InicioSociedadLa omisión de la familia Coleman llega a Rosario con única función...

La omisión de la familia Coleman llega a Rosario con única función en el Teatro La Comedia

La obra de Claudio Tolcachir, que recorrió 24 países y suma más de 2.200 funciones, se presentará el domingo 2 de agosto en el Teatro Municipal La Comedia de Rosario.

La omisión de la familia Coleman, obra escrita y dirigida por Claudio Tolcachir, se presentará el domingo 2 de agosto a las 19:30 en el Teatro Municipal La Comedia (Mitre y Ricardone) de Rosario. Las anticipadas están disponibles en la boletería del teatro o de forma online.

Según informó la producción, la pieza teatral muestra a una familia viviendo al límite de la disolución. En la propuesta, los conceptos de “omisión” y “empatía” funcionan como fuerzas opuestas y complementarias. Tolcachir afirmó: “La de esta familia es una convivencia imposible transitada desde el absurdo devenir de lo cotidiano, donde lo violento se instala como natural y lo patético se ignora por compartido”.

El elenco está integrado por Cristina Maresca (Abuela), Miriam Odorico (Memé), Inda Lavalle (Verónica), Fernando Sala (Marito), Natalia Villar (Gabi), Gonzalo Ruiz (Hernán), Juan Zuluaga Bolivar (Damián) y Jorge Castaño (Médico). La asistencia de dirección es de Macarena Trigo, el diseño de luces de Ricardo Sica, la fotografía de Giampaolo Samà, la producción de TEATROTIMBRe4, Maxime Seugé y Jonathan Zak, y el aporte local en Rosario de Pulpo Producciones.

La obra nació en Teatro Timbre 4, en el barrio porteño de Boedo, y desde entonces realiza funciones de forma consecutiva. Ha recorrido 24 países, entre ellos China, Francia, España, Italia, Irlanda, Bosnia, Estados Unidos, Bolivia, El Salvador, Costa Rica, Panamá, Portugal, Alemania, Brasil, Perú, Ecuador, Colombia, Uruguay, Chile, Canadá, Serbia y México. Se presentó en ocho idiomas, con 2.220 funciones, más de 300.000 espectadores, casi 400 funciones en el exterior, más de 50 festivales internacionales y doce premios nacionales e internacionales.

Tolcachir declaró: “La omisión de la familia Coleman es mucho más de lo hubiéramos podido imaginar en cuanto a resultados. La cantidad de viajes, la posibilidad de vivir de nuestra vocación, conociendo el mundo y recibiendo tanto reconocimiento es una alegría que nunca se nos naturaliza y nos sigue sorprendiendo. Pero lo que más me enorgullece es haber podido, como equipo, compartir esta convivencia con alegría. Deseamos que mucha gente conozca nuestro trabajo. Lo que nunca termina es nuestro deseo de seguir juntos”.

Consultado sobre las lecturas que aparecen al poner la obra en perspectiva, el director sostuvo: “Seguramente, la obra nació como un emergente de algo social que tenía que ver con un funcionamiento entre los vínculos de las personas que yo siempre lo relaciono con el egoísmo que genera la desesperación. Tengo la sensación que el hecho de ir insensibilizándote o naturalizando situaciones que son extremas, violentas, que no deberían ser normales, se van volviendo parte de la cotidianidad y vamos conviviendo con eso”.

Acerca de la idea de “familia disfuncional”, Tolcachir afirmó: “No he conocido familias funcionales. Creo que la incapacidad está en las relaciones de todas las personas; eso lo doy por hecho. Coincido en que la disfuncionalidad es algo inherente a la familia y algo casi necesario, porque tenemos que aprender a convivir y a sobrevivir en la jungla”.

En relación con la debacle social, económica, política y afectiva que transita el país, el director señaló: “Coleman nació como un reflejo de la sociedad de hacer como que eso que pasa, no sucede. Han pasado muchas cosas en el medio y tal vez la decadencia de hoy, la desintegración de hoy es aún más poderosa que aquella, más dolorosa por conocida, por reiterada, por anunciada y, por eso mismo, más preocupante”.

Finalmente, Tolcachir se refirió al contexto político actual: “Cada decisión que han tomado en relación con lo económico, lo social o lo cultural, lo siento como ataques directos y pensados; elegidos para romper lo que más me gusta de mi país y de mi sociedad. La comunidad, la solidaridad, el sueño de evolución, de estudio, de formación, de perfeccionamiento. Para ellos, los grandes enemigos son los científicos, los maestros, los estudiantes, los artistas, las Pymes, los trabajadores. El extremo absoluto es la crueldad desatada para con la gente con discapacidad. Pienso que lo más doloroso de todo esto es que sea el resultado de un proceso democrático”.

Más noticias
Noticias Relacionadas