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Santa Fe y el desafío demográfico: proyectan caída del 24,5% de la matrícula primaria para 2030

El sistema educativo santafesino se encamina hacia una transformación profunda impulsada por el impacto demográfico. Al menos así se se desprende de un reciente estudio de la organización Argentinos por la Educación, que revela que la provincia de Santa Fe proyecta una caída del 24,5% en su matrícula de nivel primario para el año 2030. Esta cifra representa unos 88 mil alumnos menos en las aulas urbanas, ubicando a la jurisdicción como la tercera más afectada del país en valores absolutos, solo por detrás de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Caba).

Aunque la caída proyectada para Santa Fe (-24,5%) es ligeramente inferior al promedio nacional del 27 %, la magnitud del impacto en cantidad de niños es crítica. A nivel país, se estima que el sistema perderá 1,2 millones de estudiantes en el nivel primario debido al descenso sostenido de la natalidad iniciado hace más de una década.

En términos comparativos, mientras que provincias como Tierra del Fuego o Santa Cruz lideran las caídas porcentuales (superando el 34%), Santa Fe se mantiene en un rango intermedio-alto, similar al de Córdoba (-24%) y por debajo del impacto que sufrirá la provincia de Buenos Aires (-30,5%).

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Qué pasa en Santa Fe

En septiembre pasado La Capital advirtió que por la baja de la natalidad, el nivel inicial tiene cada vez menos alumnos en Rosario. Ahora el estudio «Presente y futuro de la cantidad de alumnos por docente y por grado» —elaborado por Martín De Simone, María Sol Alzú y Martín Nistalpone el foco en la primaria.

«Es una realidad, la baja en la matrícula arrancó en el nivel inicial, que es el semillero de la escolaridad. Eso se traslada y ya se está notando«, dijo a La Capital Celia Blanco, secretaria del Nivel Primario de Amsafé Rosario. Y aclaró: «Esto se está marcando en todos los barrios de la ciudad, no es una cuestión específica de un sector social». En este sentido, contó que hay escuelas que históricamente abrían con dos o tres divisiones y que ahora están esperando a febrero para definir cuántas abren, lo que obliga en algunos casos a reubicar docentes en otros grados.

Es que en este escenario, el informe plantea un cambio en la configuración de las aulas. En 2023, la mayoría de los alumnos santafesinos asistía a secciones de entre 20 y 29 estudiantes. Sin embargo, si se mantiene la cantidad de divisiones actuales, para 2030 la relación pasaría de 15 alumnos por cargo docente en 2023 a solo 11 en 2030, alineándose con el promedio proyectado para todo el país. Así se espera que en un lustro desaparezcan casi por completo las aulas de más de 25 alumnos, dando paso a una mayoría de secciones con menos de 20 o incluso menos de 15 estudiantes.

«Todavía no tenemos un dato fehaciente, pero por lo que he hablado con algunos compañeros es que por el momento se ha podido organizar la escuela. Pero es algo que va a surgir y que también tiene que ver con una política una política provincial y nacional donde parece que la educación no es el centro», agregó.

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Cecilia Adrogué, investigadora del Conicet y la Universidad de San Andrés y profesora de la Universidad Austral, afirma: “Es importante mencionar que los efectos serán bien diferenciados según se trate del sistema de gestión pública o el sistema de gestión privada. En el primer caso, el presupuesto no está determinado por la demanda sino por las partidas presupuestarias asignadas, mientras que en el segundo, la matrícula es la que determina los recursos disponibles y estarán frente a un desafío mayúsculo para poder solventar con menos alumnos una estructura que les quedará grande”.

Cargos docentes

Esta modificación plantea un dilema, ya que de acuerdo al informe si Santa Fe mantuviera los ratios de alumnos por docente de 2023, para 2030 tendría un excedente de 5.847 cargos docentes y 4.020 secciones.

«La caída de la matrícula invita a repensar la organización de los recursos, la infraestructura y el plantel docente», señala el documento.

Los autores del informe sugieren que este escenario no debe verse necesariamente como un recorte, sino como una oportunidad para realizar inversiones inteligentes, como reasignar cargos hacia programas de tutorías personalizadas o apoyo pedagógico, fortalecer la jornada extendida, y reorientar el gasto hacia infraestructura digital y materiales pedagógicos.

Leyre Sáenz Guillén, magíster en economía y especialista en educación, sostuvo: “Reducir la discusión de la caída de matrícula a ‘menos alumnos por aula es mejor’ es demasiado simplista: eso supone una relación lineal entre tamaño de clase y aprendizaje, cuando hay evidencia que muestra que hay heterogeneidades según el tamaño de las secciones y que menos no siempre es mejor. Los estudiantes aprenden tanto de sus docentes como de sus compañeros. El riesgo de empujar el sistema hacia aulas demasiado chicas es perder parte de ese aprendizaje entre pares. Como presenta el informe, este es un buen momento para poner sobre la mesa políticas con mucha más evidencia de impacto para mejorar la calidad educativa”.

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