El investigador de la Universidad de Kentucky expuso en el 34º Congreso de Aapresid en Rosario sobre el manejo del maíz de alto rendimiento y las rotaciones estratégicas.
El investigador de la Universidad de Kentucky, Chad Lee, participó del 34º Congreso de Aapresid en Rosario, donde expuso sobre el manejo del maíz de alto rendimiento y las rotaciones estratégicas. Durante su presentación, Lee compartió la experiencia de 48 años de siembra directa en Kentucky y su impacto en la gestión de problemas de suelo y clima.
Lee describió las características de la región de Kentucky, con suelos someros, calcáreos en la parte inferior, con arcillas y pendientes pronunciadas. Recomendó ajustar las decisiones de manejo a partir del análisis continuo de los suelos y subrayó la importancia de destinar presupuesto a investigaciones que generen datos precisos para una producción más eficiente.
«Sé que ustedes tienen muy buenas ideas. Sólo quiero compartirles la manera en la que estamos logrando buenos resultados para producir más kilos de maíz y también construir un suelo resiliente para las próximas generaciones», afirmó Lee.
El especialista destacó la adopción de la siembra directa y las rotaciones con cultivos de cobertura en su zona, donde predominan las lluvias de primavera. En ese contexto, sostuvo que «la siembra directa ayudó a gestionar los problemas del suelo y el clima».
Lee también se refirió al consenso entre productores, universidad y gobiernos para definir la inversión en investigación agropecuaria. «De 120 condados que conforman el estado de Kentucky, 115 votaron que se aumente el presupuesto para las tareas de extensión universitaria», reveló, y llamó a «dejar de tomar decisiones por inercia y basarlas en los datos de las investigaciones».
En cuanto a las diferencias con Argentina, Lee señaló que en Estados Unidos los productores son dueños de sus tierras y participan activamente en la comunidad local. Además, indicó que los campos en Kentucky tienen superficies pequeñas, de 7 a 15 hectáreas, con ondulaciones marcadas que condicionan la actividad.
El investigador explicó que el período de siembra coincide con lluvias, lo que reduce la ventana de trabajo a 11-14 días, con 3 días de precipitaciones. «En nuestra región los suelos son someros, los inviernos más fríos y, en general, tenemos más riesgos climáticos que Argentina, pero la siembra directa nos ayuda desde hace 48 años a gestionar esta desventaja con una reducción en la necesidad total de nitrógeno», detalló.
Lee recordó al primer productor que adoptó la siembra directa en 1962, sembrando 1 acre junto a la ruta para que se observara su evolución. También mencionó la fertilización de precisión basada en 70 años de análisis validados por la universidad, y señaló que en Kentucky no utilizan azufre en otoño, como sí se hace en Argentina, sino que lo aplican en líquido con la sembradora en el surco.
En relación con la cosecha, Lee indicó que el grano se trilla con un 28% de humedad como ventaja logística, destinando el 10% del volumen a las fábricas de whisky bourbon. «Existe una relación de cooperación entre las destilerías y los agricultores, y la universidad es un nexo importante en esta sinergia», afirmó.
Como conclusión, Lee resaltó que la experiencia argentina lidera la agricultura mundial y aseguró que la siembra directa, el análisis de suelos, la rotación y los cultivos de cobertura son un combo que funciona. «Pensar en una intensificación inteligente implica encontrar respuestas adaptadas a cada sistema para producir más y al mismo tiempo construir suelo», subrayó.
