Profesionales alertan un incremento en pacientes que desbordan consultorios y las salas de la salud pública, en medio de recortes desde Nación y la crisis económica reinante.
La salud mental tomó una especial atención desde la irrupción de la pandemia por coronavirus, explicaron. Buscar escucha, atención o un tratamiento especializado se volvió en muchos casos imperioso. Público o privado, las agendas de los especialistas en Rosario están abarrotadas y cada vez más personas llegan a los consultorios de psicólogos, psiquiatras y a los efectores de salud.
Según el Relevamiento Federal de 2025, realizado en 18 provincias y expuesto en el Tercer Encuentro Federal de Salud Mental de abril de 2026, las internaciones en casos de salud mental crecieron un 77% y la demanda de atención ambulatoria un 134%. “En lo local, están rebalsados los centros de salud públicos y eso da cuenta de que hay una grave crisis en la salud mental de nuestras comunidades”, contó a La Capital la psicóloga Natalia Palma, presidenta del Colegio de Psicólogos y Psicólogas de la 2da Circunscripción de Santa Fe, y agregó que el dispositivo de Atención Psicológica a la Comunidad —que ofrece un arancel más accesible a la población— “tuvo una demanda exponencial” entre los 88 profesionales inscriptos. “También lo vemos en los convenios que tenemos con las obras sociales, se incrementó la demanda en ese sentido”, explicó Palma, pero rápidamente aclaró: “Los tratamientos cada vez son más especiados por una cuestión económica”.
En la misma línea, Martín Bosio, expresidente de la Asociación de Psiquiatras de Rosario y docente de la cátedra de Psiquiatría de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), le confió a La Capital: “Desde lo público hay muchísima demanda, está sobresaturado. Y esto tuvo un antes y un después con la pandemia. Hay un 40% más de demanda y sobre todo en casos de ansiedad y depresión. Sobre todo, en adolescentes y jóvenes”. Según los datos del Órgano Provincial de Salud Mental, sólo en 2025 se intervinieron en 156 situaciones en infancias y adolescencia con intentos de suicidios o suicidios. Bosio, con más de 20 años de experiencia, planteó que las respuestas de profesionales y del sistema de salud “es con lo que uno tiene y con lo que se puede” y aseguró que “no es porque haya escases de profesionales, es mucho mayor la demanda”.
En la provincia de Santa Fe, si una persona requiere atención en salud mental y no se trata de una urgencia, puede acercarse al centro de salud barrial, que funciona como la puerta de entrada al sistema. En caso contrario o de urgencia, acudir directamente a un hospital o llamar al 107. La directora provincial de Salud Mental del Ministerio de Salud provincial, Victoria Mancini, contó que la primera consulta es evaluada por un equipo interdisciplinario, que puede incluir distintos profesionales según cada caso. “En caso de que necesite medicación la provincia lo garantiza”, le dijo a este diario. De todos modos, la medicación es solo una parte del abordaje, explicó Mancini. Al acompañamiento psicológico se le suman “propuestas comunitarias, espacios culturales o laborales, y en algunos casos alternativas de vivienda para quienes estuvieron institucionalizados durante mucho tiempo”, añadió la funcionaria y apuntó: “El objetivo es que el tratamiento no se limite a lo clínico, sino que permita sostener la vida cotidiana en la comunidad”.
Palma planteó que la saturación del sistema público y las agendas llenas de los profesionales, lo que dilata la atención en salud mental, se debe a una decisión nacional de recortes en el área. El fin del programa Remediar, la asistencia de Pami desmantelada u obras sociales sin cobertura en los tratamientos hacen que los centros de salud “atajen” a los pacientes y los estudios particulares vean entrar y salir pacientes. En este marco, el gobierno nacional envió una nueva ley de salud mental “inconsulta”, según la ministra de Salud de Santa Fe, Silvana Ciancio. Por su parte, Palma señaló que “si bien en la atención hablamos de temas de atención puntuales, hay una problemática macro”, y defendió la actual ley de salud mental: “Es de excelencia a nivel mundial que se debe implementar con más recursos, gente e inversión, no modificándola”.
Uno de los puntos más controversiales en la ley de salud mental presentada por el gobierno de Javier Milei es el cambio en la mirada de las internaciones y la posibilidad de crear centros especializados en este tipo de prácticas, tales como los que existían a mediados del siglo XX. En contrapunto, Santa Fe atiende a “más del 80% de las internacionales en hospitales generales”, contó Mancini y explicó: “Es una decisión sanitaria de integrar la salud mental, evitando aislamiento y garantizando que las personas sean atendidas en los mismos ámbitos donde se atienden otras patologías”.
