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Asesora principal de Unesco en ciudadanía digital: ‘Prohibir la IA en la escuela no resuelve los usos peligrosos’

La especialista sostiene que más de la mitad de los adolescentes argentinos utiliza inteligencia artificial casi a diario y que la respuesta al mal uso no es la prohibición sino la enseñanza del pensamiento crítico. Advierte que los gobiernos que solo ponderan los beneficios de la IA y no forman a los docentes dejan sin herramientas a los estudiantes.

Más de la mitad de los adolescentes argentinos usa la Inteligencia Artificial (IA) casi a diario. La asesora principal de Unesco en ciudadanía digital planteó los usos que, según su análisis, nadie quiere y respondió a las preguntas sobre cómo abordarlos.

De acuerdo con la especialista, en el «mejor» de los casos los adolescentes usan ChatGPT o Gemini para simplificar tareas escolares: resumir textos largos, pedir a la IA que elabore informes o que comente un libro. En estos casos, usan la IA para terminar la tarea de la escuela en pocos minutos. Y este es, sostiene, el uso menos grave.

En el «peor» de los casos, plantea que se registran adolescentes que usan la IA para crear contenidos falsos —textos o videos— que generan un fuerte daño emocional en la víctima. Lo describe como un agravamiento del bullying, que ya era preocupante antes de la IA.

La pregunta más importante, según la autora, es por qué lo hacen. Se pregunta si los únicos usos posibles de la IA entre los adolescentes son para evadir la tarea, evitar el esfuerzo o promover el perjuicio emocional del otro, y si sería mejor prohibir la IA en la escuela para terminar con estos problemas.

La respuesta a ambas preguntas es no, afirma. Porque el desafío, antes que prohibir, es enseñar a pensar. Prohibir puede hacer creer que el problema desaparece, cuando en realidad sigue existiendo, señala. Para que los usos peligrosos de la IA no sucedan, los estudiantes necesitan comprender los riesgos que la IA puede ocasionar, y lo que implican para ellos y para los demás.

Si los gobiernos —en todo el mundo— continúan ponderando solamente los beneficios de la IA, y no forman a los docentes para que enseñen acerca de los usos no éticos que la IA puede generar, seguiremos viendo alumnos que entregan un examen escrito completamente por la IA y a estudiantes que crean videos falsos sin pensar en el otro, advierte.

Los chicos, por su edad, cuentan con un saber instrumental, que les permite manejar la herramienta. Pero la actitud crítica que necesitan para ser ciudadanos digitales que piensan las tecnologías antes de usarlas, se aprende, sostiene. Queremos que los adolescentes usen la IA, siempre que comprendan cómo funciona, cuáles son los principios que la rigen y qué límites debemos poner a sus usos, agrega.

Más tecnología no se traduce automáticamente en más aprendizaje, ni en mejor educación, afirma. La variable más importante será siempre cómo se la acompaña, es decir cuáles son las competencias y habilidades que se buscan fortalecer.

Responsabilizar a los estudiantes es desresponsabilizar al Estado, plantea. Porque en definitiva, la política pública es la única que puede evitar los usos de la IA entre los adolescentes, que nadie quiere, concluye.

La autora es asesora principal de Unesco en ciudadanía digital.

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