No negó haber estado en cercanías de la escena del crimen poco antes de que un sicario comenzara a disparar. Tampoco desmintió su visita a la casa de quien habría prestado la moto utilizada por el tirador. Sí, Gustavo Arroyo dijo no ser quien planeó el ajuste de cuentas que terminó con la vida de Cecilia Iraola, una vecina de Beccar, en San Isidro.
Iraola, de 53 años, murió anteayer. Estaba en el living de su casa, situada en Luis de Flores 2283, en Beccar, cuando un sicario comenzó comenzó a disparar contra la propiedad. Fueron siete los proyectiles que salieron del arma del tirador. Dos impactaron en la mujer.
La familia Iraola ya había sido amenazada en más de una oportunidad. En una ocasión un desconocido habría arrojado una bomba molotov contra una de sus joyerías situada en San Fernando.
Poco después del homicidio y de la fuga del sicario, que había llegado a la escena del crimen en una moto, declararon como testigos el esposo y el hijo de la víctima, quienes apuntaron contra Arroyo, de 36 años.
Matías, el hijo de la víctima, declaró de manera virtual ante la fiscal de San Isidro, Carolina Asprella, a cargo de la investigación, desde Costa Rica, donde había viajado el sábado pasado.
Según los primeros testimonios de la causa, Arroyo le habría comprado un auto BMW al hijo de la víctima, de 27 años, por 10.000 dólares. Pero después, al descubrir fallas mecánica, le devolvió el vehículo y pidió el reintegro del dinero.
Arroyo le pidió al vendedor anular la operación y que le devolviera el dinero. Como nunca se avanzó en la devolución de los 10.000 dólares, el hijo de la víctima comenzó a ser amenazado de muerte”, dijeron los investigadores del caso.
La fiscal Asprella y detectives de la Superintendencia de Seguridad Región AMBA Norte I de la policía bonaerense, conducida por el comisario general Lucas Borge, determinaron que el teléfono celular de Arroyo se activó en cercanías de la escena del crimen y también en el domicilio del sospechoso que habría puesto la moto usada por el sicario.
Con las pruebas reunidas, ayer se hicieron dos allanamientos de urgencia. Uno en el barrio privado Loma Verde, en Escobar, donde fue detenido Arroyo. También se hizo un procedimiento en un domicilio de José León Suárez, en San Martín, para atrapar a la persona que puso la moto para concretar el plan criminal, pero el sospechoso se escapó por los fondos de la propiedad cuando llegó el personal policial. Antes rompió la tobillera electrónica que lo monitoreaba en una causa por drogas.
Arroyo fue indagado por la fiscal Asprella. Admitió haber estado en cercanías de la casa de la víctima, pero negó haber sido el autor intelectual del plan criminal, dijo que estuvo en Beccar para ver si se cruzaba al hijo de la víctima para reclamarle el dinero.
El sospechoso dijo que la deuda que tienen con él es mayor a los 10.000 dólares, habló de unos US$60.000, dijeron a LA NACION fuentes del caso.
“Arroyo sostuvo que Matías, el hijo de la víctima, lo había ayudado a vender una monedas de oro de su propiedad. También hizo referencia a la compra del auto BMW. Contó que el vehículo lo devolvió, pero que el joven nunca le reintegró el dinero”, agregaron los informantes.
El sospechoso, según las fuentes consultadas, dijo que le entregó más dinero al joven para hacer negocios, como inversiones inmobiliarias en Costa Rica, que no se llegaron a realizar. Negocios que quedaron truncos.
Tras la indagatoria, la fiscal Asprella le pidió a la jueza de Garantías de San Isidro Andrea Rodríguez Mentasty la forma detención de Arroyo.
Ahora, detectives de la policía bonaerense buscan al sospechoso que aportó la moto e intentan identificar al sicario.
“Si bien la patente de la motocicleta se encontraba tapada, el equipo del Centro de Monitoreo de Seguridad del municipio logró reconstruir el recorrido de escape. Desde la escena del crimen, la moto se dirigió hacia la calle José Ingenieros hasta tomar el Acceso Tigre de la Autopista Panamerica en dirección a la ciudad de Buenos Aires”, dijeron a LA NACION fuentes de la Municipalidad de San Isidro.
El sospechoso que escapó cuando la policía allanó su casa estuvo preso en dependencias del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) desde diciembre de 2015 hasta mayo de 2019. Pasó por la Unidad 9 de La Plata y la Alcaidía de Junín, desde donde recuperó la libertad.
“Creemos que no solo aportó la moto, sino también que consiguió al sicario”, dijo una fuente con acceso al expediente.
