InicioSociedadRosario identifica doce barrios vulnerables ante la llegada de El Niño

Rosario identifica doce barrios vulnerables ante la llegada de El Niño

La Dirección de Riesgos y Protección Civil del municipio de Rosario ya tiene identificados doce barrios considerados de riesgo ante una posible crisis hídrica, en el marco de la llegada del fenómeno climático El Niño, que según pronósticos se desarrollará a partir del segundo semestre de 2025 y hasta 2027.

El miércoles 12 de agosto de 2015, Rosario amaneció en medio de una fuerte tormenta. En pocas horas cayeron unos 100 milímetros de lluvia, lo que provocó el desborde del arroyo Saladillo. Ese es el último registro del fenómeno conocido como El Niño de intensidad severa en la ciudad. Según los pronósticos meteorológicos, una situación similar se desarrollará nuevamente a partir del segundo semestre del año y hasta entrado 2027.

Gonzalo Ratner, director de Gestión de Riesgos y Protección Civil del municipio, afirmó: “Aunque todavía es temprano para tener un escenario claro sobre los impactos locales, sabemos que en la segunda mitad del año pueden registrarse eventos climáticos extremos. Por eso, es fundamental el monitoreo y anticiparnos lo más posible”.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) comunicó que la probabilidad de El Niño entre junio y agosto es del 80 %, y para los períodos de julio a septiembre, agosto a octubre y septiembre a noviembre, las chances son cercanas o superiores al 90 %. El Niño se caracteriza por la fluctuación de las temperaturas del océano Pacífico, que genera cambios en la atmósfera e influye en las condiciones climáticas. En la región, se asocia al incremento en la intensidad y frecuencia de fuertes precipitaciones y tormentas.

Desde hace meses, en Protección Civil se trazan distintos escenarios basados en informes mensuales del Servicio Meteorológico Nacional. El último ubicó al mes de junio “como de transición hacia El Niño”. Ratner destacó que “la consecuencia en nuestra región es un aumento en los promedios de lluvias mensuales y en la frecuencia de los fenómenos”.

Los últimos Niños severos, iniciados en 1997 y 2015, tuvieron distintas consecuencias. El primero demandó miles de evacuaciones; durante el segundo hubo intensos trabajos de prevención e intervención en barrios. Entre esos dos modelos se proyectan los escenarios futuros, considerando que en los últimos diez años se realizaron obras de infraestructura, pero también cambió la situación social, lo que pone a varias zonas en riesgo.

Rosario tiene una geografía marcada por una extensa ribera sobre el Paraná y dos arroyos (Ludueña y Saladillo) que la atraviesan. Ratner señaló: “La vulnerabilidad en estas zonas no es solo física, sino también social, ya que el crecimiento de asentamientos en zonas bajas o de reservorios y la baja calidad de los materiales de construcción aumentan el riesgo ante fenómenos meteorológicos severos”.

En base a esta realidad, los técnicos de Protección Civil identificaron distintas zonas de la ciudad en función de sus puntos de riesgo. En la zona norte, el barrio Nuevo Alberdi es crítico por el posible desborde de los canales Ibarlucea y Salvat. En las zonas sur y suroeste, el barrio El Mangrullo es el único punto vulnerable ante la crecida del río Paraná. También se sigue con atención áreas de Las Flores y San Martín Sur frente a un desborde del arroyo Saladillo. En el noroeste, Empalme Granero y Los Pumitas son vulnerables a las crecidas del arroyo Ludueña. Fisherton y Hostal del Sol se mantienen en el mapa de riesgo por antecedentes históricos. Otros sectores propensos a anegamientos por lluvias fuertes incluyen La Bombacha, Barrio Antena, Barrio Tango, Tío Rolo, Villa Banana, el sector “El Eucaliptal” en la autopista Rosario-Córdoba, y La Cariñosa.

La llegada de El Niño durante la primavera, una estación tradicionalmente lluviosa, complica el panorama. Ratner explicó: “Que nosotros entremos en Niño en esta época del año, obviamente hay que monitorearlo y preocuparse, pero es una temporada seca. A partir de septiembre empiezan a aumentar los promedios de lluvia, sobre todo en octubre, noviembre y diciembre, meses con una media de más de 100 milímetros. Tener una anomalía en los promedios de lluvia en meses secos no tiene tantas consecuencias, pero cuando sucede en meses lluviosos, puede generar mayores problemas y fenómenos severos”.

En febrero de 2016, último Niño severo, en Rosario llovió más del doble que el promedio mensual, lo que provocó anegamientos y crecida de arroyos. El río Paraná alcanzó los 5,55 metros (25 centímetros por encima del nivel de evacuación) y se mantuvo así durante 57 días. El trabajo preventivo permitió atravesar el fenómeno sin evacuados. Ratner sostuvo: “La idea es replicar ese escenario este año. Por eso estamos trabajando para mejorar los canales para que drene el agua lo más rápido posible”.

En todos los barrios considerados vulnerables se están desarrollando obras para reducir el impacto hídrico. Se trabaja en forma coordinada entre las áreas de Hidráulica y Ambiente y Espacio Público, en la limpieza de canales, y en coordinación con la provincia se interviene en las márgenes de los arroyos.

Más noticias
Noticias Relacionadas