El Pontífice tuvo audiencias y grabó un mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud. La gira a Uruguay, Argentina y Perú, prevista del 6 al 17 de noviembre, sigue en agenda aunque se aguarda una confirmación oficial del Vaticano.
ROMA.- El papa León XIV desarrolló este jueves una agenda de trabajo habitual, un día después de que se conociera el resultado de la biopsia que confirmó que no necesitará tratamiento tras su operación de cáncer de pulmón.
Según se informó, el estudio confirmó que se trataba de un tumor maligno localizado. La gira a Uruguay, Argentina y Perú, prevista del 6 al 17 de noviembre, no fue anulada ni postergada y se mantiene en la agenda papal, aunque se espera una confirmación del Vaticano. Fuentes vaticanas indicaron que podría modificarse el itinerario para reducir la cantidad de vuelos internos -actualmente son 14, dos en helicóptero- y evitar escalas como la de Cusco, a 3500 metros de altura.
Durante la audiencia general del miércoles, al saludar a una pareja santafesina, Ornella y Juan Martín, que le dijo «lo esperamos en Argentina», el Papa respondió: «Argentina, allá vamos», según un video grabado por el matrimonio.
Este jueves, el Pontífice de 71 años grabó un videomensaje en el que invitó a los jóvenes a inscribirse en la Jornada Mundial de la Juventud, que se realizará en agosto del año próximo en Seúl, Corea del Sur. En las imágenes apareció con buen semblante y buena voz, según se observó.
Por la mañana recibió a los cardenales Mario Grech, secretario general de la Secretaría del Sínodo, y Kevin Farrell, prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. Luego recibió a una delegación del Comité Judío Estadounidense en la Sala del Consistorio.
En ese encuentro, el Papa afirmó: «Arraigada en nuestra herencia espiritual compartida, esta amistad también nos llama a defender la dignidad humana, servir a los pobres, proteger la libertad religiosa y promover la justicia y la paz». Y agregó: «El rechazo de toda forma de odio y discriminación por motivos religiosos o étnicos es esencial para este compromiso».
Más tarde, ante 1200 participantes de 60 países en un congreso sobre pastoral escolar y universitaria, el Papa se refirió a las dificultades de los jóvenes. «No pocos jóvenes hoy están como paralizados por el miedo a equivocarse, de no estar a la altura, de ser incomprendidos, de no satisfacer las expectativas», dijo.
«Vivimos en una cultura del rendimiento que compara y clasifica constantemente a las personas, a menudo de manera despiadada. Una forma errónea de meritocracia termina por no respetar a la persona humana. Como consecuencia, muchos optan por rendirse incluso antes de intentarlo», advirtió.
Y convocó a los presentes a ayudar a los jóvenes a «ser protagonistas de un nuevo modo de habitar el mundo, a ser constructores de fraternidad, de una sociedad más justa». «Bajo la coraza que muchos adolescentes construyen para no sufrir, se oculta el deseo amar y ser amados», sostuvo.
«Una pastoral escolar y universitaria será tanto más fecunda cuanto más se centre en la educación del corazón: educar el corazón hacia la compasión, la gratitud y la capacidad de conmoverse ante el dolor ajeno; educarlo hacia la alabanza y el anhelo de Dios», indicó. «El servicio a los pobres, el voluntariado y el cuidado de la creación no son actividades accesorias -recordó-, sino espacios donde el corazón aprende a ensancharse. No lo olvidemos nunca: la caridad y la oración son inseparables».
