InicioEspectáculosHermanas y socias: diseñan vestidos que se verán en una escena en...

Hermanas y socias: diseñan vestidos que se verán en una escena en Netflix

Las hermanas Alejandra y Nadia Novikov, creadoras de la marca Mis Fabulosos Quince, diseñan vestidos que aparecerán en una escena de una película de Netflix. Con locales en Rosario, Córdoba y Buenos Aires, la empresa vende unos 500 vestidos por mes y ofrece financiación propia.

“Recibimos gente desde Tierra del Fuego y también de países como Brasil, Chile, Uruguay e incluso España y Portugal, que viajan hasta uno de nuestros locales para probarse y comprar un vestido para sus quince”, señaló Alejandra Novikov, creadora del negocio junto a su hermana Nadia. Para las emprendedoras, el éxito de la marca es el resultado de una estrategia de posicionamiento que vienen construyendo desde hace más de quince años. El camino incluyó programas de televisión, campañas con modelos reconocidas y la convicción de que Mis Fabulosos Quince, más allá de una marca, es una comunidad que acompaña a miles de chicas en uno de los momentos más importantes de sus vidas.

Con locales en Rosario, Córdoba y Buenos Aires, las hermanas venden hoy unos 500 vestidos por mes, una cifra que refleja la dimensión que alcanzó el negocio. Sus diseños llegan a miles de familias que comienzan a pagar el vestido con hasta dos años de anticipación gracias a un esquema de financiación propio. De esta forma, la compra se vuelve más accesible y permite que «todas las quinceañeras» puedan acceder a un diseño de la marca, en palabras de las emprendedoras.

De la vidriera a la pantalla

El local de Mis Fabulosos Quince en Córdoba está ubicado estratégicamente en la planta baja de un edificio emblemático y muy alto que define el paisaje de la zona. Situado en Libertad 869, en pleno Barrio General Paz, el comercio se distingue por su particular forma de semicírculo totalmente vidriado. Al ver el impacto visual de la vidriera, Carnevale no dudó y consiguió el contacto de las hermanas para ofrecerles rodar una escena con su tienda de fondo y los vestidos a la vista.

Lo más sorprendente para las socias fue que la producción mandó a escribir una escena específica del guion que transcurre en la vidriera, donde los protagonistas interactúan y hablan sobre los vestidos. “Nos pidieron una serie de colores para las prendas que aparecen exhibidas y nos explicaron cómo tenían que estar ubicados los maniquíes, todos los detalles fueron pensados. Hasta Bejanmín Vicuña cuando llegó quedó maravillado con el espacio y lo empezó a filmar con el celular”, contó Nadia y agregó que la grabación se hizo hace dos semanas.

Este no fue el único hito mediático de la marca en el último tiempo ya que, gracias a su fuerte presencia en redes sociales, Mis Fabulosos Quince también llegó al programa de streaming Olga, liderado por Migue Granados. La colaboración se dio en el marco de un evento especial con temática de Taylor Swift organizado por el canal, donde la producción eligió un diseño exclusivo para vestir a una de las cantantes del segmento.

Parte del equipo de Mis Fabulosos Quince junto al actor, Benjamín Vicuña, durante el rodaje de la película. Foto: gentileza Mis Fabulosos Quince.

El despegue de la marca

Los orígenes de Mis Fabulosos Quince tienen mucha relación con la decisión de las hermanas de garantizar que sus vestidos sean accesibles para todo tipo de público. Justamente fue su mamá, Elda, quien arrancó en el rubro y les contagió la pasión por los vestidos de quince. Según cuentan a Negocios de La Capital, ella era la modista de todas las chicas que cumplían sus quince en el barrio Industrial, diseñando y fabricando vestidos a medida para distintas celebraciones. Incluso llegó a tener un local al lado de su casa, en calle Iguazú y Casilda.

“En realidad en ese local vendíamos ropa y pusimos un vestido de fiesta entre medio de la vidriera. Se vendió en unos pocos días. Después mi mamá tenía otros adentro del local que también se fueron vendiendo y así, luego, arrancamos nosotras”, contó Nadia, quien fue la primera de las dos hermanas en dedicarse formalmente al rubro, siguiendo la tradición de su madre en la confección y venta de diferentes modelos, con los cuales llegó a abrir su propio local en San Luis y Suipacha.

El crecimiento terminó de acelerarse cuando Alejandra regresó a Rosario, después de vivir algunos años en el exterior, y se sumó al emprendimiento que Nadia ya había comenzado. La idea inicial era simplemente hacer publicidad para los vestidos, pero una reunión con una productora cambió el rumbo del proyecto. «Nosotras queríamos hacer unos micros de cinco minutos para mostrar los vestidos. En esa charla nos propusieron hacer un programa completo y así nació Mis Fabulosos Quince», recordó Nadia.

Los diseños de vestidos tipo «princesa» resaltan como un diferencial de la marca para las quinceañeras. Foto: Virginia Benedetto / La Capital.

El ciclo, de media hora de duración, se emitió primero por Cablevisión y luego por Canal 3. Con Nadia como conductora y Alejandra detrás de la producción, el programa no solo mostraba tendencias y consejos para las futuras quinceañeras, sino que además regalaba una fiesta completa cada mes. La exposición impulsó el crecimiento del negocio y, poco después, las hermanas alquilaron su primer local juntas en la Galería Cassini, desde donde comenzaron a consolidar la marca. Si bien en un principio vendían ropa para todos los días, con el correr del tiempo decidieron abocarse únicamente a los vestidos de quince.

Ganar mercado

En el camino a ganar visibilidad, las socias tuvieron grandes aciertos. Más allá de su programa en la televisión, que les dio gran notoriedad en Rosario y la región, en el año 2013 contrataron a Bárbara Vélez para que fuera la imagen de una campaña con sus vestidos. Esta acción sumada a la publicidad que hicieron en el canal América, dentro del programa Intrusos, les dio reconocimiento en Buenos Aires y el resto del país. “Todas las chicas querían tener los vestidos que usaba Barby», resumieron las hermanas sobre el fenómeno de esos años.

A medida que el negocio crecía, las hermanas también fueron mudando sus locales a espacios cada vez más grandes y estratégicos. En la ciudad tienen dos locales ubicados en la peatonal Córdoba 1479 y en Sarmiento 1033. En Córdoba capital se suma un local sobre calle Libertad 869; y otro en Capital Federal, en Viamonte 769, en pleno microcentro. “En Córdoba, durante la pandemia, tuvimos que cerrar el local, pero dejamos un showroom abierto únicamente para entregar todos los vestidos que ya estaban encargados. Estuvimos así durante un año porque teníamos el compromiso con las familias que habían comprado con anticipación. Después volvimos a abrir la tienda que tenemos actualmente», recordó Alejandra.

Frente del local de Mis Fabulosos Quince en la ciuda de Córdoba. Foto: gentileza Mis Fabulosos Quince.

Las ventas se mantienen parejas en las tres ciudades, siendo julio el mes de mayor movimiento para la marca, impulsado por el cobro del aguinaldo y las vacaciones de invierno, período en el que muchas familias aprovechan para viajar, elegir el vestido y comenzar a pagarlo. En ese sentido, las socias destacaron que la financiación que ofrecen es clave para que las familias tengan la posibilidad de pagar el costo del vestido en cuotas.

“Con una seña mínima inicial, el saldo lo pueden cancelar en hasta 24 cuotas y con el valor del vestido congelado. Recién unos cuatro meses antes del cumpleaños la quinceañera puede define el modelo definitivo, pudiendo mantener el elegido originalmente o cambiarlo por otro de la colección si desea», explicaron las hermanas.

Diseños exclusivos y variados

Según detalló Nadia, los precios de los vestidos parten desde los $299.000 en la línea más accesible y pueden llegar hasta los $2 millones. Sin embargo, sostuvo que el esquema de cuotas permite que incluso los vestidos de mayor valor se transformen en pagos mensuales cercanos a los $50.000. “Nunca nos pasó que una chica se fuera sin vestido porque la familia no pudiera pagarlo. Nuestras vendedoras conocen el presupuesto de cada familia y las ayudan a encontrar el diseño que la cumpleañera quiere», afirmó.

La empresa trabaja con dos líneas de vestidos, una más asequible y otra más exclusiva, con otro nivel de confección, de diseño y con producción acotada. Además, las hermanas destacan el rol de las asesoras de venta, capacitadas para acompañar a cada clienta según su personalidad y sus expectativas. Esa tarea está a cargo de Gisela Martínez, responsable de la formación de los equipos en los distintos locales.

Las quinceañeras que se acercan a los locales de la marca pueden encontrar desde diademas, capas y hasta zapatos. Foto: Virginia Benedetto / La Capital.

“Nos pasa que entran chicas que nos dicen que no saben qué vestido elegir, pero quieren que sea de nuestra marca, vienen con mucha expectativa y las ayudamos y orientamos sobre lo que imaginan. Hacemos encargos a medida, por ejemplo, tenemos más de 300 modelos en cada local y ellas pueden combinar la parte de arriba de uno, con la falda de otro y el bordado de un tercero, mientras que otras vienen, ven un vestido que les encanta, se lo prueban, les gusta y se quedan con ese», aseguró Alejandra.

Además de la prenda estrella de la noche, las hermanas ampliaron la propuesta para que las familias puedan resolver todo en un mismo lugar. En sus locales ofrecen accesorios como diademas, collares, capas y calzado para completar el look de la quinceañera. También incorporaron una línea de vestidos de fiesta para mamás, hermanas y amigas, además de colecciones para graduación y novias que, si bien no constituyen el corazón del negocio, tienen buena salida.

Con la mirada puesta en las próximas generaciones de clientas, las hermanas ya trabajan en un nuevo proyecto: un plan de ahorro destinado a futuras quinceañeras. La propuesta apunta a que las familias puedan comenzar a aportar dinero desde que las niñas tienen apenas 10 u 11 años y, llegado el momento, utilizar el monto acumulado para adquirir el vestido de quince o canjearlo por otros productos de la marca, como vestidos de fiesta, calzado o accesorios. «Muchas veces vienen mamás con sus hijas muy chicas porque ya quieren conocer los vestidos. Queremos darles la posibilidad de empezar a ahorrar con mucha anticipación y que después puedan elegir en qué usar ese dinero», adelantaron las hermanas.

Más noticias
Noticias Relacionadas