práctica, las PASO sirven a los oficialismos. Javier siente que se le desmorona el Gobierno de Consultores y se obstina en la pasión por extinguirlas con el cuento del ajuste. “Pero no le dan los números”. En su laberinto, se desliza en la tentación anticipatoria. Para llegar con aire a la meta es preferible adelantarla. Tres elecciones enlazadas: Provincia, Nación y el Maxiquiosco del Artificio Autónomo.
Para la presidencia, el peronismo prepara algo más que una fórmula. Dos postulantes frontales: Axel y Sergio Uñac, exgobernador y actual senador. En la superstición popular del peronismo se registraron dos grandes fenómenos generados en el “interior”: Menem en La Rioja y Néstor Kirchner en Santa Cruz, para eternizar al kirchnerismo como producto suburbano de la Provincia. Es precisamente la provincia que Uñac debe conquistar. Tiene la misma edad que Javier. Pero es distinto: ordenado, prolijo, con experiencia. Potencialmente Gerardo Zamora es requerido también para postularse. Nunca debe descartarse la perversidad del suspenso de Sergio, que mantiene la tendencia a la sorpresa. Como la señora Patricia. Ambos tienen pendiente la presidencia. El Maxiquiosco produjo ya dos presidentes. Resulta improbable que Jorge Macri sea el tercero. Transitoriamente, Jorge se siente fortalecido por la magnitud del deterioro que arrastra Manuel Adorni, el Premier que extinguió por torpeza de escándalos la candidatura que la señora Karina impulsaba.
