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Los campos más caros de Santa Fe: cuánto cuesta una hectárea y en qué departamentos están

Un informe de la Bolsa de Comercio de Santa Fe difundido el 19 de octubre indica que una hectárea agrícola de primera calidad en los departamentos Rosario y Constitución alcanza los 18.000 dólares, mientras que en los Bajos Submeridionales del norte provincial los valores parten de 150 dólares por hectárea.

Los campos más caros de la provincia de Santa Fe se encuentran en los departamentos Rosario y Constitución, donde una hectárea de tierra agrícola de primera calidad puede alcanzar los 18.000 dólares. En el otro extremo, en los Bajos Submeridionales del norte santafesino, los valores parten de apenas 150 dólares por hectárea. La diferencia, que puede llegar a ser de 120 veces, responde principalmente a la fertilidad de los suelos, su capacidad productiva y las condiciones de cada región para desarrollar actividades agrícolas o ganaderas.

Los datos surgen de un informe difundido el pasado 19 de octubre por la Bolsa de Comercio de Santa Fe, que analiza la evolución del mercado inmobiliario rural y las diferencias de precios entre las distintas zonas de la provincia. El relevamiento, elaborado por el Centro de Estudios y Servicios (CES) de la entidad, identifica ocho regiones agronómicas y toma como referencia la clasificación de la Compañía Argentina de Tierras (CAT), basada en el Atlas de Suelos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta).

El estudio señala que el mercado de campos comenzó a mostrar signos de recuperación después de varios años de estancamiento. La mejora en el precio de la hacienda, el renovado interés por los establecimientos ganaderos y la escasez de tierras agrícolas de alta productividad disponibles para la venta explican buena parte de esa reactivación.

Dónde están los campos más caros de Santa Fe

La Pampa Ondulada Santafesina, que comprende especialmente los departamentos Rosario y Constitución, encabeza el ranking provincial. En esa región, caracterizada por la elevada aptitud agrícola de sus suelos, las tierras de clase 1 cotizan actualmente entre 13.000 y 18.000 dólares por hectárea.

La ubicación y la capacidad productiva explican buena parte de esos valores. A esto se suma la escasez de campos disponibles para la venta, ya que muchos propietarios prefieren conservar las tierras de mayor calidad como reserva de valor.

Un escalón por debajo aparece la Cuenca Endorreica, que abarca buena parte del sur provincial, donde las hectáreas agrícolas se comercializan con valores de referencia de entre 9.000 y 15.000 dólares.

En el centro-oeste santafesino, la Pampa Llana presenta cotizaciones de entre 7.000 y 12.000 dólares por hectárea.

Por su parte, en departamentos de fuerte tradición agrícola y lechera, como Las Colonias y Castellanos, los establecimientos agrícolas y tamberos alcanzan valores de entre 7.000 y 14.000 dólares.

Las cotizaciones más bajas se concentran en el norte provincial, donde predominan los campos ganaderos y existen mayores limitaciones para la agricultura. En los Bajos Submeridionales, por ejemplo, los anegamientos y las condiciones hidrológicas condicionan la productividad y explican los menores valores de la tierra.

Por qué aumentó el interés por los campos ganaderos

Uno de los aspectos centrales del informe es la recuperación de la actividad ganadera. La mejora en el precio de la hacienda en pie impulsó la demanda de establecimientos destinados a cría, recría e invernada, especialmente en las zonas mixtas y marginales del norte santafesino.

El estudio destaca un dato que permite dimensionar esa relación: en determinadas regiones del norte provincial, la venta de entre dos y cuatro vacas o vientres puede alcanzar para comprar una hectárea de campo ganadero, dependiendo de la edad, condición reproductiva y calidad genética de los animales.

La situación es diferente en el sur. Allí, destinar una hectárea agrícola de máxima calidad a la ganadería puede implicar resignar un margen bruto estimado en unos 500 dólares por hectárea al año. Por eso, la actividad ganadera tiende a concentrarse en suelos de menor aptitud agrícola o en sistemas intensivos, como tambos y feedlots.

Cómo evolucionó el precio de los campos en los últimos 25 años

El informe también reconstruye la evolución del mercado inmobiliario rural santafesino desde la crisis de 2001. Después de la devaluación, una hectárea en la zona núcleo costaba entre 3.500 y 4.500 dólares, mientras que en regiones del norte los valores oscilaban entre 200 y 500 dólares.

La situación cambió entre 2003 y 2012, cuando la expansión de la siembra directa, la incorporación de biotecnología y los precios internacionales récord de los productos agrícolas impulsaron una fuerte valorización. En ese período, los mejores campos del sur santafesino alcanzaron máximos promedio de entre 18.000 y 20.000 dólares por hectárea.

A partir de 2013 comenzó una etapa de estancamiento y caída de precios, con retrocesos de entre el 15% y el 25% respecto de los máximos de 2011. El informe atribuye ese proceso a las retenciones, las distorsiones cambiarias y las sequías recurrentes.

En el escenario actual, el CES identifica una recuperación gradual de los valores, impulsada principalmente por la ganadería y la limitada oferta de tierras de alta calidad. En la región núcleo, los campos agrícolas más productivos siguen siendo considerados activos de «refugio de capital o reserva de valor», un factor que contribuye a sostener sus cotizaciones.

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