El politólogo Mauro Solano analizó el impacto de la inteligencia artificial en el empleo y la necesidad de regulación. En una entrevista telefónica, señaló que los puestos iniciales son los más afectados y que el debate entre apocalípticos e integrados sigue vigente.
El politólogo Mauro Solano, experto en vinculación entre estados provinciales y gobierno de la información, brindó una entrevista telefónica en la que abordó los efectos de la inteligencia artificial (IA) en el mundo laboral y la necesidad de regulación. La conversación se produjo en un contexto de crecientes denuncias sobre la falta de límites de las empresas tecnológicas en la carrera por desarrollar sistemas más poderosos.
Consultado sobre la aplicabilidad de la dicotomía «Apocalípticos e Integrados» de Umberto Eco (1964) al debate actual sobre la IA, Solano respondió afirmativamente y explicó: «estamos apenas en el nivel de los pesimistas y optimistas porque todavía no se sabe bien qué sucederá».
Solano sostuvo que los cambios serán «veloces y comparables a las sucesivas revoluciones industriales» y que afectarán «el modo de producción». En ese marco, advirtió que «serán golpeados los juniors en sus oportunidades laborales», es decir, quienes buscan su primera inserción laboral.
El politólogo explicó que históricamente los perfiles junior se incorporaban al mundo del trabajo mediante un proceso de aprendizaje junto a perfiles senior. Sin embargo, afirmó que «hoy a esas tareas menores que requerían de los juniors, en puestos iniciales, se las sustituye por IA» y mencionó que «hay evidencia estadística que muestra que los puestos de trabajo que más están sufriendo ante el auge de los sistemas de inteligencia artificial son justamente los juniors».
Respecto de la regulación, Solano indicó que existe una discusión geopolítica: «Tenemos por un lado a China y por el otro a los Estados Unidos, que están en una competencia feroz alrededor de esta cuestión relacionada con la tecnología». También mencionó que quienes reclaman regulaciones son ex integrantes de grandes empresas tecnológicas, las cuales «tienen sus intereses comerciales, que cotizan en bolsa».
En cuanto a las posturas extremas, describió: «están los tecnófobos que por un lado te dicen, ‘con las armas que ya existen va a ser un desastre, no lo vamos a poder controlar, nos va a matar a todos’. Y por otro lado, tenés los tecnooptimistas que te dicen: ‘Para nada, este viene a solucionarnos todos los problemas, será una cosa maravillosa'».
Solano enfatizó la necesidad de una incorporación crítica y situada de la IA: «Que la incorporación de la IA no puede ser acrítica. Que no se puede proceder a tontas y a locas sin pensar en qué estamos haciendo». Y agregó: «Se debe medir, ordenar, planificar. Incorporar IA de forma impulsiva, desorganizada no es lo correcto».
Para ilustrar, utilizó una analogía: «Todos sabemos que el avión es un gran medio, el más seguro, eficiente, veloz y tiene la mejor relación de rendimiento respecto del combustible, pero para ir de Palermo al microcentro no me voy a subir a uno. Con la IA pasa lo mismo. Para algunas cosas es como un avión que no se necesita».
Finalmente, respecto de los errores y alucinaciones de los modelos de IA, confirmó que existen y recomendó revisar citas y fuentes en trabajos académicos, ya que «suele inventarlas».
