Especialistas en grafología examinaron la misiva manuscrita en la que Lionel Messi anunció su retiro de la selección argentina y destacaron rasgos de emotividad, control y humildad en su escritura.
El anuncio de Lionel Messi sobre su retiro de la selección argentina, tras dos décadas de trayectoria, generó un impacto en el ámbito deportivo y social. Más allá del contenido del mensaje, la forma gráfica de la carta de tres páginas despertó el interés de la grafología. Las especialistas Nélida Guzmán y Susana López Zavaleta analizaron los trazos, la presión y la estructura de la misiva en diálogo con LA NACION.
La principal característica del manuscrito es el uso de mayúsculas como formato predominante. Según Guzmán, este recurso no busca enfatizar el mensaje, sino que funciona como un mecanismo de protección. «La mayúscula de imprenta no es un grito, es una armadura», afirmó. Agregó que la escritura natural de Messi tiene rasgos emotivos y blandos, y que el cambio a la imprenta responde a la necesidad de mantener el control. «Cuando tiene que decir algo doloroso e importante, se pasa a imprenta para tener el control, para que se entienda claro y para no quebrarse mientras escribe», sostuvo.
López Zavaleta coincidió en la dualidad de esta elección. Para ella, el uso de letras desligadas en una escritura habitual denota independencia y capacidad de observación. «Una, que sea la letra habitual de él, y otra que es la letra que eligió para estar seguro de que transmite con claridad lo que quiere expresar», explicó. Si se trata de su grafía cotidiana, el deportista demuestra ser directo, concreto y con afectividad controlada.
El ritmo de la escritura también fue analizado. Guzmán describió la letra como «ligada y rápida, sin levantar la birome». Observó que «es de alguien que si se frena, se quiebra; necesita terminarla de una vez». Identificó dos energías contrapuestas: la firmeza inicial, con convicción en el agradecimiento familiar, y un declive final hacia mayor tranquilidad, con síntomas de agotamiento emocional.
Las tachaduras en el texto no fueron consideradas como señal de falta de sinceridad. López Zavaleta restó importancia a la única corrección relevante: «No le doy valor porque se entiende que es la corrección de una palabra». Guzmán interpretó el acto como muestra de honestidad y autoexigencia: «Tacha con una sola línea limpia y sigue, no borra ni garabatea por ocultar».
En cuanto a la inclinación de las letras, López Zavaleta señaló que «toda la escritura tiene una leve inclinación hacia la derecha, lo cual nos está indicando su deseo de comunicar, abierto hacia los demás». También detectó en la letra «o» una variabilidad que confirma la emocionalidad de Messi, y en la letra «p» vinculada a la figura paterna, un detalle: «La letra p, la parte curva, cae sobre la letra o, y la letra o tiene forma de corazón».
El uso de signos de exclamación también fue analizado. Guzmán distinguió entre uno o dos signos: «Un signo significa énfasis de lo que escribimos. Dos signos es cuando se observa un desborde de emoción». El doble signo al final de la carta marca el momento donde la voluntad cede ante el sentimiento: «Es el único momento de la carta donde se le escapa el control. Un signo es la cabeza, dos signos es el corazón».
López Zavaleta destacó la humildad del astro a partir de la letra «i»: «Con la grandeza que tiene el alma de esta figura del deporte, tiene una humildad extrema». También señaló que la letra «m» sugiere una personalidad atenta a las necesidades del entorno, y que la energía volcada en la escritura refleja a la persona: «Es la primera vez que he hecho tantos análisis y he sentido una conexión tan directa con el alma».
La carta fue redactada poco después de la final y ratificada tras el fallecimiento de su padre, Jorge Messi. Guzmán resumió: «Transmite a una persona extremadamente emotiva, entregada, con fuerte identidad de grupo y sentido de misión cumplida. Se nota el duelo de cierre de una etapa, pero también tranquilidad y orgullo». Los márgenes, invadidos por completo, indican que el autor «no se guarda nada».
El análisis concluye que la carta no es un ejercicio de estilo, sino un acto de honestidad. La velocidad del trazo y la firmeza en la imprenta sugieren una estrategia deliberada para comunicar una decisión irrevocable sin sucumbir al quiebre emocional. La autenticidad del mensaje queda refrendada por los detalles de los óvalos, la presión sobre el papel y la estructura de las letras.
