El fotoperiodista Rodrigo Abd presenta la muestra Palimpsestos en el Centro Cultural Contraviento (CCC) de Rosario. La exposición reúne imágenes panorámicas creadas a partir de la superposición de negativos, técnica que surgió de una falla en su cámara Hasselblad X-Pan durante su trabajo en Guatemala entre 2003 y 2012.
El fotoperiodista Rodrigo Abd presenta la muestra Palimpsestos en el Centro Cultural Contraviento (CCC), ubicado en Rodríguez 721, Rosario. La exposición, con entrada libre y gratuita, puede visitarse los martes a viernes de 16 a 21, sábados de 10 a 13 y de 16 a 21, y domingos de 10 a 13.
La serie surgió durante su labor como fotoperiodista en Guatemala entre 2003 y 2012. En ese contexto, una falla de batería en su cámara Hasselblad X-Pan dio origen a un lenguaje de superposición e imágenes múltiples. Abd explicó: «Superpongo los negativos sin saber lo que había atrás. Tres superposiciones. Y después lo revelo de manera normal. Es una foto de cómo está en la toma, no superpongo en post producción».
El procedimiento evoca los antiguos palimpsestos, soportes de escritura raspados para reutilizarse sin ocultar del todo las huellas previas. Las imágenes resultantes yuxtaponen capas que retratan una realidad compleja en la que lo sacro y lo pagano, lo indígena y lo mestizo, y la vida y la muerte se fusionan o entrechocan.
La muestra incluye textos de Lorena Pahor y edición de Jorgelina Tomasin, en el marco de la temática Patrias del centro cultural.
Rodrigo Abd nació en Buenos Aires en 1976. Inició su carrera en los diarios La Razón y La Nación entre 1999 y 2003, año en que se incorporó a la agencia Associated Press (AP). Con AP recibió el Premio Pulitzer en 2013 por la cobertura de la guerra civil en Siria y en 2023 por la guerra en Ucrania. También obtuvo el World Press Photo (2013), el Premio Maria Moors Cabot de la Universidad de Columbia (2016) y el Premio Gabo (2022).
En entrevista, Abd respondió sobre el valor de exponer la película tal como salió de la cámara: «Sacar fotos en película es como la magia de no ver lo que estás haciendo, de no saber si está bien expuesto o no, de olvidarte porque no lo ves al instante, entonces redescubrís fotos que tomaste imágenes que hasta se te olvidó que habías tomado. Tal vez el punto más importante de hacerlo en negativo es esto del descubrir, de la espera, de macerar primero en la cabeza».
Sobre el equilibrio entre el ritmo de una agencia de noticias y la mirada pausada del proyecto, afirmó: «Es fundamental tener un trabajo que le baja el tiempo al periodismo. Me conecta con otro tipo de situaciones y me permiten jugar de otra manera, profundizar con reglas no tan estrictas, con creatividad, imaginación, lo lúdico. Y es importantísimo para después volver al periodismo, volver a las reglas con otra cabeza. Me permite poder habitar esos dos mundos y no quemarme. A veces el trabajo del fotoperiodismo diario es bastante agotador, es muy demandante y está bueno tener esos ámbitos donde confluyen otros tiempos y expectativas».
Consultado sobre si la yuxtaposición de capas busca sintetizar ideas o también opera como contradicción, sostuvo: «El objetivo era explotar con la idea de evidenciar temas profundamente interconectados como sucede en Guatemala con características de su economía, historia y territorio. En ese juego de imágenes mezcladas haya un poco de todo: de confirmación de temas que se relacionan pero también de contradicciones. La técnica le agrega complejidad, y refleja que una sociedad donde las dinámicas no son en blanco y negro».
Respecto de si la técnica quita o conserva lo humano, declaró: «La idea del trabajo es humanizar. En el fondo no es un experimento químico ni técnico. Si bien no sigue las reglas del periodismo, la idea es documentar de una manera poco tradicional una realidad social, política, económica y humana».
