Los corredores nacionales que atraviesan la provincia están bajo alerta por baches, banquinas descalzadas, falta de iluminación y obras paralizadas. La ruta 34 encabeza el ranking de peligrosidad, seguida por la 33 y la 11.
El deterioro de las rutas nacionales que atraviesan la provincia de Santa Fe dejó de ser una postal de abandono para convertirse en una amenaza cotidiana. En lo que va del año, de enero a abril, los siniestros viales en esos corredores ya provocaron 34 muertes. Este cuadro se explica sobre todo con un dato crítico: más del 53 % de los 2.700 kilómetros de rutas nacionales que cruzan la provincia está en estado “malo”, de acuerdo con el último informe técnico de la Federación del Personal de Vialidad Nacional (Fepevina).
Las rutas nacionales más transitadas y con mayores dificultades que pasan por Santa Fe son las 8, 9, 11, 33, 34, 78, 95, 178, A012 y parte de la 168. Los usuarios denuncian baches, pozos, banquinas descalzadas y falta de luminarias y señalizaciones, entre otras falencias.
“Más que ahuelladas, las rutas nacionales de Santa Fe tienen cráteres. El problema del deterioro es porque no se mantienen”, expresaron desde el equipo técnico de Fepevina. El estudio calificó el estado de las carreteras: solo el 20 % de los 2.700 kilómetros se pueden calificar como “buenos”, el 26,3 % “regular” y el 53 % “malo”. Se evaluaron 998 kilómetros, casi el 35 % de la red de rutas nacionales que recorren el territorio provincial.
El criterio de evaluación se basa en el Índice de Estado (IE), que va del 0 al 10 y analiza variables como rugosidad del pavimento, ahuellamiento, fisuración, desprendimiento y rotura de bordes. Un IE menor a 5 se considera “malo”, entre 5 y 7 “regular” y de 7 a 10 “bueno”. A nivel nacional, el estudio estima que entre el 65 % y el 70 % del sistema de corredores viales se encuentra actualmente en estado “regular” o “malo”.
El análisis del equipo técnico de Fepevina insistió en que “las rutas en Santa Fe están en mal estado, detonadas o deplorables” y que “necesitan una reconstrucción total”. Al respecto, aseveró: “Los tramos que tienen un tránsito importante, además de rehabilitarlas, es necesario que se les realice una ampliación de capacidad y de calzada. Muchos de estos casos tienen calzadas de 6,70 metros y hay que llevarlas a 7,30”.
La preocupación por el estado de los corredores y sus consecuencias fatales atraviesa los colores políticos: el pasado miércoles, dos diputadas santafesinas, la exvicegobernadora Gisela Scaglia y la legisladora de Unión por la Patria, Florencia Carignano, increparon al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por la falta de mantenimiento en las rutas nacionales de la provincia. Allí hicieron particular foco en las rutas nacionales 33, 11, 34 (señalada como la más peligrosa) y 178.
En el último tiempo, diversas tragedias viales conmovieron a la provincia. En muchos casos, el deterioro de las rutas nacionales se pagó con la vida de los ciudadanos, los mismos que, como el resto de la sociedad, aportan al presupuesto destinado a las reparaciones que nunca llegaron. Desde Fepevina señalaron que los usuarios pagan el costo de mantenimiento de las rutas por tres conceptos distintos: el impuesto al combustible, peajes y el daño del vehículo. No obstante, el mantenimiento no está a la altura.
“El ciudadano paga tres veces para el mantenimiento de las rutas, pero sin recibir una contraprestación equivalente en infraestructura. Esto se da a través de los impuestos (en combustibles y tasas), con los peajes y mediante los daños del vehículo”, explicaron desde el equipo técnico de Fepevina, y sumaron: “Los usuarios pagan por caminos que no se mantienen, no se rehabilitan y no construyen”.
El secretario de la Agencia Provincial de Seguridad (APSV), Carlos Torres, reveló que, si bien todas las rutas nacionales que atraviesan Santa Fe se encuentran en un estado “lamentable”, hay tres corredores que se llevan el galardón a los “peores”, sobre todo por su estado y nivel de siniestralidad. Torres identificó a las rutas 11, 33 y 34 como las “más peligrosas y que en peor estado se encuentran”. La ruta nacional 34 lidera este ranking: “Puede ser considerada la más peligrosa en proporción a su extensión. Cuenta con mucha presencia de camiones y con una alta siniestralidad en horario nocturno”.
