El papa León XIV, Robert Prevost, ha manifestado su afición por el tenis, su simpatía por el Real Madrid y su visión del deporte como espacio de encuentro y trabajo en equipo. En distintas declaraciones y documentos, el Pontífice abordó el valor formativo del deporte y advirtió sobre los riesgos de la mercantilización y el fanatismo.
El papa León XIV, Robert Prevost, ha expresado en diversas oportunidades su interés por el deporte. En una entrevista radial, el arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi, mencionó una conversación con el Pontífice en la que este le preguntó por el club Belgrano, del barrio Alberdi. El 14 de mayo de 2025, seis días después de su elección, Prevost bromeó con el tenista italiano Jannik Sinner sobre jugar en Wimbledon vestido de blanco.
En declaraciones previas, el cardenal estadounidense se definió como «tenista aficionado» y señaló que desde su salida de Perú tuvo pocas ocasiones de practicar ese deporte. En la historia del tenis, el apellido Prevost registra medallas olímpicas: André y Hélene Prevost, de nacionalidad francesa, obtuvieron bronce y dos platas respectivamente en los Juegos Olímpicos de París 1900.
Respecto al fútbol, León XIV contó que jugó cuando joven, aunque fútbol americano, y que también practicó fútbol con seminaristas en Trujillo, desempeñándose como defensor. «Un poco de deporte hace bien para todos. Contribuye a la conservación de la buena salud de la mente, del cuerpo y del alma», afirmó.
Sobre sus simpatías deportivas, su hermano John Prevost indicó en redes sociales que el Pontífice es fanático de los Medias Blancas de Chicago en béisbol. En Perú se mencionó su cercanía con el club Juan Aurich de Chiclayo y su estimación por Alianza Lima. Durante una visita a España, el propio León XIV declaró: «El Papa es de todos los equipos, pero Prevost es del Real Madrid». El 11 de junio, el Real Madrid nombró «socio honorario» al Papa, distinción que la institución fundamentó en su admiración y reconocimiento a una figura universal que promueve la paz, la solidaridad y la justicia.
La distinción coincidió con la inauguración del Mundial de Estados Unidos, Canadá y México. Días después, los embajadores en el Vaticano de los tres países sedes entregaron al Santo Padre la pelota oficial del evento.
En vísperas del Mundial, León XIV publicó en su cuenta de X: «Quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, aún no ha entendido el juego». En la iglesia de San Agustín, en Barcelona, había expresado: «El fútbol nos ayuda a recordar algo muy importante: que la vida no es una carrera solitaria, sino algo que se juega en equipo, y que debemos aprender a correr juntos».
El 6 de febrero pasado, antes de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Invierno de Milán y Cortina d’Ampezzo, León XIV escribió la carta ‘La vida en abundancia’, en la que definió el deporte como «puente de diálogo que trasciende fronteras, lenguas e ideologías» y destacó su valor formativo y su rol como promotor de la paz. En el documento señaló: «Precisamente porque el deporte es fuente de alegría y favorece el desarrollo personal y las relaciones sociales, debería ser accesible a todas las personas que desean practicarlo». Advirtió que en algunas sociedades el deporte se organiza según el principio de «pagar para jugar», lo que excluye a niños de familias pobres, y que en otras no se permite la práctica a mujeres jóvenes.
Asimismo, alertó sobre el fanatismo, la sumisión del deporte a lógicas de poder, propaganda o supremacía nacional, y las dinámicas que comprometen sus valores. «Es evidente que el dinero es necesario para sostener la actividad deportiva, pero los problemas aparecen cuando el negocio se convierte en la motivación principal o exclusiva», afirmó. Instó a liberar al deporte de lógicas reduccionistas que lo convierten en mero espectáculo o consumo y lo reivindicó como «escuela de humanidad».
León XIV también saludó y bendijo a los participantes del reciente Giro de Italia, cuya última etapa incluyó un recorrido por las calles del Vaticano.
En cuanto a visitas a Argentina, los estadios Kempes y Monumental, ofrecidos para una posible visita papal, quedaron descartados. La misa de Juan Pablo II en la cancha de Vélez Sarsfield, el 10 de abril de 1987, se mantiene como la única presencia de un Papa en un escenario futbolero argentino. En Uruguay y Perú, Prevost tiene previsto participar en vigilias en el Centenario de Montevideo y en el Nacional de Lima.
La primera actividad de León XIV en un gran escenario deportivo fue una misa en el Estadio Luis II de Mónaco el 28 de marzo de 2026. Posteriormente presidió celebraciones en el Estadio Japoma de Duala (Camerún), el Estadio de Malabo (Guinea Ecuatorial), el Santiago Bernabéu de Madrid, el Olímpico de Barcelona, el Estadio de Gran Canaria (España) y el Stade de Saint-Denis (Francia).
Por la visita del Papa, la AFA adelantó la programación de la 16° fecha del Torneo Clausura de la Liga Profesional de Fútbol y postergó la final del certamen de Primera Nacional. Hace 39 años, con motivo de la Misa de Ramos celebrada por Juan Pablo II en Buenos Aires, la jornada del campeonato de Primera División se trasladó al lunes 13 de abril, y al día siguiente se jugaron los encuentros de la B Nacional y la Primera B Metropolitana.
