Una década después del crimen del padre de Justina Pérez Castelli, ocurrido en abril de 2016, la investigación judicial no registra avances significativos. El hecho, ocurrido en un carribar de la zona oeste, permanece impune.
El 1 de abril de 2016, Gustavo «Baba» Pérez Castelli fue asesinado a balazos en su carribar ubicado en la colectora de Circunvalación, en la zona oeste de Rosario. El atacante, tras dispararle, le cortó una oreja antes de huir. En ese momento, la fiscalía interpretó la mutilación como un mensaje con características mafiosas.
Pérez Castelli era el padre de Justina Pérez Castelli, joven asesinada junto a su pareja, el empresario Luis Medina, en diciembre de 2013. Ese doble homicidio, que tampoco ha sido esclarecido, vinculó a la víctima con el entorno de Esteban Alvarado, un narcotraficante condenado posteriormente.
La investigación del crimen de Pérez Castelli quedó a cargo de la Unidad de Homicidios. Las autoridades descartaron desde un principio que se tratara de un robo. Sin embargo, tras una década, no se han conocido avances sustanciales en la causa. Un funcionario judicial que revisó el expediente afirmó, tiempo después, que «no había nada».
Un amigo de la víctima declaró en su momento que Pérez Castelli habría anticipado la forma de su asesinato, luego de que amenazaran con matarlo de un modo similar tras la muerte de su hija.
El contexto de este crimen se relaciona con la trama criminal que involucraba a Esteban Alvarado, cuyo juicio reveló datos sobre el doble homicidio de Medina y Justina Pérez Castelli. En ese proceso, se mencionó que Alvarado habría instigado el crimen por deudas y disputas comerciales. También se evidenció la complicidad de efectivos policiales, como Luis Quevertoque, exjefe de la División Judiciales y condenado por integrar la banda de Alvarado.
A diez años de los hechos, tanto el asesinato de Gustavo Pérez Castelli como el de su hija y Luis Medina permanecen sin responsables condenados.
