El encuentro entre Xi Jinping y Donald Trump en Beijing derivó en acuerdos agrícolas y de aviación. Un especialista de la UCSF señaló que podría representar una competencia adicional para las exportaciones argentinas.
El encuentro entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario de China, Xi Jinping, en Beijing, incluyó acuerdos concretos de compras agrícolas y de aviación, con avances en aranceles y minerales estratégicos.
En diálogo con El Litoral, el licenciado en Relaciones Internacionales Joaquín Bernardis, del Observatorio de Política Internacional de la Universidad Católica de Santa Fe (UCSF), indicó que este acercamiento comercial puede ser una noticia “gris” para Argentina.
Bernardis detalló que China se comprometió a comprar aproximadamente 200 aviones Boeing estadounidenses, hasta 2028 adquirir 17 mil millones de dólares en productos agrícolas y renovar las licencias de importación de distintos frigoríficos de Estados Unidos. “Eso puede ser una noticia un poco gris para Argentina porque implica competir con Estados Unidos y con Brasil que nos está ganando cuota de mercado en China”, afirmó.
En contrapartida, Estados Unidos garantizó el suministro continuo hacia China de motores y piezas de aviación de fabricación estadounidense. Además, ambas potencias pactaron una baja impositiva mutua sobre productos relevantes para expandir el flujo comercial, dejando los porcentajes específicos y las listas de bienes para negociaciones técnicas posteriores.
El gobierno chino accedió también a abordar las preocupaciones de Washington sobre los cuellos de botella en la cadena de suministro de minerales estratégicos como neodimio, indio, escandio e itrio, esenciales para la tecnología estadounidense. Dentro del plano formal, se crearon las juntas de Comercio de EE. UU.-China (Board of Trade) e Inversión (Board of Investment).
Bernardis recordó que “Trump llegó con una comitiva de los principales CEOs de los Estados Unidos, desde Elon Musk, el CEO de Nvidia Jensen Huang, el CEO de Goldman Sachs David Solomon y distintas instituciones de la industria estadounidense”.
En el plano geopolítico, el especialista mencionó que “este cierre del estrecho de Ormuz también afecta indirectamente a China. Beijing estableció su posición y exigió que Irán debe abrir el estrecho de Ormuz y coincidió con Donald Trump en que Irán no debe poseer armas nucleares”. Sobre Taiwán, Bernardis sostuvo que “tuvo dos puntos clave: uno es que Trump no quiso avanzar demasiado con la venta de armas hacia Taiwán y por otro lado tampoco avanzó con declarar a Taiwán como un país independiente”.
