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Grupo Pelco gestiona 90 mil toneladas anuales de residuos industriales en Santa Fe

La empresa con plantas en Santa Fe y Buenos Aires transforma residuos industriales en combustible alternativo para cementeras y otros procesos productivos. Su directora, Kalinec, detalla el proceso y los desafíos del sector.

Grupo Pelco, empresa con plantas en Santa Fe y Buenos Aires, gestiona anualmente 90 mil toneladas de residuos industriales, transformándolos en combustible alternativo para cementeras. Además de la producción de combustibles, la firma trabaja con residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE). Aproximadamente un 25% de sus componentes corresponden a residuos peligrosos, mientras que el resto puede recuperarse mediante el desarme.

Las plaquetas contienen metales preciosos y cobre, y pueden recuperarse vidrio o chapa. Sin embargo, la empresaria aclara que el procedimiento tiene límites: es altamente demandante en términos energéticos y de mano de obra, lo que hace económicamente inviable la recuperación de algunos aislantes, gomas y otros materiales de escaso valor. Por esto, lograr una buena ecuación de costos es clave para el rubro.

Transformar residuos en energía

Más allá de las cementeras, Kalinec aclara que el combustible derivado de residuos (CDR) puede emplearse como insumo en cualquier otra industria que utilice hornos. Este tipo de crecimiento requiere de condiciones técnicas para que la maquinaria pueda alimentarse con este combustible, pero también de incentivos económicos y de una mayor conciencia sobre su potencial.

“En Argentina todavía no se utiliza el CDR tanto como se podría. Todavía sería necesario algún incentivo estatal o políticas públicas que tengan que ver con la reducción de residuos que van a disposición final o el incentivo para el recupero de materiales”, explica Kalinec.

El insumo para la fabricación de CDR son los residuos peligrosos, que involucran alto contenido de hidrocarburos, como aceites, combustibles, agroquímicos o medicamentos vencidos. La denominación también abarca materiales textiles o plásticos que hayan estado en contacto con este tipo de componentes.

Impacto de la baja actividad industrial

En un contexto de baja actividad industrial, con una caída acumulada en torno al 2% en lo que va de 2026 según el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina, las líneas vinculadas al reciclaje pueden verse resentidas. Sin embargo, la directora advierte: “Más allá de la crisis, creo que pudimos superar el prejuicio de que la sustentabilidad iba en contra de la competitividad. La reincorporación de materiales para utilizarse en otros procesos puede, a futuro, ayudar a mejorar los costos”.

Para que la ecuación cierre, la variable fundamental está en los volúmenes, tanto en materia de residuos como de capacidad de procesamiento. La generación de combustible alternativo requiere un proceso de acondicionamiento que permita a los materiales ser reincorporados al proceso productivo. De toda la materia prima que recibe, Grupo Pelco puede aprovechar un 30%, mientras que el resto pasa al proceso de disposición final. “Para aumentar ese porcentaje es necesario que los procesos de las industrias se vuelvan más eficientes y generen menos desperdicio”, indica.

Hoy en día, los mayores proveedores del grupo pertenecen al segmento petrolero, dado que los residuos con derivados del petróleo contienen la mayor composición de hidrocarburos, lo que favorece la generación de energía térmica. También cobran fuerza la industria farmacéutica y las mineras. Kalinec aclara: “Todos los rubros tienen algún tipo de residuo que de alguna manera se puede incorporar en mayor o menor medida”.

¿Qué ocurre con lo que no se puede recuperar?

El 70% de los residuos que recibe Grupo Pelco no pueden reaprovecharse para la fabricación de combustible, por lo cual requieren un procesamiento para su disposición final. Los procedimientos varían según el tipo de material a tratar.

La firma trabaja con residuos líquidos que reciben tratamiento químico para la extracción de materiales que no pueden ser volcados a la atmósfera como gases, ni como líquidos en las corrientes de agua. “Hacemos un procedimiento de separación y el agua que está apta según los parámetros de Aguas Santafesinas o Aguas Bonaerenses se vuelcan en el curso acuífero más cercano”, explica Kalinec.

Otro producto que no se puede recuperar es el asbesto, un material utilizado como aislante térmico y acústico. Pese a la prohibición de su uso por su alta peligrosidad para la salud, todavía hay un remanente en circulación. “No se puede reciclar porque es cancerígeno. Se encapsula porque es una fibra volátil y eso hace que pueda ingresar al organismo y adherirse a los pulmones. También hay pilas que no pueden recuperarse y tienen un tratamiento similar”, detalla.

Luego hay residuos que pueden ser incinerados. Respecto al proceso, la directora explica: “La incineración se realiza a temperaturas probadas para la destrucción total del material. Las emisiones están acordes a la normativa vigente. Lo que queda son cenizas que luego pasan a ser dispuestas. Mediante este método, el volumen inicial se reduce en un 80%”.

Para cerrar el circuito, Grupo Pelco cuenta en Puerto San Martín con un relleno de seguridad que permite enterrar los residuos en su estado final, luego de pasar por el incinerador. De este modo, la empresa completa el proceso de gestión de aquellos materiales que no pueden ser recuperados, reduciendo los riesgos de que vuelvan a entrar en contacto con el ambiente.

La importancia de la trazabilidad

El modelo de negocios de la empresa está ligado a la trazabilidad. “El generador es responsable de sus residuos desde su generación hasta la disposición final. La trazabilidad implica tener identificado todo el recorrido que hace un residuo para poder saber dónde terminó”, explica Kalinec.

El instrumento central en este esquema es el manifiesto de transporte, donde se identifican el generador, el tipo de residuo, el transportista implicado, el operador que lo recibe y el tratamiento previsto. A partir de este registro, Grupo Pelco genera la documentación respaldatoria correspondiente al procedimiento aplicado, ya sea para incineración, disposición final o la generación de combustible alternativo.

En este contexto, Kalinec advierte que uno de los grandes problemas del sector es la informalidad. Según la empresaria, quien también es presidenta de la Cámara Argentina de Tratadores y Transportistas de Residuos Industriales y Especiales (CATRIES), más del 90% de los residuos industriales no se trata en operadores habilitados y terminan acumulados en basurales. De acuerdo con su conocimiento del mercado argentino, hay unas 150 plantas habilitadas en el país, aunque no todas poseen las mismas capacidades ni están autorizadas a tratar todas las tipologías de residuos.

En los últimos años, aclara, aparecieron nuevos operadores locales habilitados a tratar residuos, especialmente vinculados con zonas de actividad minera o petrolera. Sin embargo, la informalidad continúa generando preocupación y es por esto que desde la Cámara buscan promover que más industrias traten sus residuos de forma correcta y generar una conciencia ambiental al respecto.

Kalinec afirma: “Si todo el residuo que se genera hoy en día fuera a parar a los operadores, no darían abasto. Tenemos que aumentar nuestra capacidad productiva, que se puede, lo que pasa es que nadie quiere invertir en eso si no tiene volumen para tratar”. Con este escenario, el sector avanza con cautela a la espera de señales de crecimiento en la demanda.

Otro punto clave que destaca la empresaria es la capacidad de generación de empleo: “La recuperación de residuos tiene potencial para incorporar mano de obra especializada que muchas industrias no tienen. El margen es enorme porque depende de muchos residuos que hoy están en la informalidad”. En este sentido, Grupo Pelco está integrado por unas 210 personas en sus equipos de trabajo.

Una apuesta por la energía sustentable

Kalinec adelantó que el grupo inaugurará en su planta de Puerto San Martín un parque solar junto a su relleno de seguridad. “Esto viene de la mano con nuestra política de generar energías más limpias. En breve, pensamos mejorar también nuestro proceso de incineración para sumarle recupero de energía”, añade.

La ventaja de contar con una planta generadora de energía solar es que permitirá al grupo alimentar sus instalaciones y volcar el excedente a la red doméstica. En proporción, la empresaria estima que apenas un 10% de la capacidad total de generación de electricidad será suficiente para cubrir su consumo propio.

La estrategia condensa el desafío que atraviesa a todo el negocio. El crecimiento de Grupo Pelco no depende únicamente de tratar más toneladas, sino de extraer mayor valor de cada corriente de residuos que ingresa a sus plantas, ampliar los destinos posibles para los materiales recuperados y reducir la proporción que termina enterrada. La compañía apuesta a que regulación, exigencias ambientales de las grandes empresas y nuevas tecnologías terminen empujando mayor volumen hacia operadores formales.

Mientras tanto, el salto de escala también estará atado a que más generadores incorporen la gestión de residuos como una parte estructural de su operación y que más industrias estén dispuestas a reemplazar sus combustibles tradicionales por los CDR.

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