InicioEspectáculosJohn Malkovich habla de Caballo salvaje nueve y su paso por Argentina

John Malkovich habla de Caballo salvaje nueve y su paso por Argentina

El actor John Malkovich presenta su nueva película Caballo salvaje nueve, que podría darle su primer Oscar, y recuerda su experiencia en Buenos Aires con la obra El infame Ramírez Hoffman.

John Malkovich podría obtener su primera nominación al Oscar en 33 años por su papel en Caballo salvaje nueve, película que le valió la Coppa Volpi al mejor actor en la 83ª edición del Festival de Cine de Venecia. El film, escrito y dirigido por Martin McDonagh, está protagonizado además por Sam Rockwell, Steve Buscemi, la actriz chilena Mariana di Girolamo y la argentina Ailín Salas, con participaciones de Parker Posey y Tom Waits. Recibió una ovación de 14 minutos en la Mostra, donde compitió por el León de Oro, tendrá su proyección en la apertura del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y llegará a las salas comerciales del país el próximo 12 de noviembre.

En tono de comedia negra, Caballo salvaje nueve cuenta la historia de dos agentes de la CIA que viajan desde Santiago de Chile hacia la Isla de Pascua para una misión especial en la antesala al golpe de Estado contra Salvador Allende, en 1973: el veterano Chris (Malkovich), que está en una etapa crucial de su vida, y Lee (Rockwell), su amigo y compañero de larga data que, por momentos, intenta poner un límite a tanto desborde.

Allí, entre los emblemáticos moáis y la inmensidad del Pacífico, el director sumerge a sus personajes y al espectador en un viaje que oscila entre la política y el poder, la lealtad entre dos compañeros de vida, preguntas existenciales en torno a la culpa, el arrepentimiento y la redención, y una dosis de humor mordaz que pone en la lupa la política exterior de los Estados Unidos y el intervencionismo de la CIA en los trágicos acontecimientos de la historia chilena y latinoamericana, algo que no le es ajeno al propio Malkovich.

A mediados de marzo, el actor de Relaciones peligrosas (1988) estuvo en la Argentina para presentar en el Teatro Ópera El infame Ramírez Hoffman, una puesta basada en un relato del mismo nombre que está incluido en el libro La literatura nazi en América, del escritor chileno Roberto Bolaño (1953-2003). «Es una historia de ficción en la que se narra la vida de un joven militar que escribe poemas en el cielo, alguien obsesionado con la literatura y que, al mismo tiempo, ejerció una influencia muy fuerte durante el régimen de Pinochet», definió Malkovich durante una charla abierta previa que se llevó a cabo en el Teatro Presidente Alvear.

«Me encanta hacer esta pieza porque me resulta ligeramente insoportable y porque quería saber lo que era interpretar a este personaje en países que comparten esta historia particular, Chile, la Argentina y Brasil. Aprenderé mucho sobre ella en estos días», expresó entonces. Algo similar a lo que dirá en esta entrevista que brindó a LA NACION junto a Sam Rockwell un día antes del estreno en Venecia de Caballo salvaje nueve.

-Esta película está ambientada en un momento muy sensible de la historia chilena y latinoamericana, pero en tono de comedia negra. ¿Qué pensaron al leer el guion por primera vez?

John Malkovich: -Como yo ya había hecho una obra ambientada en esa época en Chile, era un tema del que conocía una parte importante y pensaba que resultaría muy perturbador para la gente de Chile, Argentina y Brasil. Así que no me sorprendió en absoluto.

-Sam, ¿qué pensaste y cómo abordaste la construcción de tu personaje?

Sam Rockwell: -Traté de informarme un poco sobre Pinochet y sobre la historia de todo aquello que sucedió. Y luego, básicamente, tomé del guion lo que necesitaba para el personaje; ahí estaba todo.

-Más allá del trabajo brillante que hizo Martin McDonagh, ¿qué descubriste o qué material leíste en ese proceso de documentación sobre la historia chilena?

Rockwell: -Creo que la identificación con mi personaje pasa por el hecho de que es un hombre muy alineado con la organización [un hombre del sistema, en este caso, de la CIA]. No quiere generar olas, no quiere alterar nada. Hay una parte de mí que puede identificarse con eso, supongo. Eso fue en lo que me apoyé: en no alterar las cosas, en evitar el conflicto. Pero luego tengo que lidiar con él [el personaje de Malkovich], que es un disruptor. Entonces, me vive pinchando para que despierte, para que observe todo, para que vea la verdad. Y yo, en cierta medida, tengo anteojeras puestas, en muchos sentidos, tanto en lo político como en otros aspectos.

-John, vos estás más familiarizado y conectado con la historia de América Latina y dijiste que esta película tal vez resulte incómoda para nuestro público. ¿Cómo creés que será la recepción en los Estados Unidos?

Malkovich: -Creo que les va a gustar en cuanto a los personajes. Les van a agradar estos dos tipos que son medio imbéciles y a la vez son tristes y divertidos. Van a reconocer a los personajes y, en cierto modo, se van a reconocer a sí mismos. Como dije en otra oportunidad, dudo mucho de que más del uno por ciento de los estadounidenses sepan lo que ocurrió en Chile el 11 de septiembre de 1973. Y si acaso supieran algo, sería únicamente por lo que ocurrió en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001; a veces así es cómo se aprende de historia. Pero la diferencia entre Sudamérica y Estados Unidos, creo, es que las repercusiones de lo sucedido con Allende continúan traumatizando, indignando y preocupando a muchísima gente en todo el arco político, como es lógico. Y eso es algo sumamente distinto en cuanto a cómo creo que lo va a recibir el público estadounidense. Por supuesto, hay una porción considerable de estadounidenses que no confía en la CIA ni en ningún gobierno en particular. Eso también existe allá, pero a menos que sea algo que uno haya vivido, no se comprende del todo. La historia [influencia] estadounidense en América Latina no es un tema sobre el cual los estadounidenses estén muy bien informados.

-Sam, más allá de las atrocidades que sus personajes cometieron como agentes encubiertos, la película tiene un componente emocional importante. Vemos una lealtad profunda entre estos compañeros de trabajo, e incluso cierta ternura en sus gestos. ¿Cómo construyeron ese aspecto como actores?

Rockwell: -Eso también está en el guion, pero creo que con John conectamos de forma natural porque los dos venimos del teatro. Pasamos casi todos los fines de semana repasando el texto. Había muchísimas líneas y necesitábamos sabérnoslas al derecho y al revés para tener opciones y, como dice John, explorar distintas vías y ser flexibles y versátiles con el texto. Así es como trabajamos, por eso pasamos mucho tiempo los fines de semana repasando los diálogos y siendo bastante antisociales.

-John, tu personaje se hace ciertas preguntas existenciales y debe lidiar con la culpa y el arrepentimiento por lo que hizo. Incluso, se pregunta cómo será el cielo…

Malkovich: -Creo que lo que hace que este sea un texto muy bien escrito es ese intento de luchar, al final de la vida, con la pregunta: “¿Cómo llegué hasta acá?”, “¿En qué creía?”, “¿Qué estaba pensando y qué estaba haciendo?”. Él hizo cosas realmente terribles. Cosas que, en el transcurso de nuestra historia, afectaron la vida de millones de personas. Y, como decía, esas repercusiones perduran, pero también persisten en su propia conciencia. Que reflexione sobre lo que hizo implica, al menos, un pequeño consuelo. El consejo que le da al personaje de Mariana Di Girolamo es muy distinto a cómo él vivió su propia vida. Él estuvo en el poder y ahora le dice: “Luchá contra el poder”. Eso es lo que se lleva, y creo que el hecho de que reflexione sobre su vida constituye un aspecto fundamental de su personaje en la película.

-A principios de año estuviste en la Argentina presentando El infame Ramírez Hoffman. ¿Cómo fue tu experiencia?

Malkovich: -Esta vez solo estuve en Buenos Aires para actuar. Estuve dos veces. Ensayamos muchísimo, por lo que no salí a hacer gran cantidad de turismo o cosas que no hubiera hecho antes en la ciudad. Teníamos una obra que montar y resolver. Siempre me gustó Buenos Aires y me sigue gustando. Fue muy intenso. Aprendimos mucho al hacer una obra en los países donde ocurrieron estos hechos. La obra en particular estaba ambientada en Santiago, de modo que en la platea había personas que habían perdido hijos, hijas, hermanos, hermanas, esposos, esposas… Resultaba muy doloroso actuarla y muy doloroso de ver para quienes lo vivieron. Pero creo que también tiene un valor enorme para hacer memoria. Es un texto grandioso de Roberto Bolaño. Tuvimos un público estupendo en Buenos Aires y me hizo muy feliz regresar y hacer algo allí.

Más noticias
Noticias Relacionadas