De los escenarios del under nacional a protagonizar la obra de teatro «El Principito» y ser una de las figuras de «MasterChef», Wallas se consolida como un artista inexcusable de la cultura argentina. Vuelve a Rosario para tocar con su banda, Massacre, el sábado 7 de marzo en Bioceres Arena (Cafferata 729), en el marco de las Noches del Lunario. La noche será compartida con Catupecu Machu, conformando una jornada clásica del rock argentino.
Desde los años 80, Massacre es una banda que logró identidad con el público ávido de rock alternativo, siendo referentes del circuito under y escalando en el público masivo. Durante el nuevo milenio, sobre todo a partir del disco “El Mamut” –del año 2007, aunque ya “12 nuevas patologías” (2003) y el vivo “Diferentes Maneras (2005), tenían cierta rotación en medios- se posiciona como la banda de su género en dar el salto al mainstream.
En diálogo con La Capital, Wallas, voz líder y alma máter de la banda, dijo: “Rosario me encanta. Me acuerdo de muchos shows, uno en un galpón skater, que tocamos arriba de las rampas. Nos ha pasado en todo el país de tocar en sótanos re under y en escenarios más grosos o en festivales. Conocemos bastante bien el país y Rosario está buenísimo”.
– ¿Qué lugar creés que ocupa Massacre en el rock argentino?
Ocupa el lugar que en el mundo ocupa bandas como Sonic Youth, como Pixies. No de primera línea, pero sí bandas que siempre están en los festivales. Yo creo que si nosotros hubiéramos nacido en Los Ángeles o en Londres, qué sé yo, seríamos una banda del estilo y del perfil y del estatus de, por ejemplo, Jane’s Addiction. No seríamos como Foo Fighters, si no que seríamos como Jane’s Addiction. Una banda que toca siempre, que tiene su medio perfil, su mediano perfil, y que es respetada, que tiene su convocatoria desde siempre. Por suerte nosotros siempre tuvimos público, desde que empezamos, desde que éramos unos pendejos de 15 años, siempre tocamos en lugares que entraban 500 personas. O sea que, por suerte, siempre tenemos gente que nos sostiene; el poder seguir sacando discos, poder seguir tocando, la verdad que ocupamos un lugar que a mí me gusta, un lugar que a mí me da orgullo.
– ¿Desde cuándo se conocen con Catupecu?
La primera vez que los vi, que supe de Catupecu, fue en vivo en un lugar de Buenos Aires por Avenida Córdoba, que se llamaba Heaven and Hell. Recuerdo que tocaba una chica la percusión. Después hemos tocado juntos en un festival y salimos juntos en un compilado de una revista que se llamaba Revólver, en los 90 casi 2000. Ahí nos empezamos a conocer hasta que ellos hicieron el cover de Massacre, “Plan B, anhelo de satisfacción”, y ahí se generó un vínculo mucho más estrecho.
– Hay gente que cree que ese tema es de Catupecu.
Yo considero que la versión de Catupecu es mejor que la de Massacre, me parece que es un temazo como lo hicieron. Es muy buena la versión, es muy bueno el video, casi que les pertenece. Hace mucho que no tocamos juntos, creo que la última vez fue en un Quilmes Rock hace mil años. Lo del show juntos en Rosario fue una idea de la producción local y la verdad que yo estoy re contento y seguramente vamos a hacer el ritual, el viejo ritual que hace mucho que no lo hacemos, que es tocar el tema “Plan B” juntos, las dos bandas juntas. Subimos el Tordo –guitarrista de Massacre- y yo y cantamos a medias con Fernando y hacemos unos solos larguísimos, hacemos una versión larguísima y se extiende, con Fernando empiezan a intercalar los solos de guitarra, la verdad que está buenísimo.
Embed – Massacre – Plan B Anhelo De Satisfacción (Dvd Massacre En Obras)
>> Leer más: Wallas, líder de Massacre, cantó «La epidemia» de verdad y estuvo grave
– Ustedes todavía son una banda que se permiten ser espontáneos en el vivo. Hoy, donde todo está más digitado, nada improvisado, Massacre en sus shows todavía tiene eso de jugar, de hacer lo que pinta en el momento.
Tenemos mucho de espontáneo, tenemos mucho de incluso lo que se dice improvisación, zapadas, nosotros de hecho las listas de temas no las tenemos impresas, las hacemos en el momento. Tenemos hojas en blanco, fibrones negros y las hacemos antes del show. Tenemos un repertorio que hay que tocar sí o sí, pero después nos gusta ensayar temas raros. Tenemos muchos discos, entonces nos gusta siempre meter temas raros para sorprender a la gente, para sorprendernos a nosotros, para no aburrirnos, no aburguesarnos.
Wallas, entre el under y lo masivo
– Wallas y la banda Massacre son dos figuras complementarias, símbolos de under. Pero a la vez también coquetean con el público masivo, sobre todo vos, trabajando en la obra de teatro “El Principito”, o en el reality “Masterchef”. ¿Cómo te llevas con esa convivencia entre el under y lo masivo?
A mí me encanta porque llevo el espíritu under que tengo a los grandes escenarios o a las grandes pantallas. Llevo esa forma de ser que me la enseñó Luca a lugares donde me proponen ir y a veces digo que sí, a veces digo que no. Estuve en la obra musical “El Principito” en la calle Corrientes, fui El Rey y estuvo sensacional. Con Juan Carlos Baglietto, con Flor Otero, con un elenco impresionante de actores y bailarines. Hice comedia musical, canté, actué, cosas que no había hecho nunca. Después me propusieron, no sé si a partir de esto o a partir de que me conocerían de Massacre, ser parte de “Masterchef” y estuve bastante bien, durante 17 episodios. Cociné bien, cociné mal, llevé mi propuesta. A mucha gente le gustó, mucha gente diciendo: “yo no lo conocía, pero la verdad que me cae bien este gordo”. Muchos compañeros tampoco me conocían, por ejemplo, Luis Ventura ni me conocía. Yo con quien más migas hacía es con Andy Chango y con la Reini, son de alguna manera más vanguardistas o más rock, no sé.
>> Leer más: Junto a sus hijos, Juan Carlos Baglietto vuelve a hacer «El Principito»
– Recién mencionaste a Baglietto por tu experiencia en “El Principito”. Él fue parte de una generación musical que surgió en el mismo momento donde se generó una contraposición dentro del rock o de la música en español que escuchaban los jóvenes, en el post Malvinas, entre Los Twist, Virus, Sumo, Soda Stereo, y esa especie de versus con La Trova Rosarina. ¿Vos de qué lado te sentías?
Lo que pasa es que cuando nació todo ese movimiento que decís, del rock post Malvinas, la New Wave, la nueva ola argentina, yo estaba absolutamente abonado ahí. Era muy pendejo y público de todo lo que dijiste: Los Twist, Virus, Soda; y los otros eran el enemigo, los Charly, los Baglietto, Fito, Spinetta, eran como el enemigo, era la generación anterior a la que había que derrotar. Especialmente nosotros que éramos New Wave y éramos punks, ¿viste? Entonces no nos aguantábamos toda la cosa hippie. Pero después de grande, y de músico y de artista, fui aprendiendo y fui entendiendo lo grandes artistas que son todos estos que te mencioné. Entendí la gran obra que tienen, y entonces por supuesto que pasé a respetarlos e incluso a trabajar en muchos casos con ellos.
– ¿Charlaste de esto con Baglietto alguna vez?
Sí, lo que pasa es que con Baglietto ya nos conocíamos de antes de “El Principito”, porque yo le produje un disco al hijo, Joaco, con la banda que se llamaba Pum. Incluso me fui a Londres una semana a grabarlos, a Abbey Road. Una banda buenísima, cuatro pendejos talentosos que ganaron un certamen que se llamaba Camino a Abbey Road, que hacía La Viola. Me eligieron a mí como productor, fuimos Álvaro Villagra como ingeniero de grabación, y Michele Peyronel y yo como productores artísticos. Y la verdad que no nos necesitaban como productores, la tenían tan clara. A partir de esa experiencia, lo conocí al padre, a Juan Carlos Baglietto.
– Michele Peyronel es otro músico que tuvo que ver con la New Wave en Argentina.
Productor de Virus, productor de Los Violadores, exactamente. Un tipo que venía de Europa, con toda la vanguardia, y cayó no en manos de la New Wave, sino de Pappo. Entonces cayó en una propuesta más estándar y más clásica, como es el rock and roll y el blues que hacía Riff. Pero de todas formas le tiraba la New Wave, le tiraba a laburar con Virus y Los Violadores, le gustaba eso.
Embed – Massacre ft Santiago Motorizado – La Máquina del Tiempo
>> Leer más:
– Ahora que ya pasó un tiempo y que incluso fue reconocido con un premio Gardel, ¿estás conforme con “Nueve”, el último disco que publicó Massacre en 2024?
La verdad que estoy re contento, hicimos montones de videoclips, lo sacamos en vinilo, ganó no uno, sino dos Carlos Gardel en el 2025, por Disco de Rock y Mejor Producción. Así que, una vez más, nuestros discos no tienen demasiada repercusión comercial, pero sí tienen prestigio a nivel crítica, a nivel premio. Antes eran las encuestas del Sí y del No, de Clarín y de Página 12, los que medían lo que pasó en el año. Ahora son los premios, en este caso el Gardel. Y una vez más nos dicen que el disco que sale de Massacre es el mejor disco de rock del año; no con demasiado éxito comercial, pero sí como siempre con prestigio por parte de la crítica, de la prensa. Re contentos.
– Voy a ser injusto con la amplia y rica discografía que tiene Massacre, pero de algún modo “Nueve” puede ser un resumen de la carrera. Están las luces y las sombras musicales. Están Santiago Motorizado, Santaolalla, Vicentico y Bándalos Chinos, un montón de generaciones.
Viste, tenés los 70 con Santaolalla, los 80 con Vicentico, la actualidad con Goyo y con Santi, la verdad que es verdad, como que somos universales, somos horizontales a nivel tiempos, vivimos con todas las generaciones, está muy buena la apreciación.
