El traslado de 380 detenidos al nuevo complejo penitenciario de Recreo provocó una manifestación de familiares frente al penal. El Ministerio de Justicia y Seguridad defendió el procedimiento y confirmó que las visitas comenzarán la próxima semana.
En menos de 24 horas, 380 personas fueron trasladadas desde distintas comisarías de la provincia al nuevo complejo penitenciario de la localidad de Recreo, con el objetivo de descomprimir las dependencias policiales. La medida generó una concentración de familiares de los internos a las puertas del penal, que incluyó quema de cubiertas y motivó el despliegue de fuerzas de infantería, la intervención de grupos especiales y la actuación de bomberos para sofocar el fuego.
Los manifestantes expresaron su reclamo por la falta de comunicación clara y respuestas concretas por parte del Servicio Penitenciario. Según relataron, muchos traslados se ejecutaron de forma sorpresiva y sin aviso previo, lo que interrumpió actividades educativas, laborales o religiosas que desarrollaban los detenidos. También manifestaron su preocupación por desconocer el módulo exacto donde se encuentra cada recluso, advirtieron sobre problemas de abrigo o alimentación y denunciaron la imposibilidad de hacerles llegar pertenencias básicas como ropa, alimentos o insumos de higiene.
Desde el gobierno provincial, la secretaria de Asuntos Penales, Lucía Masneri, defendió el operativo y lo enmarcó en una estrategia integral de seguridad. En declaraciones a la radio LT9, explicó que el objetivo principal es retirar a la Policía de las tareas de custodia en comisarías para destinarlos al patrullaje en las calles. Afirmó que el nuevo penal de Recreo, que cuenta con 891 plazas y presenta actualmente un 70% de ocupación, ofrece un esquema de alta seguridad y mejores condiciones edilicias, con tecnología aplicada y espacios para el tratamiento social, educativo y laboral de los internos.
Respecto a las pertenencias, Masneri desmintió que los objetos personales legítimos hayan quedado fuera del establecimiento e indicó que fueron repartidos en la mayoría de los sectores. Aclaró que los teléfonos celulares están prohibidos. En cuanto a las visitas, confirmó que el esquema comenzará a implementarse la próxima semana de manera progresiva, habilitándose únicamente en los pabellones abiertos cuyos internos registren buen comportamiento.
La funcionaria también advirtió que ante episodios de destrucción de bienes dentro del penal se radicaron denuncias por daño y que desde la cartera de Seguridad analizan sanciones para quienes incentiven o “fogoneen” el conflicto, tanto dentro como fuera del predio. Desde el gobierno calificaron las protestas como parte de un proceso natural de adaptación de familias que estaban “acostumbradas” a la dinámica de las comisarías y que ahora deben adecuarse a las normas del sistema penitenciario. Masneri sostuvo: “Lo importante es que podamos dialogar del sistema, de por qué se hacen estos traslados, de por qué necesitamos recuperar la operatividad en calle”.
Ante la preocupación de los vecinos de Recreo por la llegada de los internos, la funcionaria buscó transmitir tranquilidad y remarcó que la seguridad es la prioridad del nuevo establecimiento: “Mi interés es que sepan que lamentablemente esto es normal, pero que una vez que todos entendamos las reglas, que todos entendamos que la seguridad de los santafesinos está primero, esto va a pesar y vamos a tener la sana convivencia pacífica que hemos propuesto desde el momento cero”.
