Una psicóloga analiza las herramientas disponibles para que las víctimas y su entorno puedan prevenir una escalada de violencia fatal, en un contexto donde la provincia de Santa Fe registra múltiples casos recientes.
La provincia de Santa Fe ha sido escenario de varios episodios de violencia de género en las últimas semanas. El 16 de abril, una joven de 22 años fue asesinada por su novio en Rosario; el agresor se suicidó. Días después, en Murphy, un hombre de 61 años atacó a su ex pareja con una escopeta: ella sobrevivió, él se quitó la vida. Poco antes, la científica santafesina Silvina Drago fue asesinada a balazos por su concubino, quien también se suicidó.
Para analizar estas situaciones, La Capital entrevistó a la doctora en Psicología Marta Fernández Boccardo, quien señaló que los femicidios son «la punta del iceberg» de una problemática más profunda. «La violencia simbólica de género —de palabras, gestos, calificaciones— va construyendo una dominación y una asimetría en la relación», explicó. «Las masculinidades violentas están fomentadas hoy, incluso desde discursos de gobernantes que desmantelan organismos de protección. Los femicidios son la punta del iceberg».
La especialista destacó que el fenómeno es complejo y multicausal, con factores económicos, sociales y familiares. Observó que la violencia se da incluso en relaciones de jóvenes, donde se pensaba que había avances. «Hay un estereotipo de masculinidad que piensa que la mujer le pertenece. Los celos y el control son los primeros indicios», afirmó.
Fernández Boccardo recomendó que las víctimas busquen protección en su círculo de amigas y familiares, y nunca hagan una denuncia solas. «Cuidarse entre mujeres es la mejor receta; el violento suele intentar aislar a la víctima de su entorno», dijo. También sugirió consultar a un psicólogo, aunque advirtió que el acceso a servicios públicos de asistencia está restringido por desfinanciamiento y eliminación de áreas de prevención.
