La práctica de comprar casas o departamentos en mal estado, renovarlos y venderlos, conocida como ‘flipping’, se consolida en el mercado local. Actores pequeños, como estudios de arquitectura, lideran esta tendencia en un contexto de mayor oferta y demanda selectiva.
La práctica inmobiliaria conocida como «flipping», que consiste en la adquisición de propiedades deterioradas para reciclarlas y revenderlas, se afianza en Rosario. Si bien no es una tendencia masiva, se presenta como una estrategia puntual en un mercado más exigente y con márgenes más ajustados.
La lógica es comprar inmuebles desactualizados, invertir en su renovación y reinsertarlos en el mercado con un valor superior. Andrés Gariboldi, titular de Dunod SA, señala que si bien la práctica tiene muchos años, hoy presenta particularidades: no está impulsada por grandes desarrolladores, sino por actores más pequeños como estudios de arquitectura o particulares.
La arquitecta Guillermina Forchino es un ejemplo de este perfil. Desde hace una década trabaja principalmente en PH (departamentos de pasillo), que compra, recicla y vuelve a ofrecer. «Hoy se compra con mucha más información. Hay mucha oferta en el mercado, y como no hay tanta demanda activa, eso permite negociar mejor», describe.
El contexto actual, con mayor oferta de propiedades, menos desarrollo de obra nueva y acceso limitado al crédito, configura un escenario donde el reciclaje aparece como alternativa. «Hoy hay oportunidades de compra, pero también hay más gente haciendo flipping», explica Forchino.
Según los especialistas, la clave del negocio está en la compra inicial. «El secreto está en la entrada y no en la salida. La ganancia se define en la compra, no en la venta», sostiene Forchino. Las rentabilidades actuales se ubican entre el 10% y el 20%, con operaciones que pueden extenderse hasta un año.
En términos de valores, las compras suelen ubicarse entre los 800 y 1.000 dólares el metro cuadrado. Tras una refacción integral, pueden alcanzar valores de entre 1.900 y 2.200 dólares, dependiendo de la calidad de ejecución.
Alejandro Bassini aporta una lectura sobre el cambio de ciclo en Rosario, donde el modelo de edificios «enlatados» de baja gama perdió viabilidad. «Después de la pandemia, eso se volvió muy difícil de vender», agrega. En ese escenario, el reciclaje de propiedades existentes aparece como una alternativa más flexible.
Entre los factores clave para el éxito de estas operaciones se destacan la ubicación, el bajo precio de compra, la calidad del reciclaje y, de manera determinante, la seguridad jurídica de la propiedad. «Para entrar en este tipo de operaciones necesitás una propiedad en condiciones, con escritura, sin problemas sucesorios y con planos en regla», advierte Forchino.
