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Economía ajusta su estrategia monetaria ante la desaceleración de la actividad

Analistas evalúan el futuro del carry trade local en un contexto donde la política económica busca equilibrar la lucha contra la inflación con el impulso a la producción. La baja de tasas y la revalorización del peso marcan un cambio de escenario.

El rebalanceo de la política económica, tensionada entre la lucha contra la inflación y el freno a la actividad, mantiene atentos a los mercados financieros, donde se especula sobre el futuro del carry trade que aseguró la estabilidad cambiaria durante los primeros meses del año.

Muchos operadores consideran que el tiempo del carry trade podría estar llegando a su fin debido a la baja de la tasa de interés y la revalorización del peso. Juan José Vázquez, de Cohen Aliados Financieros, aconsejó a los inversores muy expuestos en pesos considerar tomar ganancias. «La variable a monitorear es el tipo de cambio real multilateral, que no está lejos de los mínimos de 2025», explicó.

Por su parte, el economista Christian Buteler recordó que los inversores que apostaron al peso argentino cerraron el primer trimestre de 2026 con ganancias superiores al 20% en dólares. «La combinación de un dólar que cayó nominalmente y bonos CER convirtió al carry trade local en una de las operaciones más rentables del mundo», señaló. Explicó que esta ganancia fue posible por la protección contra la inflación residual y la caída del dólar nominal.

Buteler señaló que este «veranito financiero» coincide ahora con un cambio táctico en la política monetaria que, «lejos de señalar victoria sobre la inflación, revela la urgencia por sostener la actividad real». Con este cambio, el gobierno intenta que el crédito fluya hacia sectores productivos y que el consumo no se contraiga más. El costo inmediato, según el analista, es en el frente de las expectativas inflacionarias.

Sin embargo, este equilibrio se considera inestable en un contexto de presión inflacionaria y el efecto del aumento del precio del crudo en los costos internos. «Si la inflación repunta o si el Brent sigue presionando costos, el Central enfrentará el clásico dilema: ¿priorizar la actividad y aceptar inflación más alta o priorizar la credibilidad antiinflacionaria y aceptar una contracción más dura?».

En el frente fiscal, en la última licitación de deuda de marzo, la Secretaría de Finanzas logró un rollover del 138,52% a un costo alto en tasa, y colocó un bono por u$s 150 millones. El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) señaló que este instrumento apunta a maximizar el aprovechamiento de los dólares disponibles para hacer frente a vencimientos, lo que, a su vez, le permitiría al BCRA desacelerar el ritmo de compras de divisas para utilizarlo como ancla antiinflacionaria.

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