Este 2026 se cumplen 54 años del fallecimiento de la escritora y poeta argentina Alejandra Pizarnik, ocurrido el 25 de septiembre de 1972. Nacida en Avellaneda el 29 de abril de 1936, su obra dejó un legado que trascendió generaciones.
Este 2026 se cumplen 54 años del fallecimiento de la escritora y poeta argentina Alejandra Pizarnik. Nació el 29 de abril de 1936 en Avellaneda y se suicidó a los 36 años el 25 de septiembre de 1972 por una sobredosis intencional tras consumir 50 comprimidos del sedante secobarbital.
En 1953 se recibió en la Escuela Normal Mixta de Avellaneda. Un año después, comenzó a estudiar Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires (UBA), al mismo tiempo se introdujo en el mundo de las artes de la mano del pintor surrealista Batlle Planas. Además, empezó periodismo, pero terminó abandonando los estudios formales.
Sin embargo, fue en las clases de Literatura Moderna de Juan Jacobo Bajarlía que descubrió a autores surrealistas como André Bretón y Tristán Tzara. Bajarlía fue el primer lector de los poemas que conformarían su primer libro, La tierra más ajena, publicado en 1955, cuando ella tenía 19 años.
A este debut literario le siguieron poemarios de transición como La última inocencia (1956) y Las aventuras perdidas (1958), donde comenzó a forjar su particular obsesión por el lenguaje, la infancia y la muerte.
No obstante, su consagración y madurez poética llegaron durante su mítica estancia en París, consolidándose con la publicación de Árbol de Diana (1962) —prologado por Octavio Paz— y Los trabajos y las noches (1965). Hacia el final de su vida, su obra se volvió más oscura, fragmentaria y cercana al silencio, una evolución que quedó plasmada en Extracción de la piedra de locura (1968), El infierno musical (1971) y en su célebre pieza en prosa lírica, La condesa sangrienta (1971).
Las frases más destacadas de la escritora y poeta argentina Alejandra Pizarnik
Alejandra Pizarnik representa una gran figura en la literatura nacional, ya que sus obras dejaron un legado que trascendió generaciones.
Estas son algunas de sus frases más recordadas:
- «Y le dije: por favor, no me hagas daño, por favor, no te rías de mi amor. Y luego le dije: por favor, acéptame como alguien cuya sola alegría es tu existencia en este lugar miserable».
- «Sensación de estar perdiendo mucha sangre por alguna herida que no ubico».
- «Qué fácil callar, ser serena y objetiva con los seres que no me interesan verdaderamente, a cuyo amor o amistad no aspiro. Soy entonces calma, cautelosa, perfecta dueña de mí misma. Pero con los poquísimos seres que me interesan… Allí está la cuestión absurda: soy una convulsión, un grito, sangre aullando».
- «¿No te da miedo la locura? —¡Por favor! Es lo único maravilloso en esta sucia vida de mierda».
- «Necesitas límites mentales. Necesitas no esperar. Necesitas no esperar nada de los demás. Necesitas no traficar con tu dolor. Necesitas orgullo y soledad. Necesitas orden. Necesitas poesía».
- «Tú no amas. Amas en vano, vanamente. Vanidad de enamorada que se vendió a la ausencia. Este amor te devora, tú misma ya no existes».
- «Estoy ebria de soledad, de espera, de deseos abstractos, de entidades llenas de designios mágicos. ¡Qué noche para morir! ¡Qué instante para hacer el amor!».
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